Próximos a lanzar un mixtape de
lados B y rarezas, Planeta No decide
publicar como primer tema promocional un cover de Para No Verte Más, aquella canción de los argentinos La Mosca Tsé-Tsé que se volvió infaltable
para cualquier emisora FM de pop latino durante el último tramo de los años 90.
Si bien los chilenos aseguran haber guardado largo tiempo este cover dentro de
sus experimentos más personales, su exposición actual se puede considerar
precisa e inclusive tragicómica considerando el aislamiento que nos toca vivir
en la rara actualidad.
Obviamente la palabra clave aquí
es “contexto”. Lo que en su momento era un himno de desahogo hacia el mal amor hoy
en día se desfigura en algunos de los momentos claves, tomando casi forma de
predicción de Nostradamus (“Cuando las
alas de tu avión se derritan sin razón / Y el cáncer de la soledad te haya
matado en la ciudad” o aquel “Y si
logras sobrevivir al refusilo de maldad / Preguntarás en dónde estás,
preguntarás qué te pasó”). Quizás sin querer, Planeta No ha abierto varias capas de nostalgia con este cover, lo
cual le otorga un mayor valor.
Hablando de nostalgias, el sonido
en la canción nos trae de vuelta las formas que la banda utilizó en el EP Matucana (2014) o algunos momentos del
disco debut Odio (2015), una mezcla
de synth-pop retro y pop sensible que, de haber continuado
como un movimiento, bien pudo haber sido la respuesta latina y evolución del city pop japonés.
Pop adolescente y postapocalítico desde Santiago de Chile.
Con el ímpetu y la insolencia de la juventud, que ya hemos conocido en bandas chilenas como Planeta No o Playa Gótica (y que de una u otra forma se han desvanecido tan pronto), Poder fantasma, el proyecto liderado por Francisco Heredia, ofrece un hit ansioso que bebe en la misma medida del pop japonés y de Los Prisioneros.
Inspirada en el Chile de los últimos meses, en su conmoción y el grito joven, Obedecer se extiende a las semanas recientes, donde otra amenaza ha frenado en seco planes y eventos. Canciones como esta son el antídoto al aburrimiento, pequeñas desobediencias como apagar televisores o noticieros, para leer un libro o bien, volver a bailar en la cama mientras espantamos las moscas de la incertidumbre.
¿Qué vendrá? Poder Fantasma ha decretado la revolución interior y aunque parezcan disfrutar la idea de un fin de mundo, para su espíritu creativo más vale que haya futuro.
¿Qué viene después de la mudanza? Nuevas felicidades, nuevas dudas, más incertidumbre, más experiencia.
En estos casi 10 años de actividad del blog, siempre hemos querido encontrar las respuestas en las canciones, afortunadamente cada tanto nos hablan para ratificar nuestros estados, nuestra posición en el mundo.
Hoy retomamos una tradición casi extinta en la internet, las descargas, los compilados, miramos con nostalgia lo que ha ido quedando atrás, el futuro nos sigue pareciendo incierto, pero seguro en el recorrido nos llenaremos de nuevas certezas.
El último asiento del bus es mío, miro tras los cristales mojados de llovizna, las caras tan tristes de los que madrugan, dinero que nunca alcanza para estar un poco mejor, dinero que nunca alcanza para recuperar tu amor, amor que perdí.
Siente los impulsos de aire en movimiento, árboles se desvanecen en el viento, con el ruido que provocan nuestras vidas, un ejército de creación masiva.
Es difícil pensar en el indie
latinoamericano de mitad de década sin la presencia de Odio, aquel disco de explícito espíritu adolescente donde angustias
y dudas existenciales eran exorcizadas gracias a las melodías pop de Planeta No. El tiempo pasó y fuera de
presentaciones en vivo se ha vuelto cada vez más difícil conocer que sucede con
los procesos creativos de la agrupación chilena, razón por la que Raro, su más reciente EP, debería rendir
cuentas sobre el tema.
Curiosamente este nuevo EP ha
logrado todo lo contrario, nos deja con más preguntas que respuestas; como si
aquel ya mencionado espíritu adolescente estuviera en una fase de autodescubriento
o con ganas de disfrutar el momento. Me
voy pa mi casa y Sudaba abarcan
ritmos contemporáneos en plena tendencia, la primera es una reinterpretación
relajada del género urbano mientras que la segunda combina dancehall y pop de
manera similar al Drake de unos cuantos años atrás. Peligro, canción
que nos sorprendió el año pasado, es la más creativa de la producción gracias a
su visión moderna de la lambada, siendo contraposición a Cada tarde es la última tarde, la más cercana en estilo a las baladas
que recordamos de Odio.
A primera escucha se hace notorio
un carácter más extrovertido y curioso en este nuevo conjunto de canciones. El
estudio y coqueteo con el pop moderno ha hecho que Planeta No se convierta en
una banda especialista en componer hits de breve duración (solo una canción
supera los tres minutos), no desperdiciando tiempo al momento de desarrollar
sonido y mensaje. Sin embargo, Raro es una producción que le hace mérito a su
nombre, dejando una sensación aún misteriosa sobre cuál es el rumbo que la
banda tomará a futuro. Tras casi media década del lanzamiento de su disco debut
tenemos un EP que parece ser la exposición de inquietudes musicales antes que
aquel trabajo que termine de consolidar a Planeta No como proyecto. Da la
impresión que Raro puede ser mejor juzgado a futuro, cuando sepamos exactamente
qué rol ocupará en la historia de la banda.
Por el momento se agradece el
goce instantáneo pero no creo que logre cubrir nuestras expectativas por media
década más, a este paso la escolar en la portada de Odio será una madre
poniendo la alarma temprano para irse a trabajar.
Bien parece que la evolución de Planeta No es similar a la que tiene
cualquier persona joven. Recordemos el memorable debut Odio, obra que temáticamente guarda similitudes a las vivencias de aquel
adolescente que está entrando a la sociedad y los desencantos que inevitablemente
vivirá, desde dilemas amorosos hasta el rechazo social, teniendo la misma carga
emocional que un diario personal. Ahora, con el lanzamiento de Peligro, los chilenos parecen explorar el
mundo de los jóvenes adultos: no hay necesidad de seguir escondiendo nuestras
derrotas en una habitación, es hora de darle paso a la vida nocturna y desahogarse
en la pista de baile.
Peligro, con su temática
referente a las relaciones tóxicas (y ese “quiero
que no me toques” que tanto recuerda a los casos de acoso callejero), es un
acto de valentía y cambio notorio en la postura lírica. Gonzalo, el vocalista,
deja la fragilidad propia de quien se hunde en lamentos y odios para ponerse
firme en el escenario. Con esto los oyentes dejamos el rol de confidentes
empáticos y nos convertimos en seguidores, algo que toda banda con visión de
crecimiento debe conseguir.
El cambio más importante está en
el sonido, siendo Peligro quizás la
canción merengue más inesperada de los últimos años, teniendo además prestado
algunos trucos del synth-pop y disco. Es digno de goce que las jóvenes bandas latinoamericanas
encuentren su identidad en la música popular de nuestros países antes que en las
predominantes tendencias de países angloparlantes: lo hace sentir real, se vuelve
mucho más nuestro. Con estos ajustes de personalidad y ritmos (aparte de las
versiones a Juan Gabriel que hacen en vivo) Planeta No parecen querer dar el salto de fenómeno indie a promesa
pop y, por ahora, el esfuerzo está rindiendo frutos.
Una caprichosa lista de El amarillo con canciones del indie latinoamericano, posibles himnos para celebrar la diferencia.
Curaduría y textos: Camilo Castaño.
1. Manifiesto, Alex Anwandter (2016)
“Hoy soy mujer, el maricón del pueblo, aunque me prendan fuego”.
Escépticos aún sobre la intención política de Alex Anwandter abrazamos esta canción como la introducción perfecta, sobre todo por la evidente inspiración en el bellísimoManifiesto (Hablo por mi diferencia) escrito y leído por Pedro Lemebel en 1986 y, también, por la magistral interpretación de Alex en el Grammy Latino, una institución rancía que en 2017 supo sacudir con esta versión a capela.
2. Sin disfraz, Virus (1985)
“Por un minuto abandono el frac, y me desnudo en lo espiritual, para amar”
Una reivindicación a la inclinación sexual de Federico Moura, desaparecido líder de la banda. El mito es que en 1985, la casa discográfica pidió ocultar su homosexualidad para mantener la popularidad entre las mujeres, exigencia que Federico contrarió con las metáforas de esta canción. Superficies de placer, álbum posterior (cuya portada inspiró el dibujo de nuestra lista) fue el último junto a Federico. Era 1987, y aunque su salud se deterioraba a causa del SIDA, tuvo la fuerza para concluir un disco poblado de metáforas.
3. Antonio, Bruno Toro (2016)
“Antonio, Antonio, ¡Ah!, agarra la mañana, que mi boca besa lo que quiere/ pinto niño bello, tus labios, acciones, olas en rocas de mar / un tigre que me ama”
Un himno gay en toda regla: el colombiano Bruno Toro canta al amor de otro hombre, un Antonio que es dios, tigre y macho. Seguimos su romance a través de la selva, que no es otra sino una pista de baile, y entre el sudor celebramos el sexo, la sexualidad y la música desprejuiciada.
4. La Yuta, Dani Umpi (2017)
“Viendo lo enorme que es el mundo, siento lo eterno en un segundo, no hay cuello que no mordería, invitaré al más lindo a salir a gatear / Y encuentro mil colmillos que me iluminan, me miro en el espejo y me siento MÍA, ahora elijo bien a quien quiero besar”.
Como la renovación de “A quién le importa” de Alaska y Dinarama, o “I will survive” de Gloria Gaynor, nuestro gran artista queer Dani Umpi alcanzó aquí la pieza pop perfecta, superando también otros himnos de su discografía que hemos bailado durante años. En su electrónica descarada y moderna hallamos una letra poderosa y empoderadora, que debería sonar a todo volumen en nuestras fiestas, hasta que la yuta (o sea la policía) nos venga a buscar.
5. Lyberty, Chico y Chica (2007)
“Que sepas bien que antes no pero ahora sí, me siento únicamente Lyberty / No te metas con mi Lyberty”
En 2018 sí que hemos visto cómo la bandera gay se ha hecho también bandera del capitalismo: grandes marcas (desde Mcdonald’s a Spotify) se han vestido con ella, y bien sabemos que cada año a la diva pop de turno le fabrican un buen himno que la comunidad gay hace suyo. En una audaz crítica a estos intereses disfrazados de empatía, los españoles Chico y Chica inventaron en 2007 un efectivo himno gay que interpretaría su banda ficticia “4 en alicante”. Una canción que, como lo que es bueno, divierte y reflexiona por igual.
6. Entender, Sofía Oportot (2010)
“¿Quién puede entender a una mujer mejor que otra mujer?”
Cada canción de Sofía Oportot, reina del pop chileno, tiene madera de himno. Desde su participación en Lulu Jam! hasta la gran banda QuieroStar se ha dedicado a escribir e interpretar letras de amor, vida nocturna, lujuria y también dulzura. De su proyecto solista hemos elegido una canción de culto sobre el amor entre mujeres, de mejores amigas a amantes. Y es que sigue siendo difícil encontrar canciones abiertamente lésbicas, por ello celebramos la incesante inquietud de Sofía, y recomendamos también su tierno videoclip dirigido por Roberto Doveris.
7. No tomarán acción, DJs Pareja (2004)
“Cerrá la puerta y abracémonos, que no mire nadie y besémonos”
Del buen tiempo en que los Djs Pareja escribían e interpretaban canciones, extraemos este emocionante romance secreto, que puede intuirse como un idilio entre gays de clóset: saludos sin expresión, un frío actuar frente a la gente y un desborde pasional en la intimidad. En esta canción nos preguntamos si acaso algo ha cambiado, ¿qué tan común es ahora la vida de clóset?. Tampoco podríamos pasar en alto el buen nombre de este disco editado en 2004: VERSÁTIL?.
8. Morrissey, Leo García (2001)
“¿Sabrá tu novia que escuchamos Morrissey?”
Tan breve como certera, esta canción llegó a oídos del mismo Morrissey. Y es que su figura sumida en el homoerotismo es la excusa de Leo García para narrar una historia de amor gay a espaldas de una novia, que termina en alianza entre los engañados. Un triángulo que a lo largo de los años hemos encontrado en el cine y la literatura, aquí se hace poema, himno, para gritar a todo pulmón: “Los dos nos cansamos del amor, y vos no sabés lo que es cansarse”.
9. Él me da vida, Namuel (2013)
“Más me conformo al poder su mano tomar / Dice no hay problema, es solo signo de amistad / Y yo, y yo, trato de no pedir más / Él me da vida al final”.
El chileno Namuel supo convertir una canción de Sally Shapiro ("He keeps me alive") en un himno gay latino, por su impecable traducción, la sentida interpretación y el cambio de voz que le llevan a otro lugar. Aquello de enamorarse del mejor amigo, cuántos suspiros adolescentes en una canción.
10. Aplastado por el gogó, Algora (2013)
“Cigarrillo en plan Steve McQueen, el gimnasio de seis meses, creo que llevo en los genes mi mala suerte con los hombres.”
Algora contiene en sus canciones toda la iconografía gay: “muerdealmohadas”, hombres velludos, dioses griegos, trozos de carne en Grindr, Monty Clift y hasta un cover a "Amor de hombre", de Mocedades. Para nuestra orgullosa lista hemos elegido una corta y festiva odisea, otra noche en un antro gay que termina en desastre.
11. Lo que enferma, Ciudadano Toto (2003)
“No tengo miedo a morirme, más miedo tengo a enfermar / Y yo no quiero dejar de disfrutar lo que enferma”
Un retrato oscuro en medio de la fiesta. Ciudadano Toto fue el proyecto en solitario de Adrián Nievas, vocalista de la banda argentina Adicta. Si allí nos entregó hermosas y dolorosas canciones, como Ciudadano Toto se nos mostró aún más expuesto y testimonial. Lo que enferma es una dura declaración de una vida en caída libre, que no teme a ninguno de los peligros que suele entrañar el placer: el abuso, la violencia, o siendo claros: el virus del VIH. Un Estremecedor pero valioso anti-himno.
12. Los bikers, Dënver (2010)
“En un momento creo fui feliz, cerré los ojos, pensé en morir, muy lentamente lo vi venir, su cuerpo era gigante sobre mí”.
En este gesto ambiguo, intuimos la historia de un muchacho que tiene un encuentro sexual con un biker, y lo que empieza siendo contra su voluntad termina siendo un buen argumento para una película porno. Imperdible también su videoclip, dirigido por Bernardo Quesney en el Palacio de Bellas Artes de Santiago de Chile, con esculturales hombres entre esculturas.
13. Maricón Zara, Planeta No (2015)
“Hoy declaro que puedes hacer lo que haces siempre pero esta vez no tienes que esconderte de mí”
Aunque el mismísimo Alex Anwandter acusara a esta banda de una falsa simpatía gay, es para nosotros su mejor canción, desde la expresión que la titula (un mal chiste entre gays sobre quien es afeminado y à la mode), el fragmento de Ranma ½ que aparece al comienzo, y por supuesto la letra, un jóven amor que florece.
14. Tuya, Ibiza Pareo (2018)
“Creo, no sé, que me volví un poco loca, anoche, mientras me besas contra la pared, y te quiero decir algo”.
En un escenario más justo, en el que miráramos hacia dentro, esta canción vendría siendo el himno gay del 2018 pues tiene todo lo que pediríamos a un hit en inglés: una letra provocadora, lujuriosa, una melodía rompepistas y un acento tropical. Por ahora invitamos a disfrutar no solo de "Tuya" sino de Bailemos Juntas, el discazo que este año se han anotado las argentinas Ibiza Pareo.
15. Zeuz, Zemmoa (2013)
“Ámame / solo te pido que me mires bien / pues Afrodita me dió al nacer / en mi cuerpo alma de mujer”
La despedida a nuestra lista de canciones es esta petición de la mexicana Zemmoa a su amante, una invitación al reconocimiento más allá de los cuerpos, a la comunicación en un lenguaje universal, que si no es el amor ha de ser la música.
Maricón Zara es una de las razones de peso para seguir de cerca la carrera de los chilenos Planeta No, cuyo disco debut Odio continúa su periplo de promoción con el estreno del clip de esta canción.
La historia que narra Maricón Zara surge de un encuentro en un café que se torna incomodo por las miradas de los comensales, dos chicos enamorados sienten frustración con el asedio de la gente llegando a un punto conmovedor hacia el cierre de la misma: "Se sentiría muy muy bien / ser como todos los demás / y visitar tu casa / y hablarles de su hijo mayor".
Para el clip, que dirige Cristian Pino Anguita, el equipo se decidió por visuales atrevidas que retratan la otra cara de la moneda. El oprimido que busca su cauce adoptando otra identidad para encontrar la propia. Los sampleos de Ranma 1/2 están a la orden del día uniendo la pista con los visuales, mientras que el derroche visual nos lleva de recordar el 5to aniversario del asesinato de Daniel Zamudio, hasta coreografías y puestas en escena que nos recuerdan el brillo de ¿Cómo puedes vivir contigo mismo? de Alex Anwandter.
"Pelea como mujer" podemos leer en el protector de una boxeadora que exuda toda la rudeza que un mensaje como este pretende apaciguar. Dando lugar a tod@s, ratificando los ritos de las nuevas tribus urbanas, Maricón Zara logra ratificar su carácter hímnico con visuales chocantes que ponen en evidencia la diversidad de género.
Los planetas parecen alinearse a nuestro favor y concedernos el asistir a La Cumbre del Rock Chileno en su décima edición, el próximo 7 de enero. Desde Santiago de Chile seremos testigos del evento que reúne anualmente las propuestas más luminosas del país, en un maratónico line-up que va de la tarde hasta la madrugada, con más de 30 artistas en tarima.
En esta lista que podríamos bautizar Nuestra cumbre del pop, los artistas que recomendamos y anhelamos ver en vivo, aquellos que durante años hemos reseñado y admirado a la distancia, para ellos se erige el altar a la música que es El amarillo ¡Seguimos cruzando los dedos!
Alex Anwandter: Teleradio Donoso, Odisea, Alex & Daniel, las propuestas que han albergado el ímpetu de nuestro querido Alex. Amiga es la última de sus aventuras y uno de los discos que más escuchamos este año. En él coexisten dos estados: la fiebre en la pista de baile, recordándonos que la música disco surgió y puede mantenerse como vehículo del mensaje político; y el oficio del baladista, digno heredero del desaparecido Juan Gabriel, que viene a estremecernos con infalibles canciones de amor. Nos preparamos entonces para bailar y llorar.
Javiera Mena: Hace unas semanas estrenábamos Adolescente perpetuo, un álbum tributo a Esquemas juveniles, el primer disco de Javiera y nuestro debut en la curaduría de un álbum. Agradecíamos allí el hito de esta colección de canciones y nos despedíamos también de la introspección que la artista habitaba, pues desde hace un buen tiempo Javiera Mena se ha transportado al siguiente nivel y es ahora la mayor estrella del pop chileno. Coreografías, cambios de vestuario, prismas y espadas láser componen la puesta en escena que desde ya adivinamos y con la que seguro estaremos delirando.
Jorge González: Quizá por nuestra juventud en la virtualidad, El amarillo no suele acercarse a las leyendas, y aún así ha sido imposible escapar de la figura de Jorge González, el artista que sentó las bases del circuito musical que hoy florece y celebramos, y a quien hasta el artista más novel conoce y visita. La última vez que supimos de sus presentaciones hacía una preciosa reconstrucción del álbum Corazones, preparados estamos para encontrarnos en la nostalgia o bien, dar la bienvenida a las nuevas inquietudes de este grande.
Camila Moreno: El monumental Mala Madre de Camila Moreno la consagra como una de las mejores voces de la última década en Chile. Su formidable cancionero desperdigado en 3 discos es la marca tangible de una autora inquieta y madura que no le teme a los tabúes ni a la experimentación sonora. Con ella entonaremos canciones tan demoledoras como Sin Mí, Tu mamá te mató o Te quise, y gritaremos en sus tomas de la canción protesta, como Millones o Libres y Estúpidos.
Ases falsos: Del difunto proyecto Fother Muckers nació Ases falsos, liderado por Cristóbal Briceño. Al sol de hoy la banda cuenta con tres discos, siendo El Hombre Puede su más reciente producción. Dueños de una voz contestataria y de un gusto por las melodías bien elaboradas, Ases Falsos se ha ganado su lugar en la escena chilena gracias a un cancionero robusto que también los ha hecho acreedores de buenas críticas y un fan base latente en otros rincones del continente.
Pedropiedra: Desde Inteligencia Dormida, pasando por Vacaciones en el Más Allá, hasta llegar a la andinaLa Balada de J. González, Pedropiedra se ha presentado a sí mismo como un compositor hábil que rehúye de los lugares comunes para encontrar belleza en las temáticas más diversas, siempre con un tinte pop, marca de la casa. Ocho, el disco que liberó en 2016 es otra muestra de su brazo fuerte, de su pluma afilada y de su impresionante camino de aciertos y canciones memorables.
Planeta No: Desde su aparición en la escena con su EP Matucana, Planeta No se postulaba como una de las apuestas del nuevo pop chileno. Apuesta que ratificarían con el estreno del aclamado Odio (2015), un disco con canciones redondas, himnos generacionales, gritos de rabia y los más importante, una nueva voz cargada de un magnetismo embriagador, que reúne en sus canciones las angustias, pesares y placeres de una generación.
Nicole: Otra artista anterior a Internet y a la que felizmente nos hemos acercado desde su disco Panal, concebido junto a Cristián Heyne. Veinticinco años de carrera resumidos en el escenario de la cumbre, donde esperamos disfrutar al menos una canción de cada senda trazada. Nicole ha sabido mutar entre el circuito comercial y la independencia, el rock y la electrónica, con la única premisa de seguir su inquietud, aunque esto implique deshacer la fórmula de cada disco.
Cinco años desde que el diario español El País bautizara a Chile como el paraíso del pop, en este reino que renueva a sus monarcas, Planeta no es una banda de príncipes malditos. Música pop desde los márgenes, aislada no solo en el sesgo de la música independiente o la cordillera de Los Andes sino en sus himnos a una juventud marginada, que hace de la incesante búsqueda y el no pertenecer, una condición política.
Su presentación en Yavería, el festival de apoyo mutuo celebrado en Bogotá, nos ha permitido conversar con Gonzalo García (voz) y Juan Pablo Garín (batería), y retratarles dentro y fuera del escenario.
¿Planeta no? Estaría bien comenzar descifrando su nombre.
Gonzalo: Es una especie de homenaje a la primera película de James Bond y su villano, el Doctor No, un tipo que vivía en Jamaica y era ucraniano, creo, representando el tercer y el segundo mundo, cualquier cosa menos Estados Unidos, y era malo por ser malo no má’, representaba la otredad. Nosotros nos sentimos como esa otredad, tercermundistas tomando herramientas que nos impuso el primer mundo, el pop, los instrumentos occidentales para hacer música.
Desde aquí, Chile se adivina como una importante fuente de música independiente, palpable en generaciones artistas y discos. Ustedes podrían pertenecer a una nueva alineación cercana a bandas como Marineros o Playa Gótica. ¿Perciben así su escena musical? ¿Hay ya un camino labrado que hace posible vivir de la música?
Gonzalo: Hay cosas fáciles y buenas: un público receptivo que va a las tocatas, con fe en las bandas nuevas gracias al trabajo que han hecho otras antes, Dënver hacia atrás, como para hacer una línea divisoria. Sin embargo sería agrandar o tomarse muy en serio un fenómeno tan reciente y desconocer que nos enfrentamos a problemas más profundos: la sociedad no consume música y no educa artistas. Eso no sanará con una, dos o diez Javieras Menas, sino con un cambio social.
Juan Pablo: No deja de ser interesante que sean países fuera de Chile los que han puesto nombre a cierto movimiento, porque estando cerca del fenómeno no nos consideramos una escena de nuevo pop chileno. Cada vez que viajamos nos refieren en una generación de artistas como Javiera Mena o Gepe que llevan años luz, bueno, diez más que nosotros. Ahora mismo en Chile se está armando una escena musical en la periferia de Santiago, a eso le llamaría algo nuevo, distinto, las tocatas son en otros lugares.
Hablando de su preocupación por un cambio social, en las letras de Planeta No se adivina la angustia por el futuro, la narración del paso a la adultez y también un pozo político, por así decirlo. ¿Hasta qué punto quisieran contener este mensaje?
Juan Pablo: Las letras del disco fueron hechas durante años por Gonzalo, contando vivencias y preguntas que uno tenía a los veinte, y aunque yo ya tenga veinticinco, esas letras aún me representan, me molestan las mismas cosas que cuando tenía quince, quizá aún más, y ahora tengo herramientas para decirlo. No sé si quisiera tomar una posición política en la banda pero si se puede decir algo que no sea solo cantarle al amor, pucha, bienvenido sea.
Gonzalo: La banda ni las canciones tienen una vocación política proselitista, no tienen proyecto, no tienen ideología pero tienen vida y la vida tiene posición política, entonces si hay algo político-social o político-personal en las letras es porque se fue tornando así nuestra vida y aunque no queramos, la banda tendrá otras posiciones, porque la vida cambia y se hace espontáneo.
Dicen que toda canción es política.
Gonzalo: Cualquier producción cultural tiene un resultado político, las mismas escenas de las que renegamos, son manifestaciones sociales que hacen pequeñas victorias políticas, dentro del ámbito del ocio, de lo personal.
El festival Yavería lleva varias ediciones y existe gracias al apoyo mutuo. ¿Cómo se tejió la participación de Planeta No?
Juan Pablo: Nosotros estuvimos presentándonos en el Primavera Sound, España, y teníamos un show aparte en Barcelona y Santiago, el organizador de Yavería, andaba entre el público, se acercó y nos dijo que le gustó la banda. Es como esa historia de película que uno cree que nunca pasa, pero aquí pasó.
El cazatalentos.
Juan Pablo: (Risas) Sí, un productor de un festival que nos habló de venir a Colombia, a un festival distinto, nos dijo que no tenía mucho dinero para traernos, que era de apoyo mutuo, y eso nos convenció.
Gonzalo: Porque decir Planeta no es un sinónimo de apoyo mutuo, nosotros vivimos en esas.
Juan Pablo: Entonces partiendo de esta oportunidad en Colombia, postulamos a un fondo en Chile, nos lo ganamos e hicimos este viaje más ambicioso, pasando por México y Costa Rica.
Qué bueno, porque supimos que su gira en España finalmente no tuvo apoyo gubernamental, ¿Cómo fue la experiencia de valerse por cuenta propia?
Juan Pablo: Fue bacán porque cuando dijimos que no teníamos plata y no podríamos ir, mucha gente nos apoyó, amigos músicos, productores, nos ayudaron a hacer dos conciertos para juntar plata y viajar. Aprendimos de un país muy distinto, del otro que es distinto: el hombre blanco europeo y había cosas buenas y malas según nuestro prisma latinoamericano. Además estar en el Primavera Sound que es gigante, seguro servirá para nuestro currículo, más que nada.
Hace unos meses, Gonzalo manifestó en Facebook su incomodidad frente a la actitud de algunos fans en sus presentaciones, con acercamientos que rozaban el acoso, como robar la flor que usa en la oreja. ¿Qué ha sucedido tras el comentario?
Gonzalo: En Chile han sido más respetuosos, nosotros no vamos con la idolatría en la música, y los que van a nuestras tocatas saben que estamos en las de otros músicos, ahí mismo, así que no tiene mucho sentido acercarse a nosotros con esa idea corporativa tipo Rolling Stones de ver estrellas del rock, eso aquí nunca fue, no tiene relación con nuestra sociedad.
Juan Pablo: Al final, uno tiene que educar a su público de alguna manera.
Gonzalo: Es una relación, con una persona que escucha tu música se establece un lazo que hay que cuidar para que no se transforme en una reproducción de sistemas antiguos, casas discográficas y dioses capitalistas.
Juan Pablo: Yo soy el que más manejo las redes, intentamos bajar todo a la realidad de una banda, que sí, tocamos en el Lollapalooza, pero en el día a día no tenemos plata, buscamos trabajo.
Gonzalo: Por suerte no tenemos que fingir humildad porque no es que tengamos mucho más allá de tocar.
Una pregunta un tanto caprichosa: nuestra canción favorita es Maricón Zara, ¿existe una anécdota alrededor de su nombre? ¿Por qué el intro anime?
Gonzalo: Es un fragmento del primer capitulo de Ranma 1/2 , ya desde la canción Señorita quise poner anime, algo de Sailor Moon, pero no resultó. Esta vez sí, quizá porque fue la única canción del disco en que nos sentimos libres, la producción no corría por cuenta nuestra sino de Lego Mustache, de Astro, y yo pude hacer cosas más creativas porque otro loco se estaba encargando de ellas.
Se llama así por un amigo homosexual que decía a cada rato “Uy, maricón Zara”, eso me causaba mucha risa y lo ocupé para retratar a mi manera una historia que me pegó, como a todo el mundo en Chile, el crimen de Daniel Zamudio, la canción es un intento, y un atrevimiento, de hablar de él en primera persona.
Y una pregunta un tanto obvia: ¿Qué disco que ha influenciado a cada uno, no solo en la obra de Planeta no sino en la decisión de hacer música?
Juan Pablo: El disco que a los tres nos ha influido mucho y al que recurrimos para copiar ciertas cosas es el segundo álbum de Dënver, Música, Gramática, Gimnasia.
Gonzalo: ¡Yo iba a decir el mismo!
¡También es uno de los más adorados en el amarillo!
Juan Pablo: (risas) Ha sido un disco esencial, llegamos a él cuando ni siquiera hacíamos la transición de banda de garaje a este paso pop, medio bailable, conociendo los sintetizadores. Un disco muy querido y una banda muy cercana.
Este fin de semana, Bogotá se llena de sonidos independientes. Nuestro festival favorito del año llega a su cuarta versión prometiéndonos los sonidos del futuro en el presente. Como cada año, nos lanzamos a recomendarles los actos imperdibles de esta cita musical, una a la que iremos con los brazos abiertos y los oídos atentos para descubrir estar promesas de la música alternativa latinoamericana. He aquí nuestra selección >>>
Diosque / Es este el tiempo ideal para presenciar un show de Diosque, que tras años de construir y de-construir su propuesta electrónica de inyecciones orgánicas, ha encontrado la fórmula del pop magistral y las secuencias bailables. Canciones como Una naranja, Soy las seis o Broncedado auguran un estallido en el escenario, y ni hablar del sencillo doble que ha estrenado hace poco, con colaboraciones de Julieta Venegas y Molly Nilsson. Sin duda el artista que más ansiamos conocer, por la inquietud que hemos atestiguado a lo largo del tiempo y la autenticidad de su obra, que ya empieza a ser una institución.
Porter / En el olvido van quedando los días en que Juan Son estaba a la cabeza de Porter, y aunque sentimos lástima, Moctezuma, el álbum que resucitaría a la banda nos ha dado la fe suficiente en su existencia más allá del querido Juan. Dispuestos estamos pues, a acompañarles en esta nueva aventura, colmada de dioses mexicanos y fenómenos naturales, en un experimento de rock electrónico que aun así nos traslada a tiempos ancestrales.
Kali Mutsa / El alias de la también actriz Celine Reymond pasó de ser una
emisaria de los imperios antiguos a convertirse en toda una profeta del futuro.
Su más reciente EP Mesmer es claro ejemplo de su insaciable espíritu innovador
y de su búsqueda ferviente de ritmos explosivos. Cumbia, moombathon, música
balcánica, electrónica, kuduro, ella domina cualquier género que se le ponga en
frente, tal cual lo hace una hechicera, y lo sirve en la pista de baile para
hipnotizar al espectador desprevenido.
Buenas Noches / Pop melancólico, decididamente retro y sintético. La nueva
aventura musical del productor Pablo Escallón (Planes) lo lleva de un lugar a
otro explorando el pop de autor, hurgando en sus recuerdos para contarnos
historias pesimistas con sabor agridulce, entre la resignación y la esperanza.
Aunque son pocas las canciones que le conocemos a Buenas Noches, estamos
seguros que su propuesta encontrará los recursos para brindarnos una
presentación redonda. Listos para descubrir más del colombiano.
Niño Cohete / El folk-rock melódico de los chilenos se ha condensado en
dos discos altamente recomendados, su debut, Aves de Chile de 2014 y La Era del
Sur de 2016; álbumes que calmarán las ansias de los amantes de las voces únicas
y la mística salvaje. Niño Cohete plantea el regreso a los orígenes desde su
idiosincrasia, su acento chileno y una mística entre lo infantil y lo oscuro.
Jesse Baez / Este chico es una amalgama entre C. Tangana, Kali Uchis y
Frank Ocean. Un exponente digno de la nueva ola de R&B que surge desde el
corazón de Centro América. Bases certeras y rimas al pelo, Baez es de esas
promesas que viven el momento para cumplirse.
AJ Dávila / Noise con ritmo, pop sangriento, punk contemporáneo, la
propuesta de AJ Dávila nace desde la espontaneidad y la irreverencia de su frontman y el encuentro con músicos
compenetrados. Sus discos son el producto de encuentros "familiares" con músicos amigos y colaboradores de varios rincones de América latina, todo un desmadre que aborda los conflictos sentimentales de forma cruda y desprejuiciada, desde varios ángulos de la música popular con identidad y un sonido propio.
Gala Briê / El nuevo alias de la peruana Gabriela Gastelumendi (Las Amigas de Nadie) le permite explorar los confines del electropop más luminoso y espiritual. Su disco debut Intensos Instantes salió este año, convirtiéndola en una de las abanderadas del movimiento independiente en su país natal, y no es que con su anterior banda no lo fuera, lo que vamos a ver de ella seguro es el renacer de una artista con una presencia encantadora.
Tourista / Una de las bandas insignia del nuevo indie peruano se embarcó en una gira internacional que los trae por primera vez a Colombia. Dos discos en su haber los consagra como una de las bandas más importantes de Perú y del circuito ecuatoriano. Mucha guitarra pasada por un filtro sintético y letras evocadoras saciarán las ansias de sus fans en Bogotá, que seguro los esperan.
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Paralelo al Festival Hermoso Ruido, en Bogotá se celebrará una nueva edición de Yavería, Festival de apoyo mutuo, que concentra esfuerzos en la difusión de propuestas musicales y artísticas locales. Este año se han unido proyectos internacionales, entre los que destacaremos una banda chilena, una colombiana y una peruana, nuestra ñapa, pero sí que vale la pena revisar el cartel completo y atreverse a conocer nuevos experimentos.
Planeta No / Herederos del reino de pop instaurado en Chile, Planeta No refresca con su posición contestataria y de pozo rockero, el universo adolescente que otros artistas han sabido mostrarnos. Odio es el nombre de su primer y bello álbum, pero que no nos engañen, en él hemos vuelto a encontrar el amor y este fin de semana estaremos coreando los himnos de una nueva generación.
Ságan / La promesa del electropop colombiano también se vincula al festival, de cara a lo que será su segundo disco.
Francois Peglau / Desde Perú con matices de los lugares en los que ha residido, este viejo amigo visita Colombia para presentar su repertorio lleno de referencias a los tiempos que corren, tantos recuerdos de tiempos vividos y de promesas de tiempos mejores.
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