Arranca el fin de semana, y con él llegan, con suerte, algunas horas muertas que podemos rellenar con estos tres discos que revisamos como un flash dado que acaban de estrenarse y apenas nos adentramos en ellos. Pero, conociendo la fuente de la que emana estas nuevas canciones, estamos seguros que las emociones, el baile y las reflexiones están más que garantizadas.
Sin más, acá nuestros tres recomendados para seguir transitado la vida (este finde).
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Mito ~ La Lá
La tercera instalación de Giovanna Núñez, AKA La Lá, viene plagada de aires tropicales, aunado a su imprescindible lírica y melodía. Mito recoge las inquietudes de sus dos primeros discos y los presenta en un empaque más pulcro, donde reinan las melodías, los giros rítmicos, y, lo más importante, la emotividad, esas frases inesperadas que parecen atravesarnos el alma están a la orden del día en este disco que seguiremos descubriendo con el ímpetu de un explorador.
Ruinas Futuras ~ Wild Honey
Wild Honey, el arter ego de Guillermo Farré nos sorprendió este año con el lanzamiento de este LP que recoge sus inquietudes y preocupaciones de la vida en pandemia. Alejado de la romantización o el drama excesivo que impera cuando se aborda este tema, Ruinas futuras persigue una senda más introspectiva y nos sugiere un destino postapocalíptico en el que aún en la extrañeza sabemos convivir y sobrevivir cargando nuestros objetos más preciados y somos asediados constantemente por la nostalgia.
I. Entusiasmo ~ Javiera Mena
El primer EP en la discografía de Javiera Mena, es su colección más atrevida y arriesgada hasta la fecha. Parte de lo que suponemos será una trilogía, la primera instalación nos muestra a una Javiera apoderada de sus controles y producción, con letras más directas y un par de power-baladas para calmar las ansias de sus seguidores eternos.
“Hay este desconcierto con forma de espiral, alguien que me despierte, alguien que me lleve al borde, al borde… del máximo borde.”
Una súplica, un canto ambivalente e irónico, Alegría dispersa sigue sonando en loop desde que vio la luz de nuestras pantallas, con ella descubrimos una colaboración inédita entre dos de nuestros proyectos favoritos de la Argentina, el bicho de culto, Diosque y Los Besos, los reyes del formato breve.
Los aires de folklor afro rioplatense recorren la espina dorsal de la canción, dando lugar a una lírica rica y rítmica. Nuevamente Diosque nos deja una colección de frases para enmarcar, tan entrañables que nos vuelve cómplices de su estado emocional: “Alegría dispersa muy dispersa, puse cartas invisibles sobre la mesa, junto a un vaso de agua con tu labial, besos recordados.”
Alegría dispersa responde a la dualidad, a la suavidad y la cadencia de sus percusiones y a la urgencia de sus palabras que distan de ser la canción más alegre del año, pero sí, una de las mejores composiciones de la pandemia.
Un dúo al uso. La voz de Paula Trama se une a la de Diosque en un unísono que domina casi toda la canción, un embrujo al que se van sumando los metales, marca de la casa de Los Besos, y un manto atmosférico entre lo sintético y lo orgánico que crean un aura inigualable y nos deja servida una canción perfecta para los momentos de contemplación.
En 2010, al sur del continente, tres discos independientes llegaron a marcar las pautas de un sonido joven y a señalar un modo otro de hacer las cosas. Más tarde, el diario El País nombraría a Chile como el "nuevo paraíso del pop". Mena de Javiera Mena, Audiovisión de Gepe y Música, gramática, gimnasia de Dënver son los hitos, uno tras otro, que impulsaron el florecimiento de tantas propuestas amadas.
Todos tuvimos un tiempo de adicción al pop chileno. Hoy revisitamos AUDIVISIÓN, mirando a la distancia las propiedades de sus minerales, la perfecta aleación de folclor y electrónica, y celebramos la profunda intuición que llevó a Gepe a construir un álbum tan enérgico, ligero y denso a un mismo tiempo. También vemos a lo lejos nuestros propios recuerdos, tanto de nuestras vidas y de la existencia del blog podría contarse a través de esta obra.
Seguimos amando Audiovisión aunque poco sabemos ya de Gepe. Hoy volvemos a este, el punto de inflexión en que el carácter más introspectivo del autor abrazó la elocuencia del pop, el momento preciso, precioso. Antes del auge (¿o el declive?), estuvo Audiovisión.
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Amigos vecinos: En algún lugar entre la extrañeza, la nostalgia, la alegría y la celebración, justo ahí nos recibe el Audiovisión con la mini/maximalista Amigos Vecinos. Un oxímoron en toda regla. Una estructura simple y minimalista que sirve de acompañamiento para un mensaje contundente. Una sencilla bienvenida, pero también el principio de una despedida, el adiós a una forma de comunicación. Will
Por la ventana: ¡Cuánta nostalgia al regresar en orden a estas canciones! Por la ventana fue el primer avance de un álbum decisivo, himno a la alegría y a la ligereza. "La vida es como la vida", una conclusión infantil que solo podía enternecernos. Sin dificultad hemos bailado y sonreído cada vez que esta canción nos encuentra, con su alma sencilla y acústica, adornada de samples. Recordarnos enérgicamente, que cada tanto hay algo que botar para continuar la marcha. Camilo
12 Minerales: El primer avistamiento de intenciones rítmicas y de vientos de cambio. 12 minerales nos embarca en el cauce de un río de montaña, absortos en su magnetismo intentamos descifrar sus mensajes encriptados: “Cada uno se vuelve otro, cuando algo te cambia”. La fascinación de Gepe con los números queda grabada en la estructura de esta canción que entre conteos regresivos y enumeraciones marca nuestros tímidos pasos de baile. Will
Alfabeto: "Pop aprendido y folclor adivinado" han sido siempre las palabras con las que en el blog hemos definido nuestra etapa favorita de Gepe. Las leímos en algún sitio aunque nunca pudimos recuperar la fuente. Hoy volvemos a ellas para describir toda la belleza de Alfabeto, que nos sigue pareciendo la mejor canción de Gepe, y quizá una de las mejores en el cancionero latinoamericano de las últimas décadas. Una incesante percusión como esqueleto y el épico desborde de instrumentos folclóricos, conectando a Chile, Perú y Colombia, como ese otro esqueleto que es la cordillera de Los Andes. "Un, dos, tres, te sigo adonde estés / ¿A dónde vas? Contigo quiero andar". Una factura artesanal que conmueve, roba el aliento, cada vez. Camilo
Ayelén es un nombre femenino derivado de la palabra ayelen que en mapudungun (idioma de los mapuches) significa "sonrío", "el sonreír". La definición que nos regala Wikipedia nos da nuevas luces del significado de la quinta canción de Audiovisión. “Que tú has ganado a mí”, la torpeza del lenguaje es un recurso intencional que encaja a la perfección en esta composición que sorprende por su sencillez. Una carta de amor amplio y una oda a la gratitud. Will
Estado de Vista: "Indúceme a poner un poco de orden, cuestión de ver que algo puedo cambiar". Algo parecido a la humildad brilla en las entrañas de esta canción preciosa, y la voz de Fakuta es un eco de dulzura. Gepe hace una invitación a movernos de ideas, a celebrar que otros entran y salen de nuestras vidas, reordenando, rompiendo, señalando otros caminos. Camilo
Diccionario en mano, 10 años después seguimos sin entender las implicaciones de la palabra Lienza, sea como verbo o sustantivo. Y es justo ahí donde reside el valor de las composiciones de Audiovisión, la falta de significado permite la resignificación del oyente. Este nuevo dueto con Javiera Mena se erige como la pieza más misteriosa del conjunto. Un apartado sonoro que los emparenta con los Mecano más sombríos, nos deja nuevamente a la deriva, esta vez, en un inmenso mar repleto de dudas y certezas. “Y el barco se nos aleja. Ese barco que no nos deja. Y es que siempre viaja solo. Como una sola gran idea”. Will
Salón Nacional de Tecnología: Un misterio. Una canción institucional de un Instituto inexistente. Un sueño. Gepe y un coro de amigos cantando a un espacio imaginario donde todo parece posible. Un chiste. Una excusa desenfadada para cruzar elementos electrónicos e instrumentos vivos en un formato canción. Camilo
Un Día Ayer: Si entendemos Audiovisión cómo un álbum de transición, el paso de un lenguaje enigmático a un discurso más entendible, Un día ayer es ese eslabón que necesitábamos para identificar a Gepe como una figura relevante dentro de la etiqueta de pop latino. Una confesión de amor al uso, la primera visita a un lugar común, aún como un extranjero sin pretensiones de quedarse a habitar en el jardín. Will
Victoria Roma: Hablar de Audiovisión nos exige hablar del EP Las Piedras, concebido un año antes del disco que nos convoca. En ese EP aparecía una versión temprana de Victoria Roma, más sencilla y por lo tanto más cercana, más dolorosa. En todas las versiones de la canción y en el videoclip aparece la artista Valeria Jara, quien fue pareja de Gepe en aquel tiempo y a quien intuimos como una figura importante en la estructura de Audiovisión. De aquella historia de amor nos queda esta canción inmensa, "Si te volvieras, vuélvete a mí". Camilo
La Bajada: En las idas y venidas de los significados, las formas de comunicarnos y el lenguaje que compartimos, no deja de sorprendernos lo bien que encajan las palabras del escritor Carlos Arriagada en la cosmogonía de Audiovisión. “Renunciaste a todo por estar aquí conmigo allá”, el sacrificio de su primera frase, junto a sus redobles, los charangos, las zampoñas y las campanas nos dibujan un paseo inigualable, imágenes vividas de una montaña que desnuda sus misterios ante nosotros, dos minutos y medio de cumbres emotivas. Will
Budapest: Una respiración entrecortada y distorsionada es el sonido que abre, o cierra, la canción/despedida a este álbum perfecto. En la atmósfera de Budapest percibimos ese alejarse, como si en un barco fuéramos dejando un puerto, como si la niebla empezara ya a cubrirnos y las luces de la ciudad se difuminaran. Un piano delicado es lo único claro, lo demás es eco, dilación, distancia. Y las palabras últimas de Gepe: "En el fondo / fue solo una isla / chocando con un continente". Camilo
RE-vivir / RE-visitar / RE-comendar / En la revisita del hit definitivo de 107 Faunos en colaboración con las infalibles Las Ligas Menores, nos decantamos por el carácter polifacético de su composición y sus valores narrativos.
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Una buena canción es una hazaña temporal. Pico tres es uno de esos acontecimientos excepcionales que merece ser revisitados y estudiados cada tanto. Acercándose peligrosamente al límite de la canción popular para convertirse en una película o en un cuento, esta canción entiende a la perfección el valor de la narración, el efecto del coro/climax que no debe repetirse y la importancia de la instrumentación en la creación de una historia emocionante.
Dos personajes, el vocalista/o el oyente y nuestra heroína misteriosa. Un set, "La mejor fiesta a la que fue", una incógnita, ¿Qué pasó la noche anterior?, todos los elementos servidos para una narración que nos moviliza en varios frentes: La inevitable nostalgia fotográfica ("Te perdí mientras bailábamos"), el terror inesperado ("Chica loba persigue la luna, uh, y personas por el pueblo") y la inevitable consecuencia catastrófica ("Confundida, sola, asustada, intenta recordar qué pasó").
Los detalles y referencias de la canción están a la orden del día y en lugar de valerse de imágenes recurrentes, se van a lugares poco explorados. Los localismos dan pistas de hacia dónde debemos dirigirnos cuando queremos dar sentido y valor a nuestro imaginario: "Metió un triple y mató a tres, de los populares" resuena como la segunda frase más icónica de esta pequeña-gran composición.
El top sin duda es para el crescendo climático de su coro, que justo arranca en esta última frase que funciona como puente. En dos líneas subimos, aullamos, estallamos y volvemos a bajar suavemente. La forma en que se fusiona la onomatopeya de la chica lobo y el conector "y" es magistral, una liaison orgánica que funciona como pico de esta montaña rusa.
Ya hacía el final, cuando nos quedamos con la frase de conclusión: "Noche de pánico", aún nos queda un minuto entero de narración que esta vez recae sobre la musicalización y unos chirridos que sirven de flashback y nos descubren la incógnita de la protagonista.
Hasta aquí no sabríamos si lo que acabamos de vivir fue en realidad la canción más trepidante y circular de los 107 Faunos, el episodio de halloween de una serie adolescente ambientada en la Argentina contemporánea, o bien un cuento breve y emotivo; sobre todo, una verdadera proeza compositiva a la que volvemos siempre en busca de un poco de inspiración.
Podríamos hablarles por horas de cómo Superaquello nos iluminó la cara en más de una ocasión con sus ocurrentes juegos de palabras y sus composiciones conceptuales. Podríamos extendernos horas en halagos por las líricas reivindicativas de Lá la, de sus ingeniosas referencias a la comida, o de cómo los primeros discos de Javiera Mena y Gepe nos dibujaban un nuevo horizonte en la canción latinoamericana.
Edson Velandia con su humor ácido y derrochador, Rita Indiana y sus imperiosas letras que reflejan el intrincado acervo cultural del caribe, sus penas y sus dichas. Podríamos escribir un libro sobre las formas en las que Dani Umpi se ha apropiado de la canción melodramática para dotarla de un brillo particular que irradia el furor de la comunidad LGBTI+. Podríamos hacer varios homenajes a la obra de la recién fallecida Rosario Bléfari, cuya fidelidad eterna a la canción popular introspectiva influyó en tantos artistas desconocidos, cómo las raíces de un gran árbol que crece en el matorral, de sus hijes musicales, Violeta Castillo, Paula Trama,Luciana Tagliapietra, Flavio Lira, Carolina Zac, y un largo etcétera que nos resulta imposible de abarcar.
¿Podría Diosque colarse en este altar de compositores de cualquier año? Su gusto por la experimentación y la poesía es realmente notable, aún así su canción más popular no sobrepasa las 400.000 reproducciones en Spotify. Juana Molina dice más en Un día que cualquier canción popular de radio fórmula, y aún así parece decir tan poco. Él mató a un policía motorizado puede lograr que te derritas de ternura y que se te ponga la piel de gallina con las palabras más sencillas del repertorio lexical de nuestro idioma.
Las cátedras literarias en las canciones de Christina Rosenvinge son igual de inagotables a su extensa discografía. En nuestra memoria emotiva aún retumban las composiciones entre folklore y rock n' roll de Aterciopelados y Café Tacvba. Asimismo compartimos el entusiasmo de genios de la canción popular aún más desconocidos como Algora,Joe Crepúsculo, Cristóbal Briseño, Emilio José o Tony Gallardo, todos aportando desde la sombra de los grandes medios y las fórmulas radiales al enriquecimiento de un cancionero independiente que sólo espera por oídos curiosos para ser descubierto.
¿Qué tienen todos estos artistas en común? Además de ser en su mayoría desconocidos por el oyente promedio, podríamos decir que casi nada. Todos provienen de puntos geográficos diferentes, de influencias y visiones diferentes, pero todos obedecen al mandato ineludible de la canción popular: tener algo que decir, y conectar con el oyente.
Con esta premisa en mente, no desdeñamos de los logros obtenidos por otros cantautores y compositores en cuya obra somos poco aptos para sumergirnos, sea cual sea el género. Porque seguramente esos artistas también cumplen con las reglas que hemos anunciado previamente: tener su origen en cualquier punto del globo, contar algo en sus canciones y tener oídos que reciban su mensaje. Antes de juzgar el valor de las composiciones de un artista, comparándolas con las de nuestros eternos favoritos, preferimos aceptarlos por lo que sus palabras o mensajes tienen para contarnos de un mundo que parece desconocido para nosotros, un mundo y una cultura en continúa gestación.
Antes de comparar, criticar y anunciar el fin de "los buenos compositores", preferimos aferrarnos a lo que para nosotros es bueno. Es un dicho muy popular, pero para los gustos los colores, por lo que medir con el mismo rasero las composiciones de nuestros dioses de la canción popular y de nuestra generación con los ídolos de las nuevas generaciones, es un oficio odioso e inútil .
No es verdad que los buenos compositores estén en decadencia, no es verdad que debamos aceptar la imposición del mercado sobre lo que para el negocio es un buen compositor (así en realidad lo sea), no está bueno gastar nuestra energía replicando esquemas de odios y rivalidades, en todo caso es mucho más fácil y sano seguir haciendo el ejercicio de apartarnos de la masa y encontrar nuestros propios compositores del año, y eso sólo lo hacemos compartiendo lo que realmente nos gusta y no lo que no nos gusta ni estamos dispuestos a entender como fenómeno cultural y económico.
El infame premio al compositor del año que ha incendiado las redes es entregado por la industria musical (del entretenimiento) a los artistas o músicos que están afiliados a la entidad que recoge las regalías por sus composiciones, por ende, estos premios siempre serán entregados a los artistas de su nicho, es decir cantantes de reggaeton y géneros afines o ultra populares, es endogamia pura.
Pretender que nuestros artistas favoritos de rock, pop, Alek Sinteks, Arjornas o Bunburys ganen este premio es por demás inocente e ignora por completo los tejemanejes de la industria. ¿Saben quién ganó este premio el año pasado? Maluma, baby!
¿Qué hacemos ahora?, ¿Nos seguimos quejando del premio o pasamos de pagina? Al final, el único reconocimiento que merecen los artistas que nos gustan es que compartamos su música y que prediquemos sus palabras.
La primera vez que escribimos sobre Los Niños Vudú fue durante el verano del año pasado, época digna de añoranza por ser tan distante a nuestra realidad actual. En aquel momento, en medio de la promoción del EP Ultravioleta, los reconocimos como una de las propuestas jóvenes más interesantes dentro de la escena indie pop peruana. Historias de amor post adolescente, tímidos momentos synth-pop y guitarras calmadas son algunos de los atributos con los que estos chicos del distrito de Pueblo Libre llegaron a convencernos.
El quinteto, como si se tratara de un recuerdo a esas épocas, acaba de estrenar un video para La Apuesta, uno de los momentos destacados de Ultravioleta, canción de desencanto por momentos bailable pero totalmente apesadumbrada. El video, grabado en épocas ajenas al distanciamiento social, nos muestra al quinteto en parques y otras áreas públicas bajo una estética muy propia del indie de esta época.
Toca ver si La Apuesta es lo último que le quedaba a Los Niños Vudú por rescatar de sus canciones antiguas. Esperamos con ansias saber cuál será el próximo movimiento.
Una
historia de matices cercanos narrada en seis canciones, así es el más reciente
trabajo de la cantautora colombiana Ana
María Vahos, que desde un formato íntimo de guitarra y voz nos cuenta los
devenires de un Amor Profundo,
caminos trazados por la melancolía y la esperanza, y en el que se devela ese
eterno retorno en que muchos nos vemos reflejados.
Con Amor Profundo –EP que empieza a grabarse
en octubre de 2019– descubrimos la
voz suave y tranquila de Ana María Vahos.
Al instante, en la sincronía con su guitarra, Ana nos invita a revisar el
interior y comprobar cómo la música, una vez más, logra habitarnos.
Amor Profundo describe un ciclo que
termina donde empieza, o empieza donde termina.Sentimientos y canciones van cambiando, de atmósfera, de paisajes.
En Amor Profundo y Canción Enamorada (que cuenta con la
participación de Cristian Sánchez de
Margarita Siempre Viva, acompañando
en la trompeta) se entiende un estado casi de limerencia y esperanza, propios
de esos primeros días de enamoramiento. No
soy de callar se presenta como el intersticio entre las partes de la
historia y empieza la transición hacia las notas más melancólicas. Desengaño y No Tiene Nombre (Acompañando
en la guitarra Simón Ramírez de la Banda del Bisonte) traen una atmósfera
un tanto oscura y de resignación ante la catástrofe del amor, con notas que
recuerdan esas canciones desgarradas de Chavela
Vargas o los primeros álbumes de Bon
Iver.
Por ultimo tenemos El Viento, y
es realmente interesante ver como la melodía con la que termina la canción es
la misma con la que empieza el disco, como diciendo: “bueno, después de todo
sigo acá y un nuevo comienzo aguarda”, terminando con la frase que podría
resumir esta historia: “El viento que me llevó hasta vos, es el mismo viento
que de vos me alejó, el viento que me trajo hasta aquí, es el mismo viento que
me llevará y me llevará”.
Ana María Vahos presenta
Amor Profundo y nos recuerda lo
esencial, sin más ni menos, la belleza de la sencillez: voz y guitarra grabadas
en el mismo canal, para transmitir directamente los más hondos sentimientos y
abrirse camino en lo que esperamos sea un buen augurio para su música y para la
escena independiente colombiana.
Como un dragón es la encarnación de la Montra, el alias por el que sus fans reconocemos a Rita Indiana. Una descarga eléctrica que anuncia su anhelado retorno al panorama musical, después de unirnos a sus filas con el inmarcesible El Juidero (2010) y de regalarnos el canto anticorrupción,El Castigadoren 2017.
Este nuevo sencillo, con sus guitarras amenazantes y frases certeras, parece dirigido a la industria musical a la que juró no volver: "Pi pi, llegaron los camiones. A recoger la mierda que tú crees que son canciones", anuncia en el primer estribillo. En medio la escuchamos advirtiendo sobre su regreso a la escena, reclamando su corona y acortando la brecha que dejó en estos casi 9 años de inactividad musical.
Por su duración y el enfoque directo de su lírica, Como un dragón es la introducción a una nueva era en la carrera musical de la Montra, de esas canciones que servirá para abrir conciertos con la energía hasta el techo, y una declaración de principios de la que rescatamos una sentencia en particular: "Depué que abra la boca vamo a ve que queda". A la espera quedamos entonces de las nuevos misterios y de los poderes que desplegará Indiana en Mandinga Times.
Próximos a lanzar un mixtape de
lados B y rarezas, Planeta No decide
publicar como primer tema promocional un cover de Para No Verte Más, aquella canción de los argentinos La Mosca Tsé-Tsé que se volvió infaltable
para cualquier emisora FM de pop latino durante el último tramo de los años 90.
Si bien los chilenos aseguran haber guardado largo tiempo este cover dentro de
sus experimentos más personales, su exposición actual se puede considerar
precisa e inclusive tragicómica considerando el aislamiento que nos toca vivir
en la rara actualidad.
Obviamente la palabra clave aquí
es “contexto”. Lo que en su momento era un himno de desahogo hacia el mal amor hoy
en día se desfigura en algunos de los momentos claves, tomando casi forma de
predicción de Nostradamus (“Cuando las
alas de tu avión se derritan sin razón / Y el cáncer de la soledad te haya
matado en la ciudad” o aquel “Y si
logras sobrevivir al refusilo de maldad / Preguntarás en dónde estás,
preguntarás qué te pasó”). Quizás sin querer, Planeta No ha abierto varias capas de nostalgia con este cover, lo
cual le otorga un mayor valor.
Hablando de nostalgias, el sonido
en la canción nos trae de vuelta las formas que la banda utilizó en el EP Matucana (2014) o algunos momentos del
disco debut Odio (2015), una mezcla
de synth-pop retro y pop sensible que, de haber continuado
como un movimiento, bien pudo haber sido la respuesta latina y evolución del city pop japonés.
Montañas, caminos, selvas y ríos que van al mar, infinitos paisajes se ofrecen a la imaginación cuando soltamos aquello que parece irremediablemente roto y trazamos nuevas direcciones. Esta canción de Rubio es pura vibración, en su melodía cristalina reside un mantra, un himno purificador que nos hace eco.
IR es hasta el momento (en nuestra caprichosa opinión) la mejor canción que ha firmado el proyecto de los chilenos Fran Straube y Pablo Stipicic. Su instinto tropical alcanza el esplendor entre percusiones y detalles electrónicos que construyen una selva de plástico. La voz suave de Fran reitera su invitación a dejar ir "el gran recuerdo que ya no existe", y así, libres de todo peso ser como los pájaros que nada llevan, la razón por la que pueden volar.
En su videoclip la selva se hace real, y en una cuidada fotografía atestiguamos el camino de nuestra heroína, que atraviesa piedras y espesuras hsta encontrar el mar y su horizonte, para allí dar el gran salto.
"Ojalá que tú estés a salvo con tus plantas". Un himno susurrado es la nueva canción del chileno (Me Llamo) Sebastián. Desde el refugio de la intimidad elabora un retrato sensible de los tiempos convulsos que atraviesa su país, su continente, un despertar doloroso aunque esperanzador que viene a cuestionar aquel manoseado argumento: lo personal es político... ¿o podremos acaso salir de nosotros mismos para dar otra pelea?
No son tiempos estos dados a patetismos y sin embargo transitamos adormecidos en las propias historias/stories, sabiéndonos protagonistas, el centro de algo, y olvidando pertenecer. "No supe quitar de encima la barrera / por las cosas más triviales / se me olvida lo importante".
A qué llorar, nos decimos, se rompe un corazón mientras una ciudad arde y no sabemos qué es lo importante, si solo la propia pena, la propia vida, son lo único que ha de salvarse, o si existe más, la otredad, la gente, los demás.
Sebastián tampoco conoce la respuesta, en su canción que oscila entre un trap dulce y un acústico desgarrado, no intenta señalar una verdad, confuso y aturdido camina también entre un sin fin de gentes, tristes de haber nacido y tristes de ir muriendo, con la esperanza de hallar, con ayuda, lo importante.
Este conteo regresivo es la forma de mantenernos ejercitados en el fin del decenio, el esfuerzo de no caer en la desidia de nuestras propias promesas, ir y volver, estar y desaparecer, conmoverse y detenerse. Nuevamente motivados por la razón esencial de nuestros textos, la única promesa que mantenemos viva es el amor incondicional por las canciones que compilamos como un esfuerzo colectivo, una construcción que responde a nuestra búsqueda y gustos particulares, una bandera que seguiremos ondeando desde la luz de nuestras pantallas y las vibraciones de nuestros audífonos.
Con asombro dolido recibimos el nuevo disco de Ely Guerra: ¡Qué aburrido nos resultó! y sin embargo, la canción Zion es una joya tan luminosa que alcanza a salvar del olvido tal ejercicio. En esta ceremonia, todas las voces son Ely Guerra, un coro-individual que se eleva y nos estremece. Aparece también, un recuerdo fugaz de Juan Son y su Mermaid Sashimi (2009), en cuanto a las armonías y esa atmósfera de bosque encantando. Los cantos de Ely atenúan más que nunca un pozo religioso frente a la figura bíblica de Zion, y metafóricamente, o no, describen un lugar anhelado. Zion fue la promesa de un larga duración, y hoy, la verdad que queremos recordar. Camilo Castaño
29. Julieta Venegas ~ Alma Radiante
“Entrégame tu silencio, voy a hablar despacio, tengo esta voz tan frágil y miedo a que se rompa”, delicada y humilde florece esta canción, en doble desnudez: frágiles cuerdas vocales y escuetas cuerdas de guitarra.
Julieta Venegas vuelve para señalar el dato íntimo, la belleza desprovista de trucos. Esta pieza extraída de su obra de teatro La enamorada se convirtió en el último himno de nuestro año, el puente que cruzamos para mirar otro paisaje. Qué mejor anhelo para un nuevo año que el de llevar dentro un alma radiante. Camilo Castaño
28. Suerte Campeón ~ Papá
No podíamos dejar por fuera de nuestra selección a una banda que conocimos este año y que se ganó nuestro cariño. Suerte Campeón es la joven banda limeña que nos transporta a las mejores épocas en que el indie rock lo era todo. Su más reciente álbum La Edad No Me Deja Pensar, enmarca las vivencias de una generación afligida por las angustias contemporáneas. De esas letras emocionales y viscerales, se presenta Papá, como una especie de oda al fracaso como hijos. Esta pieza de indie melancólico, casi Emo y de experiencias desgarradoras, viene a recordarnos que la música es un refugio, y que un abrazo puede traer calma, dentro de nuestras convulsas y abrumadoras ciudades latinoamericanas. Alberto Múnera
27. Carmen Ruiz ~ Pocas palabras
Blanquinegro, el debut de Carmen Ruiz, sí que es un álbum de altos contrastes. Habitan allí dos inquietudes: la canción tradicional poblada de detalles, el despliegue orquestal y otro camino que se atreve con la electrónica, los acabados metálicos y algunas estridencias. Ambas intenciones están amarradas por una voz poderosa.
Nosotros fuimos arrastrados por la vertiente más electrónica y elegimos Pocas palabras como la promesa de una artista que apenas alza vuelo. “Hay que escuchar el murmullo del instinto”, delicada en un principio, esta canción crece hasta hacerse tormenta, asistimos hipnotizados a la llegada de cada elemento mientras Carmen guía nuestro trance. Camilo Castaño
26. Entre Ríos ~ Aunque
Esta canción de Entre Ríos se extiende como un lamento, una disculpa, viaja como carta tardía. Su austeridad dolorosa bebe del Lied, la antigua estructura musical donde una forma vocal monofónica (o sea una sola voz) es acompañada de pocos instrumentos para interpretar un poema. "Aunque es de noche, la mañana ya está aquí. Ahora está claro: hay un día nuevo al fin. Aunque me pongas el futuro frente a mí, es el pasado el que no se quiere ir". Así, esta pieza, y todo el disco al que pertenece, suceden en la trinidad de voz, piano y cello, una liviandad que conmueve con certeza. Entre Ríos ha muerto tantas veces y vuelve siempre con otra faz de flor recién abierta. Camilo Castaño
25. Loli Molina ~ Tigres
Tigres en la mirada, espadas que nos reflejan, un camino a la sombra, imágenes de alta belleza que intentamos y no logramos descifrar.
Gracias a esta canción nos hemos acercado a Loli Molina y su voz dulce que mana como agua entre las rocas mientras guitarras y cuerdas vuelan con el filo de los cuchillos, solo para rozarnos, pues ya ha sentenciado un "Acercarse mucho y nunca matar". Acaso el amor, acaso la partida, a veces, esta canción/misterio se vacía solo para poblarse con nuestro propio suspiro. Camilo Castaño
24. ANTIFAN con C. Tangana ~ La Última Generación
ANTIFAN es la última sorpresa de la temporada. Encontramos esta banda escudriñando en el repositorio del sello madrileño Sonido Muchacho, discográfica de la que hemos escuchado diversidad de sonidos cercanos a la casa. ANTIFAN es el grupo formado por erva, I-ACE y Hartosopash y es una especie postpunk duro con mezcla de rap y un aire de oscuridad, se describen así mismos como un amasijo de guitarras, bajos y autotune. Esta canción describe las vicisitudes de una generación perdida y saturada por las crisis, que trata de encontrar respuestas en la contracultura, la calle y la noche. La colaboración con la súper estrella del trap español C.Tangana, ha impulsado de manera considerable el alcance de esta interesante puesta en escena, que habita las calles de la Madrid profunda. Alberto Múnera
23. Le Parody ~ La Puerta
Las buenaventuras sonoras de Le Parody desembocaron este año en el desafiante Porvenir un disco concebido como una colección de proverbios que van siendo liberados entre destellos folclóricos y electrónicos.
“Las palabras que se lleva el viento, las devuelve rotas la memoria.” le escuchamos enunciar con transparencia a Sole en La Puerta, una canción que destaca por su inesperado estallido dance hacia los cuatro minutos de canción. El track rehúye de la inmediatez rozando los siete minutos en los que pasamos del hipnotismo de las palabras al trance de un endemoniado rave electrónico. Will Balooni
22. NOIA ~ Ausencias
Entre beats minuciosos y trompetas atmosféricas transitamos esta canción preciosista. Ausencias escapa del efectismo electrónico dejando que el encanto repose en la potente voz de Gisela Fulla-Silvestre.
Justo en el corazón de la canción NOIA nos desarma y nos vuelve a amar con el motivo que da pie a la lírica: "Y estas ausencias mías, yo pensaba que tú las llenarías", aquí el tiny dance se encuentra con el registro de una voz que bebe de la tradición flamenca, pero con un giro hacía la electrónica de autor, una suerte de balada onírica perfecta para ambientar nuestras películas cotidianas. Will Balooni
21. Buscabulla ~ Vámono
Como el desfile inaugural de un festival caribeño, Vámono de Buscabulla coquetea con la energía de una batucada para erigir un himno sobre el regreso a la tierra propia, casi hermanado con La hora de volve de Rita Indiana.
Tras la desventura política y natural del pueblo puertorriqueño se han hecho esenciales la reflexión y el pronunciamiento desde las artes. Encontramos en esta canción, en sus percusiones y el austero fraseo, un llamado a la unión, la raíz que clama nuestra atención. Camilo Castaño
20. Tessa Ia ~ Quimeras
Por su letra, Quimeras se presenta como una narración inmaculada. Una relación intergeracional se abre ante nuestros oídos como una confesión desesperada de la parte más joven: "¿Qué dice ella de tu juego inmaculado, se imagina que has pecado?", una traición, una excusa para ponerle nombre al otro protagonista, Humberto se eleva entre reclamos y susurros en el corazón de la canción: "Humberto, Humberto, ¿en qué monstruo me he vuelto?, Humberto, Humberto, ¿qué caos dejas suelto?", esto sin contar con el gancho ineludible del coro que seguro se quedará un rato hurgando en tu cabeza.
Desde lo musical es un conjuro luminoso. Sus escasos tres minutos de duración pasan como una ráfaga de viento fresco combinado con descargas eléctricas. Guitarras, sintetizadores, pianos, silencios teatrales, todo servido y perfectamente alineado con las frases y los clímax de la canción. Will Balooni
19. Silvana Estrada ~ Carta
Adorno o impostura, la voz de Silvana Estrada en su Carta solía molestarnos y acabó por conmovernos. Un día, bajo la luz adecuada, hallamos en su artificio de folclorista un espacio para lo genuino. Escuchamos con atención y creció en nuestros adentros.
Hecha canción y dicha al viento, la carta íntima de Silvina se ha hecho himno, otros enamorados sabrán sentirla suya y su aparente sencillez acústica será enriquecida por las imágenes de otros besos, otros intentos, otras despedidas. Carta es la promesa inesperada de nuestro 2019. Camilo Castaño
18. Caliza ~ Planes para Nacho
Con dos discos bajo el brazo y un buen número de tonadas ingeniosas, Caliza, el proyecto de española Elisa Pérez, sigue siendo una de las joyas escondidas del indie iberoamericano.
Esta pieza es una versión libre de Making plans for Nigel de XTC y cuenta con las guitarras de otra favorita de la casa, Elsa De Alfonso.
Aquí, Caliza traslada al protagonista al escenario español, saltando del Bristish Steel de XTC a la cadena de supermercados Corte Inglés con una facilidad envidiable. Riffs de guitarra inolvidables y una firme base de sintetizadores cierran esta cruda canción que se ha ganado un puesto en nuestro altar de canciones impecablemente traducidas al español. Will Balooni
17. Silva de Alegría ~ Primavera en la Guerra del Sonido
Silva de Alegría es el proyecto solista del mexicano Sergio Silva, tras años con su banda Furland. El título de esta canción bautiza el álbum que lleva el mismo nombre. Con un aire épico o de un viaje hipersónico, esta canción podría entrar en la playlist de un viaje al espacio. Lo análogo del banjo, la guitarra y la percusión se amalgaman en sincronía con los sonidos un tanto veloces y futuristas de las máquinas y cajas de ritmos. Sergio concreta un sonido muy autentico, difícil de encasillar en un solo género o estilo; aunque carga una marcada identidad del rock independiente mexicano. Silva nos regala una interesante pieza musical que habla de los viajes del sonido y su relación con la creación y expansión del universo. Alberto Múnera
16. Bad Bunny ~ RLNDT
En la Noche Buena del 2018 Bad Bunny lanzó su primer trabajo larga duración, sorprendiendo a varios medios que ya tenían lista sus listas de fin de año.
A un año de este suceso no es arriesgado decir que x100pre es un clásico moderno que ayudó a consolidar la visión de Bad Bunny como artista. RLNDT es buen ejemplo de lo anterior, tema de carácter introspectivo y algo torturado que marcó un antes y después en la imagen del puertorriqueño, dándole humanidad a quien solo conocíamos como una máquina creadora de singles exitosos. Valdomiro Valle
15. Algora ~ Poesía de la distopía
Con suavidad y sentido del humor Víctor Algora conjuga una declaración romántica y una crítica al consumo desmedido. Dos chicos con los bolsillos vacíos transitan enamorados un paisaje de centros comerciales, tiendas de ropa y miradas de desdén.
Una amigable secuencia de sintetizadores, casi idéntica durante toda la canción, es el suelo perfecto para la letra que es casi un cuento: "Sueño que en pleno Black Friday todas las tiendas arden, y entre montañas de ropa tú vienes a salvarme". Reímos y amamos con esta canción de Algora, promesa de un disco que verá la luz en 2020. Camilo Castaño
14. Diosque ~ Vuelas cerca
Nuestro bicho de culto sigue manteniendo su impronta, ajeno a las modas, incluso a su propia constancia.
Vuelas cerca es la canción que destacamos de Terruño, un disco que se nos antoja menos arriesgado que sus dos anteriores entregas, o quizá sea la revisión necesaria de ese extraño I Can Cion, en definitiva, un producto más refinado que resumimos en estos casi tres minutos que avivan sus palabras y nos entrega otro envoltorio para las canciones descontracturadas de este cantautor: La emoción llevada por la suavidad. Will Balooni
13. Sundarbans ~ Laniakea
Sundarbans es sin duda uno de nuestros nuevos tesoros, todo un hallazgo en el indie mexicano y Laniakea, siendo apenas la segunda canción de su prometedora historia, ha sabido escalar en nuestra lista anual de afectos.
En ella, el dúo abandona la estridente ciudad para ser cosmonautas, valientes y enamorados. Un viaje sonoro poblado de detalles como estrellas, entre las que reluce una preciosa melodía de teclado, y cuya letra es una invitación a mirar el futuro con esperanza, a escribirlo mientras esta suerte y este sol nos alumbran. Camilo Castaño
12. Lido Pimienta ~ No pude
Un sencillo que anticipa uno de los números más esperados del 2020, una nueva carta de amor-odio de Lido Pimienta hacia su país , que nos sorprendió por varias razones.
Primero la claridad con la que escuchamos la voz de Lido, su canto fluye en varias vertientes, desde su característicos agudos, su acento costeño que se escapa en algunas frases, hasta el canto más cristalino desde el minuto 2, todo construido sobre una base rítmica que se nos antoja arriesgada y a la vez impecable, metales que brillan entre programaciones y percusiones afiladas, todo un cóctel que mezcla las emociones viscerales expuestas en una letra desnuda y la cadencia de un sonido inclasificable. Will Balooni
11. Alegría Rampante con Fofé Abreu ~ Jirafa
Una colaboración que da fe de la unión de la escena independiente puertorriqueña, una obra redonda, extensa, cadenciosa, emotiva.
Jirafa ratifica las intenciones de Alegría Rampante de entregarnos canciones maduras, con giros inesperados y construcciones musicales efectivas.
Una canción que se mimetiza con su videoclip, creando una amalgama entre performance y música que recoge varias inquietudes de los artistas, desde la corporeidad, hasta nuestro desolador marco socio-político. Will Balooni
10. Amaia ~ El Relámpago
Con la afilada producción de Santiago Morotizado y claros guiños generacionales, Amaia confeccionó una canción que resuena por su inmediatez y su letra escueta.
Entre las metáforas del título, el fuego que intuimos desde la explosión del coro es avivado por frases que aluden las paranoias predilectas de los enamorados 2.0: "te miro las fotos / pero no le doy al corazón".
Es la sencillez la mayor virtud de El Relámpago, frases que se adhieren al espíritu de la época, fáciles de entender pero interpretadas con un desgarro que hace eco de la promesa que era Amaia, una llama que avivó los corazones desangrados en 2019. Will Balooni
09. Princesa Alba ~ Convéncete
Hace poco el resucitado blog hermano Club Fonograma lanzó un breve post sobre la influencia latina en el K-Pop; con Convéncete nos toca ver el caso inverso, un tema de reggaetón pop cuya frontalidad, vídeo y coreografía muestran una reformulación, de mente mucho más abierta, a las formas vistas en mega producciones coreanas.
Obviamente Princesa Alba es una orgullosa hija de su época y ha sabido combinar las influencias propias de su entorno cultural con aquellas globales aprendidas de manera digital. El tipo de experimentación pop que queremos ver más seguido en el 2020. Valdomiro Valle
08. Los Besos ~ Hoy no
Se nos ha vuelto costumbre tener en nuestra selección final del año a los argentinos Los Besos, banda comandada por la talentosísima Paula Trama, una letrista excepcional. Esta canción se desprende de su más reciente álbum: Matemática sentimental. Hoy no, se devela una vez más como una pieza de poesía, acompañada de notas rock y pop al mejor estilo argentino del flaco Spinetta, Cerati o Entre Ríos. Solo basta con leer la primera parte de esta letra para querer la inmersión completa, no solo en ésta, sino en las demás pistas que acompañan el álbum. “Flor de la noche, bosque, ¿me escuchás? Cierro esta carta con mi lengua, el metal contará por mí.” Así, una vez más, Los besos nos demuestran lo que es representar con creces, los paisajes que habitan entre la música y las palabras. Alberto Múnera
07. Dani Umpi ~ Ideas en mente
La neurosis de un nuevo amor. En Ideas en mente Dani Umpi condensa temas que han rondado su discografía: el amor anecdótico, los demonios internos que afloran con el descubrimiento de nuevos sentimientos ("Me das el marco teórico para un nuevo amor") hasta la mística y la magia negra tienen su espacio en esta nueva joya del tecnopop del cono sur.
“En otro pueblo tu ropa es nueva, en otra fiesta alguien te espera”, propone Dani a su nuevo proyecto romántico, mientras esboza la pregunta que da nombre a esta pieza: "Cóntame. ¿Por qué me elegiste a mi?, ¿con qué ideas en mente?”. Grandes destellos líricos sirven de puente a un nuevo desenlace melodramático que nos descubre la última escena de esta narración, con su protagonista dándolo todo en la pista de baile. Will Balooni
06. Simón Campusano ~ La Astuta Cordillera de la Costa
El 2019 posee pocas canciones como la de Simón Campusano, también vocalista y compositor en Niños del Cerro.
La Astuta Cordillera de la Costa tiene el sonido propio de un sueño de verano, o quizás guarda en sí el espíritu de las épocas en que el boom de la música independiente latinoamericana estaba caracterizado por ser una combinación de inocencia y ganas de comerse el mundo.
Esperamos que esta canción nos ayude a mantener nuestro ánimo fresco lo que resta del verano sudamericano. Valdomiro Valle
05. Maria Usbeck ~ Nostalgia
Teclados con aires ochenteros y arreglos luminosos guían nuestros pasos por estos minutos envolventes en los que Maria Usbeck sabe jugar con nuestra curiosidad, mientras dibuja nuevos paisajes con su inagotable paleta sonora. Alejándonos de la selva inquieta en que nos sumergió hasta el momento, bailamos despreocupados sobre los cimientos de futuras añoranzas.
Unos decididos "No me gusta" se repiten a lo largo de la canción dándonos un motivo para identificarnos. Esa extraña sensación que surge al encontrarnos ajenos a los gustos de la época o alejados de nuestros gustos antiguos, los procesos del envejecimiento que Usbeck retrata en su último disco se condensan en esta cadenciosa pista que cabalga sobre la sencillez y la añoranza. Will Balooni
04. Coiffeur ~ Templo
Un eclipse se ha instalado en el cambio de año y, gracias a él, nuestra noche es un valle reluciente. Coiffeur ha encontrado en este fenómeno astronómico la metáfora de su álbum, Eclipse es movimiento, acontecimiento y transición de luz. De las diez canciones que son diez hits, Templo es nuestra predilecta. En ella, la voz de Guille adquiere una condición más corpórea, la timidez es ahora galantería y la electrónica oscura que conocíamos, se viste de gala, Coiffeur porta un traje reflectivo que desde el primer coro nos encandila. “No te confíes ni especules con mis sentimientos”, letra y música se erigen como un templo, sí, digno y egoísta, ufano y celestial ante el amor herido. Bailamos en su refugio. Camilo Castaño
03. Santa Madero ~ Cámara
La tercera canción oficial de la joven banda peruana es lo único que faltaba para que pasen de ser un prospecto a una confirmación. Cámara es el single más directo que han presentado a la fecha, donde combinan el misterio y toques dream pop de sus canciones anteriores con una accesibilidad necesaria en toda pieza de pop moderno.
Hasta donde sabemos Cámara será la última canción que escucharemos de la banda hasta que se dé el anuncio del tan esperado álbum debut, dejándonos una vez más con las expectativas al límite. Valdomiro Valle
02. Milton James ~ 6,6
Sobra presentar de nuevo a Milton James, un conocido de la casa. Durante el año estuvimos al pie de lo que sería el lanzamiento del primer álbum bajo su propio nombre: Pretemporada. A Milton lo recordaremos siempre por haber sido la otra mitad de los grandes Dënver, pero este nuevo álbum refresca la aventura musical del chileno. 6,6 fue una de las canciones que más nos alegraron los días durante el año; una descarga pop que recuerda a las pistas más bailables de Pulp; una mezcla perfecta entre la melancolía de la letra y los violines, con los golpes puntiagudos de los bajos y la percusión. El resultado, un coro que quedará para la historia del nuevo pop chileno y latinoamericano: “¿y dónde me escondo yo en este lugar? prefiero tu casa antes que mi hogar”. Alberto Múnera
01. Belafonte Sensacional ~ K en el abismo
Esta canción renueva la promesa de lo que representa la música para el amarillo. En 2019, Belafonte sensacional liberó el notable Soy piedra, del cual extraemos nuestro top del año. Irónicamente K en el abismo es la canción encargada de cerrar un disco que toca varios palos de la música alternativa, manteniendo elementos que hacen destacar este proyecto musical, el extensivo uso de la jerga mexicana, el juego de palabras de su título, el ingenio de las conexiones entre palabras, la brevedad del momento que cabalga sobre escasa instrumentalización, unos bajos pronunciados y una percusión en crescendo que explota entre la contención y la seguridad del anonimato, un número que bien conducido incita al hipnotismo, y que se ha convertido en una verdadera compañera de marchas desde la primera escucha, sin duda una joya escondida en esa marejada ostentosa y ruidosa que fue el 2019. Era hora de volver a lo esencial. Will Balooni
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