miércoles, 20 de junio de 2018

Vídeo: Algora - Dioses y Hombres



¡Hola!”, las palabras que se pronuncian como un conjuro, el comienzo de nuestra odisea. La belleza de las metáforas con las que Algora viste la sexualidad, el sexo, la soledad, el apego y la ansiedad tan de nuestra época, le convierten en uno de nuestros artistas gay favoritos, sin forzar la etiqueta pues la condición sexual orgullosamente atraviesa su obra.

En Dioses y hombres hallamos una sutil versión de un cuento antiguo: los encuentros casuales, casi clandestinos, la emoción de una noche que se desvanece con los rayos de sol. Y no hace falta que Algora mencione Grindr para entender dulcemente su reflexión, o más bien testimonio, del uso de aplicaciones donde figuramos como trozos de carne en un catálogo, los vínculos desechables que establecemos y en los que aún así hemos creído encontrar dioses, pues al final sí es una forma de amor lo que incesantemente buscamos.


Las imágenes que vienen a representar esta buena canción son, por supuesto, hordas de hombres guapos y semidesnudos que entrelazan sus cuerpos, y una bellísima batalla cuerpo a cuerpo en la que los puños están cubiertos de flores, y la sangre de las heridas es purpurina. Algora, impecable, yace en un suelo de hojas secas, mientras otros caminan a su alrededor amenazando con pisotearlo. “Me acosté con dioses y amanecieron hombres, eres solo un charco de lo que lloviste anoche”, una línea memorable. Finalmente, el plano se aleja en un mar de hombres uniformes, y nuestro valiente guerrero se desdibuja, se pierde.

El videoclip ha sido estupendamente dirigido por Horacio Alcalá y hace parte de Folclore del rascacielos (2017), el último álbum que Algora editó y que vale la pena revisitar por estas fechas.


🏵🌸🌺

viernes, 15 de junio de 2018

Canción de la semana: Mr. Bleat - Búho


Han pasado tres años desde el lanzamiento de aquel enigmático Los Lobos, el disco que consolidó el sonido de los colombianos Mr. Bleat. Varios pasos hacia el futuro en formato electrónico los tienen hoy estrenando un sencillo que se expande en nuestros oídos gracias a su exquisita secuencia de sintetizadores y un aura de ensueño.

Búho reluce por su sofisticación y cuidado, aquí todos los elementos han sido milimétricamente instalados para lograr el efecto deseado. La voz fantasmal de Sara Rodas, y los conjuros programados de Alejandro Bernal y Pablo Ángel vuelven esta pieza una adicción instantánea, un verdadero conjuro de magia negra.  

Aquí relucen los ánimos narcóticos, el estado de sueño es sugerido y con él coqueteamos durante estos cinco minutos, como quien danza en un abismo reconocible y confortable, el sueño no nos es permitido cuando hay tantos pasos de baile que liberar y cuando el amor nos desvela: "Cuando la noche se apaga no puedo dejar de pensar en ti, pienso en tus ojos y no quiero ver el fin, no quiero ver el fin".

La visión de Búho sin embargo fue más allá de lo sonoro, por un lado se nos presenta con esta hermosa portada diseñada por nuestro querido Camilo Castaño, y por el otro obtiene un tratamiento visual interactivo producido por Monociclo Cine, colaboradores habituales desde los primeros pasos de la banda. 

Vayamos pasando las escenas del clip que pueden ver también en su sitio web, completemos el ciclo sonoro y repitamos hasta la saciedad estas notas embrujadas, nuestra canción obsesión de la semana. 


🦉🦉🦉

jueves, 14 de junio de 2018

Vídeo: Fakuta en Sesiones Desconcertadas - Abrazándote y Dancing on my own (Cover de Robyn)



Nuestra querida Fakuta estrena la nueva temporada de Sesiones Desconcertadas con una versión desnuda de Abrazándote, su maxisingle estrenado en diciembre del año pasado, y como bonus nos regala el cover en español del clásico del electropop Dancing on my own, de la imprescindible Robyn

Ambas en relucientes versiones acústicas que resaltan su voz y nos recuerdan su papel en la escena del pop chileno. Aquí la faku saca a relucir una de las mejores letras de su carrera, de esas que exponen sin tapujos los sentimientos negativos de las relaciones amorosas, alejándonos cada vez más del cliché romántico. Y para coronar la entrega, este cover que resulta fiel al original y nos devuelve el mismo feeling de desencanto y empoderamiento emocional de hace 8 años, resulta curioso leer esa traducción escueta: "Zapatos con vidrios rotos, bailando mi vida en círculos" y sentir que ahora la canción nos pertenece en una dimensión diferente. Nos urge una versión de estudio.



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martes, 12 de junio de 2018

Canción: Chini and the Technicians - Siempreviva


Uno de los regresos más llamativos en la escena musical chilena es el del dúo-convertido-en-quinteto Chini and the Technicians, quienes esta vez traen una versión más refinada y potente de su sonido previamente conocido por mezclar pop, punk y folk, todo ello siempre bajo una cubierta lúdica que pocas veces brinda pistas sobre hacia donde terminará disparando la canción. 

A puertas de lanzar su primera producción de larga duración, bajo el título Arriba es Abajo, la agrupación estrenó un segundo single promocional con alto valor de repetición gracias al carácter caótico y trepador que no baja la guardia ni llegando al final. Es Siempreviva, canción que explota de modo muy distinto a El Otro, anterior single presentado, las posibilidades de Chini and the Technicians como quinteto. A primera escucha la canción es como una ansiosa carrera donde cada uno de sus cinco participantes hacen el mejor intento para no quedar detrás, y pese a ser una descripción que hace pensar en caos es la limpia producción la que logra que ningún instrumento pierda protagonismo.

Líricamente la canción presenta la unión de imágenes cotidianas y crípticas a las que Chini nos tenía ya acostumbrados desde el EP En el fondo todo va bien (2015), haciendo eco esta vez a aquel desorden tan natural a veces entre los que buscan la independencia, todo bajo una capa de humor (por ejemplo aquel “Cómo voy a tener un hijo / Yo que maté a la siempreviva” o Por qué me juzga tanto ese velador / Porque soñé con mi madre hace un mes).

Las pistas hacen pensar que Arriba Es Abajo será un trabajo de carácter heterogéneo que expandirá el universo lúdico que Chini and the Technicians ya asomaba en los últimos años. Solo toca esperar.


⚙⚙⚙

jueves, 7 de junio de 2018

Kali Uchis - Isolation (2018)


Kali Uchis siempre ha generado suspicacias en nuestra redacción. Mientras unos nos declaramos fans de hueso colorado desde sus primeros atrevimientos, otros simplemente pasan de ella, ya sea como icono popular que bebe de múltiples fuentes o por la plasticidad de sus canciones por las que irónicamente también nos hemos decantado en más de una ocasión. 

Cuando la descubrimos a finales del 2013 con su mixtape autoproducido Drunken Babble, sabíamos que la chica se traía algo entre manos. En ese entonces el sampleo era su recurso estrella, un collage de influencias que ella sabía coronar con frases precisas. El tiempo y las buenas relaciones la llevó después a producir su EP debut. Tyler, The Creator, Diplo, Bunx, fueron algunos de los nombres que co-firmaron el atractivo Por Vida EP, un disco del cual terminamos enamorados a la mitad, sabiendo aún del potencial de la colombiana, confiando en que sus letras encontrarían mejores camas y que su visión hallaría la tan esquiva cohesión que le hacía falta. 

El mérito de Uchis en Isolation fue lograr que tantos colaboradores (Damon Albarn, Kevin Parker, Bootsy Colins, The Rude Boys, Tyler) armaran un set cohesivo y disfrutable, algo que como mencionábamos antes, era lo que le hacía falta para despejar todas las dudas que se ceñían sobre ella. Bossa nova, blues, dancehall, soul, reggaeton, los géneros de moda configurados desde una óptica ligeramente independiente, una producción impecable que incluso reluce desde el tratamiento lírico por las variadas lecturas que se hacen de él. 


Desde acá lo vemos como un tratado sobre la soledad y el tan elusivo sueño americano, con puntos altos en canciones como Tyrant, Dead to me, o esa Miami que se lee cristalina como una declaración de principios, y de esa frialdad explicita en la misión de Uchis: “They said he want me in his video, like ground one. But why would I be Kim, I could be Kanye”. 

La primera parte del disco aunque interesante se siente dispersa en comparación al cierre, justo cuando interviene Damon Albarn en la encantadora In My Dreams, una ola de tweepop al mejor estilo de Gorillaz sobre la fantasía del mundo ideal, una especie de sueño narcótico del cual se despierta con mucha resaca y ciertos guiños a la depresión en el aplomado interludio Gotta Get Up. Como si la medición del tiempo fuera el hilo conductor de estas últimas piezas, pasamos por números tan interesantes y ensoñadores como Tomorrow y el hit After the Storm. 


Quizá el descaro más grande del disco y a la vez la suerte del mismo es esa Feel Like a Fool en la que Uchis se rinde a las bondades soul de Amy Winehouse. Evidentemente Uchis no alcanza su registro y su voz en el resto del disco no es que resalte, pero acá estamos por otras razones. Kali ha manejado muy bien los hilos de este debut en larga duración, dejándonos de frente a una producción impecable que bebe de todos sus referentes, que la deja muy bien parada como compositora y ratifica el personaje que ha venido creando durante años, y lo mejor es que lo logra sin exceso de drama, como una buena hija de su tiempo.


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jueves, 31 de mayo de 2018

Vídeo: Rosalía - Malamente




Escépticos nos hemos mantenido ante la fábrica de divas que ha promovido la productora CANADA (metiéndonos, por ejemplo, a la fuerza y con un arsenal visual impecable a Bad Gyal, que aún así nos sigue pareciendo música anodina) y cada vez nos sentimos más indiferentes a los videoclips de sus realizadores, pues parece que cuando más presupuesto tienen, más aburridos resultan (su último trabajo para Bomba Estéreo es insufrible).

Pero Rosalía ha venido a reconciliarnos, siendo otra de las nuevas divas CANADA, su propuesta brilla en ese inequívoco triángulo de virtuosismo, frescura y belleza, sin pecar de superficiales.

Que un artistas quiera renovar el flamenco no es noticia, pero el tratamiento que hace Rosalía, depurándolo y llevándolo a un estado de minimalismo y sofisticación tal, dota al flamenco de juventud, sonora y visual.

Malamente es la nueva canción/vídeo que nos ha dejado boquiabiertos, en sus imágenes se ahonda más en ese encuentro que plantea la música misma: un beso entre lo contemporáneo y lo tradicional. Como si la Historia de España se contara aquí, encontramos jóvenes toreros en jeans y solo parte de su indumentaria, haciendo sus movimientos sin toro alguno, como si la imagen entrañara también una crítica o un anhelo de evitar lo cruel de la práctica y conservar solo la belleza de sus ornamentos. Aparece también el repertorio religioso, un solemne monje púrpura que a la vez es un moderno skate sobre un tabla llena de clavos.

Y en este collage sí que hay tiempo para el amor, o el desamor. Nuestro hilo conductor es una letra enigmática que se expande como una plegaria, "Los corales me protejan, me salven, me iluminen, me guarden / Y por delante, no voy a perder ni un minuto en volver a pensarte", acudimos a un romance atravesado por la muerte, inolvidables las escenas de nuestra heroína siendo arrollada por un auto, o el impresionante levantamiento de su cuerpo con una máquina dirigida por varios hombres, y como pinturas, las escenas en que Rosalía maneja una enorme moto, que a su vez es la criatura que un torero mira de frente.

Cada frame es aquí una brillante fotografía y lo repetimos una y otra vez para encontrar nuevos detalles, como cuando años atrás nos maravillábamos ante el desborde de imágenes en el videoclip para Bombay de El Guincho. Aquí otro guiño: esta excelente canción ha sido producida por él mismo, Pablo Díaz-Reixa.


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lunes, 28 de mayo de 2018

Video: Hazte Lapón - La Vida Adulta





Hemos llegado casi al final de la fiesta. Cuando apenas reconocemos el nombre del dúo Hazte Lapón resulta que empiezan a despedirse.

Sin embargo, está disolución será más que digna pues involucra no solo un disco sino dos. Sin saber muy bien las razones de la despedida, esta joven propuesta nos dice adiós en dos entregas, una que ya ha sido publicada, otra que espera al otoño y sus hojas caídas.

Del cancionero Tu siempre ganas - Parte 1, que viene a completar una trilogía, extraemos La vida adulta, una bella canción con un video que nos tiene enganchados aunque haya en este momento otros sencillos en promoción, Sabes la noche o Walter Disney Corp, también a este orden hemos llegado tarde.

Pero es que La vida adulta tiene esas virtudes de himno generacional: una letra merecedora de fundirse en una placa, y una melodía eufórica, para saltar en un concierto, bailar en una habitación, o sacudir la cabeza con audífonos en la oficina, porque vamos, ya somos adultos.

Y es que con los años nos hemos vuelto tan convencionales que "nuestra familia ve signos de estabilidad, una epifanía para una nueva sociedad", al parecer somos ya buenos hijos, eficientes empleados, personas normales, pero es gracias a la música que seguimos a salvo de la uniformidad.

"¿Quién nos hubiera salvado del tedio?¿del alcoholismo?¿de la desventura?¿del posmarxismo?¿de la droga dura?" Disfrutamos el cinismo de Hazte Lapón pues aunque la aparente respuesta sea que La vida adulta nos ha salvado de la perdición, entre líneas nos sugieren mejores respuestas: de la desventura y de la severidad de esa dichosa adultez nos han salvado la música, el arte, y cómo no, el amor.


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jueves, 24 de mayo de 2018

Vídeo: Hurray For The Riff Raff - Pa'lante



Este es nuestro This is America.

Desde su lanzamiento el año pasado como sencillo del disco The Navigator, Pa'lante ya se perfilaba como un hito en la canción protesta de este siglo. Quizá el nombre de Hurray For The Riff Raff, el proyecto de Alynda Lee Segarra, no nos diga nada a primera vista, pero este pedazo de canción hace todo para ponerlos delante de los reflectores. Es una pena que hayamos dejado escapar esta recomendación en su momento, pero si hay algo que hemos aprendido en esta labor es que a todo le llega su debido tiempo. 

El director Kristian Mercado Figueroa y un increíble equipo da imágenes a esta poderosa canción, retratando a la par los momentos distintivos de la pieza. Ese inicio desnudo que nos pone la piel de gallina ("I just wanna prove my worth on the planet earth and be something"), la orquestación y ese emotivo desenlace cual coctel político, combativo y reivindicativo, esos Pa'lante que dan fuerza al oprimido, todo representado en la cotidianidad de una familia puertorriqueña post huracán María, en una belleza poética inconmensurable y con unos valores de producción indiscutibles. 

Las palabras sobran para describir estas experiencias únicas que cada tanto vemos en los videoclips, nuestras lágrimas brotaron de lo más profundo en señal de empatía y apoyo con los afectados por el huracán y la negligencia política. Gracias infinitas por volvernos a conectar con nuestra humanidad. 

Ni alienados, ni deshumanizados. ¡Pa'lante!


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domingo, 20 de mayo de 2018

Vídeo: Diosque - Lluvia



A finales del año pasado Juan Roman Diosque reapareció en nuestro radar con un disco tan súbito como el mismo personaje que encarna detrás de su música. En Llanero (2017), el autodenominado bicho de culto, tranquilizó sus emociones en una especie de terapia post-festiva, causada por el álbum predecesor, Constante (2014). En su más reciente placa, Diosque nos obligó a ser parte de una aventura enhebrada con oscuridad y surrealismo.

Obrando bajo esos mismos síntomas lúgubres del disco, llegamos al reciente audiovisual para Lluvia. Dirigido por el también argentino Martín Piroyansky. El videoclip presentado se esfuerza en otorgar más capas de misterio de las que el track ya plantea. La narrativa se cuela por siete escenarios distintos donde el común denominador es un payaso abatido y poco sonriente, personificado por el mismo Diosque.

La rareza implicada en el videoclip no es algo que realmente nos extrañe. Si hay otro valor que hemos reconocido de nuestro bicho de culto favorito, es la anti-magia que utiliza para fundar sus canciones mórbidas y placenteras. Lluvia no es la excepción en cuanto a la puesta en escena. Siguiendo literalmente la frase “te vi mojada en el agua, (vi lo que necesito)”, el vídeo nos presenta al argentino empapado y con maquillaje corrido, presentándose como un personaje sin esperanza, pero aún así dispuesto a disfrutar algunos pasos de baile. 

Seguimos fieles a los misterios con los que Diosque siempre está dispuesto a retarnos, sea visual o auditivamente.



Diosque
💧💄💧

miércoles, 16 de mayo de 2018

RE: Rosario Bléfari - Estaciones (2004)




REvisitar / REcordar / REcomendar. Nuestra ocasional sección para acomodar algunas palabras de amor sobre discos que conocimos a destiempo y ahora atesoramos.

Una pena que en el amarillo no haya una sola reseña a Rosario Bléfari, y una sorpresa, pues sus canciones nos han hermanado en esta redacción y le escuchamos tan seguido que sin duda su nombre reluce en nuestro altar.

Pero no es tarde, a catorce años de su edición, decimos que Estaciones es uno de nuestro álbumes favoritos de la música en español, y que hoy suena tan fresco y pertinente como debió serlo en aquel 2004. En su atemporalidad nos refugiamos.

Distantes ya de la separación de Suárez, aquella formidable banda, y tras editar Cara (2001) un modesto disco de letras cortas y experimentación electrónica, la artista encuentra una fórmula más audaz en Estaciones. Ya su portada hace una declaración de intenciones, más pop no podría ser: círculos de colores a modo de persiana y una Rosario expuesta, en bikini y con expresión de alegría, posando como una buena modelo, una diva sobre un par de tacones. Y es cierto, en este disco están presentes tales adjetivos: feminidad, pop, sensualidad, alegría, liviandad, sin prescindir del espíritu punk, descarado y nostálgico de su figura en Suárez. Es esta conciliación de valores la que hace de Estaciones una obra maestra, la plenitud de Rosario en un encuentro consigo misma del que nos hace afortunados testigos.

Desde Exactos entendemos el sofisticado planteamiento. Confiada en su don de letrista, nos invita a celebrar las coincidencias en una luminosa melodía, “Tu modo de encontrarme / y mi descuido / provocaron sin querer / esta gran casualidad”.

Simple y desenfadada, en Vidrieras retenemos al instante otra letra: “No te importa que nadie te quiera / solo te interesa ver las vidrieras”, cuántas veces nos hemos descubierto cantando por ahí estas líneas quizá hasta contemplando vidrieras, el uso de un lenguaje cotidiano y la sencillez de los arreglos musicales nos acercan muy pronto a la música de Rosario, sus canciones en nuestros audífonos y de golpe estamos sumidos en poesía.



Pero si tuviéramos que elegir una sola canción en la discografía entera de Rosario Bléfari seguramente diríamos Estaciones. Piedra angular y título del álbum, en ella se emplea la conocida metáfora del nacimiento y descenso del amor como los tiempos climáticos. En sutiles cambios de ritmo y melodía, experimentamos la transición de la primavera al invierno en nuestro afecto, y confesamos el habernos identificado más de una vez con este himno. Con la misma ingenuidad de la canción, hemos sufrido el desamor como definitivo, para sorprendernos después con la certeza de volver a ilusionarnos. “Pensar que ayer creí morir / hoy parece que puedo seguir”.


Ningún mensaje y Cartas son canciones hermanas, la correspondencia sin respuesta, el suspenso, el hilo de conversación que se rompe. En su educación sentimental, Rosario nos dice que no hace falta lamentarlo, “Nunca es el fin / todo estuvo listo para seguir / y también para terminar”, y algo nuestro se ha quedado del otro lado. “Las cartas quedaron de nuevo hablando solas / te sigo soñando / no creo que esté mal”, dos canciones tan hechas para ser dedicadas y sin embargo están solo para nosotros, como un diálogo interior, ante la ausencia de interlocutor. “A lo mejor te confundió mi forma de ser”, “Quién sabe si entendiste alguna vez”, frases similares a lo que nosotros mismos hemos llegado a expresar torpemente.

Mediodía nos alivia con su groove sofisticado, en un guiño al funk recibimos esta letra optimista que mejor recrea la portada veraniega y risueña de Estaciones. Mientras Nunca nos envuelve en una misteriosa melodía, acompasada por las manecillas de un reloj y se eleva como una oración, “Que no termine nunca esta cuadra, esta noche, este aire. Que no se acaben los días, que nunca esté completa la felicidad”. Esta canción hace parte de 4 women no cry, un compilado alemán estrenado el año siguiente (2005) por Monika Enterprise y que reúne la obra de cuatro artistas femeninas alrededor del mundo. Allí también aparece otra de nuestras favoritas de Rosario, la gran Partir y renunciar.

Un disco de catorce canciones donde cada una es un tesoro. Tenemos a Inocentes, que en su ligereza nos entrega una clara sentencia: "Lo que no pasó sigue estando acá”, y a Mejillas que en su colchón punk nos llena de emoción al describir el recorrido de la sangre por un complejo sistema de ramificaciones hasta llegar a iluminar el rostro de nuestro ser amado.

Y qué decir de Convicciones, otro dulce himno, otra sabiduría, la vida que se sacude ante la llegada del amor. “Yo creía que ya todo estaba inventado de algún modo, ningún espacio vacío, todos repitiendo todo / pero cuando apareciste, perdí la fe que me sostenía / pero cuando apareciste, mis ojos vieron lo que no veían”, y es que si nuestra reseña está poblada de citas a sus letras es porque el pozo poético en Rosario Bléfari es tan hondo que las palabras sobreviven a la música, es posible aislarlas y atesorarlas como literatura. De hecho, una selección de ellas aparece impresa en el poemario La música equivocada, cumpliendo así esa verdad institucionalizada por Bob Dylan: el músico como poeta. La propia canción encierra también un cambio de cimientos, a partir del minuto 2:05 oímos como en Convicciones se desgarra la melodía y aparece el guiño a la música de garaje. 

Ya empezamos a agitar nuestros pañuelos de despedida. Viento helado es la última canción de Estaciones, y qué mejor. Un uh, uh, uh nos trae ese aire frío que impulsa al movimiento, como alimento para el alma, esta canción y este disco nos llenan de ímpetu, en una letra que no acabamos de descifrar sentimos un llamado, vislumbramos eso que llaman destino: “a veces creo que es preciso conocer, lo que se pierde en una tarde, lo que se gana de una vez”Dani Umpi tuvo el honor de recuperar estos tesoros en un disco En vivo en Casa Brandon (2017) interpretando junto a Rosario canciones de uno y otro repertorio, en un velada que esperamos se repita.



Del 2004 al día de hoy han llegado otras canciones, la misma Rosario ha editado magníficos álbumes y nos alegramos de saber que su sed no se ha colmado, y tampoco la nuestra, pero somos caprichosos, y sabemos volver a beber de la misma fuente: sus Estaciones.


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martes, 15 de mayo de 2018

Canción de la semana: Silva - A Cor É Rosa


Silva acaba de firmar una de las canciones más bonitas que escucharemos este año, y quizá una de las más coloridas de la década que vamos despidiendo.

Aunque poco entendimos de su tercer disco, Júpiter, nos regocijamos en el encuentro afortunado con su nuevo sencillo, antesala a Brasileiro, su cuarto disco inédito que sale este mismo 25 de mayo. Antes, Silva estuvo versionando las canciones de Marisa Monte en un disco de estudio y otro en vivo, siguiendo la tradición de homenajes que varios artistas del pop latinoamericano hacen a sus maestros y contemporáneos. 

Parece que después de este merecido tributo, las notas de Silva vuelven a la frescura de su debut, a estar más cerca de sus raíces. En A cor é rosa (El color es rosa) Silva saca a relucir el arsenal de percusiones brasileras, la cadencia tropical, los vientos decorativos, mientras mantiene la mezcla restringida, el objetivo no es explotar en pedazos ni exprimir las influencias, sino colorear cada nota para que todo quede en el punto perfecto entre calma y baile. 

El encanto incrementa cuando descubrimos que estas notas acompañan una letra de amor y celebración a la vida. Entrañable esa segunda estrofa que arranca de forma inesperada, manteniendo la frescura, la sorpresa, ese acento que lo acerca cada vez más a Caetano y que nos asegura un escape del bullicio mental durante casi cuatro minutos de notas cálidas y amorosas.


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viernes, 11 de mayo de 2018

Ignacio Herbojo - Terremoto (2018)




Ignacio Herbojo, nuestro querido e inquieto cantautor argentino, ha revelado al fin un radiante segundo álbum, donde lo antes susurrado es dicho ahora en voz alta.

Cinco años separan a Solo (2013) de Terremoto, y cuántas mudanzas en ese intervalo, cambios de casas, de paisajes, de anhelos y siempre, un mudar de piel. Su debut: once canciones que en una frágil reunión de voz y piano se perciben monumentales. Su continuación: diez cortes en los que aquel sutil planteamiento es enriquecido por arreglos electrónicos de mucha dulzura, baterías y guitarras de la banda que esta vez acompaña y defiende el mensaje de Ignacio, lo proyecta con mayor seguridad, a un mejor volumen.

Terremoto es pues, el preciso encuentro del pop y la poesía.

La mano y el ladrido, con ese título de poemario, nos arroja a la corriente, desde el principio entendemos que cada canción es aquí una pregunta, una necesidad ante la que Ignacio enuncia: “Yo solo quiero oírte responder”.


En la incertidumbre reside también la emoción, Dar, poblada de bellas imágenes como “Olor a fruta tropical” o “Me siento fuerte, ardo diferente” nos presenta a un artista más festivo, luminoso, que sin perder el pozo poético articula con sencillez las palabras y se abre al baile.

Como potentes baladas, Desierto y Otra vez nos saludan, en ellas la intimidad se reflecta en canciones universales, como hechas para ser dedicadas, y nos quedamos con una hermosa línea sobre la reconciliación, el volver a “Combinar tu ropa y la mía”.


Ocaso, por supuesto, en el corazón del disco y con toda la ambición pop nos traslada a un paisaje veraniego, un viaje en autobus, un acontecer adolescente. Y que la palpitante melodía no nos distraiga de una de las letras más bellas del disco que confirma ese don sospechado en Ignacio: el poder de escribir canciones/poemas, letras que podrían existir en páginas de libros, sin música, o más bien con la música interior. Tal don le hermana con artistas tan queridas como Christina Rosenvinge o Rosario Bléfari (quien ya ha publicado sus letras en formatos editoriales).

A partir de esta mitad poderosa, Ignacio se ha permitido experimentar con la exoticidad: en Terremoto, que sucede sensual y calma, contraria a la promesa de su título, y Jugar en clave electrónica y segundos de vacío en medio, para sentenciar “Ya no somos lo mismo”.

Última habitación nos sorprende y hasta sonroja con el erotismo de sus palabras, lengua, mar, piel y sacrificio, y el ingenioso remate: “Después de hablar quiero coger”, ¿cuál será la acepción buscada en este verbo?

Y nuestra despedida: La pregunta. En un paisaje más oscuro, con metálicos sonidos que camuflan la voz de Ignacio, empezamos a divisar un refugio la incertidumbre, “Yo siempre volveré, y seré”, como animales nocturnos acostumbramos nuestras visiones a la noche y hallamos en ella el sosiego.


En Terremoto, Ignacio Herbojo mira pues al futuro, pule el cristal de sus virtudes y sostiene la bandera de la honestidad, demuestra ser un artista preocupado por entenderse y en su conversación interior limar las aristas de sus sentimientos, como hábil escultor, hasta obtener las canciones que hoy comparte y resuenan en nosotros, las abrazamos como una verdad, y sobretodo como una promesa.

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