martes, 17 de julio de 2018

Canción de la semana: QuieroStar con $990 - Primera Vez




Sofia Oportot, Raúl Durán y Arturo Saray, nuestros QuieroStar, regresan inesperadamente, en trajes galácticos y acompañados por $990, una voz que casi olvidábamos.

Gracias a estos guardianes del espíritu indie o mejor, under, en Primera vez escuchamos el alma en la música electrónica. Dulce como las canciones italodisco y las baladas que han sido siempre inspiración para la banda, nos rendimos ante esta melodía/melodrama donde intuimos un guión con secretos, infidelidades, amistades peligrosas y amores imposibles.

Si bien nos trae a la mente la belleza de las canciones de Sally Shapiro, pronto hallamos la autenticidad de QuieroStar en las texturas que impregnan voces y sintetizadores, ese acabado a lo “pop de dormitorio” al que no podemos resistirnos, y nos alegra que persista ahora que artistas como Javiera Mena o La Prohibida se han pasado a la producción más impoluta.

Y el videoclip, ni hablar, Sofía Oportot se ha aventurado como directora, bajo la mirada del buen Roberto Doveris y ha editado imágenes que realizó hace meses en un viaje Atenas, deleitándonos así con tomas de su cuerpo y su rostro en medio de hermosas ruinas griegas, unidas más tarde a la aparición en pantalla de esta misteriosa $990, dos diosas susurrando un nuevo himno.

En Spotify, nuestra canción de la semana viene con un imperdible remix, ¡Aún más bailable!

Larga vida a QuieroStar.


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miércoles, 11 de julio de 2018

Canción: Prehistöricos - Si se acaba




Tomás Preuss, el alma insistente en Prehistöricos, lleva años escribiendo canciones de amor, y mientras su materia prima permanece inamovible, ha sabido refrescar, combinar y alterar los elementos a su alrededor. Así, cada canción es un dulce descubrimiento.

Si se acaba ha llegado sin avisar, y en su juguetona melodía volvemos a encontrar el anhelo de un afecto, sorprendiendo también, nuestra propia incredulidad ante las tempranas ilusiones. Pero cada lección aprendida siempre es olvidada: que nos disculpe el viejo amor por llamar al nuevo, el primero.

En una secuencia de respiraciones y una delicada electrónica, sucumbimos a esta nueva historia: el amor encontrado y la felicidad que husmea su propio fin. Tomás sabe bien que no son estos tiempos dados a lo eterno, y brinda un consejo: "Si se acaba, que no importe".

Abrazar el presente, y como Walt Whitman, vivir la felicidad, "no en otro lugar, sino en éste". Otorgar el amor y la belleza sin exigir la correspondencia, la continuidad. Las instrucciones que llevamos toda una vida tratando de seguir, parece que poco a poco y bajo la luz de canciones como ésta, parecemos ir entendiendo.


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viernes, 6 de julio de 2018

Canción: Crudo Means Raw con Mabiland - La mitad de la mitad




Desde la independencia el rapero y beatmaker Crudo Means Raw ha elaborado uno de los hits urbanos de la temporada. 

La mitad de la mitad es una pista infecciosa y atrevida que mezcla la cadencia del pacífico colombiano con un dembow efervescente y medido, un equilibrio inusitado que encuentra su gancho en la jerga paisa y en la voz de la novel Mabiland.

Un canto en respuesta a los críticos y detractores que no tienen más opción que dejarse llevar por el ritmo con esa contestación en clave de folclore: "Dime qué te duele". Para enmarcar queda ese loop final de la canción que bien podría extenderse en un remix, pero que de momento se mantiene como el punto más alto de esta mezcla endiablada, también la colaboración de Mabiland y su polifacético registro vocal. Nos queda con ella una deuda que ya comenzamos a saldar con la escucha de su disco debut 1995, un arriesgado registro de R&B y Hip Hop que le augura muy buenos momentos a esta joven artista.

Esta entrega nos da un beneficio doble, quedarnos con una canción imprescindible para los amantes de la cadencia tropical y la promesa de una voz que puede abanderar un género universal por estos lados del planeta.  Así que, invitados están a disfrutar.


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jueves, 5 de julio de 2018

Octavia de Cádiz - Un Millón de Cosas EP (2018)




Para los usuarios latinos de Bandcamp la cuantiosa pero corta discografía de Octavia de Cádiz ha sido todo un secreto a grandes voces dentro del pop de fibra mas sensible en nuestro idioma. La limeña, conocida por el uso de láminas de educación escolar más que por presentaciones o fotos suyas, ha generado durante años cierta aura de misterio alrededor de su persona y breves EPs, estos últimos identificables por su sonido acústico de carácter íntimo, desnudo y por momentos desolador. 

Enfrentarse a la música de Octavia de Cádiz es similar a escuchar una confesión de medianoche: un desahogo que rompe el silencio propio de una ciudad dormida, incapaz por un breve lapso de tiempo de causar ansiedad social y otras sensaciones frustrantes. Algo con lo cual es imposible no sentir empatía. 

Y pese a lo previamente dicho, la música de Octavia de Cádiz no es material de difícil escucha, todo lo contrario, logra emocionar a través de su sencillez. Su más reciente EP Un millón de cosas es buen inicio para quienes deseen acceder a su discografía, siendo tres breves temas que en conjunto no llegan ni a los ocho minutos de duración. Todas las canciones guardan el ya encanto íntimo propio del lo-fi de alcoba donde una guitarra acústica, el silencio y el por momentos identificable sonido del tráfico son los únicos instrumentos acompañando los pequeños mantras urbanos que terminan siendo las letras (por ejemplo, “será que no te importo nada” es tanto la frase más repetida y el título de la segunda canción). Mayor versatilidad lírica hay en el tema de cierre, Un millón de cosas, donde la palabra “no” es el cimiento que fortalece una serie de inseguridades expresadas (como dato curioso dieciséis de las treintaiuno veces que se usa esta palabra en el EP suenan aquí). Para el final dejo la mención hacia Agosto 17, la canción introductoria, quizás la opción precisa para iniciar a amar o conmoverse con la voz de la compositora limeña.

Un millón de cosas es una buena carta de presentación para la a veces elusiva Octavia de Cádiz, sobre todo ahora que su discografía ha llegado por fin a servicios de streaming como Spotify, algo que varios estábamos esperando desde hace buen tiempo.



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miércoles, 4 de julio de 2018

Colombina Parra - Cuidado que grita (2018)


¿Todavía se hacen canciones como estas en 2018? Esta fue una de las preguntas que me hice cuando escuché por primera vez el cuarto disco de Colombina Parra, como si su título no fuera de por sí una pista de las intenciones de esta placa que se aleja del frío Otoño Negro (2015) y recupera las guitarras eléctricas de su aclamado Detrás del Vidrio (2013), o los discos de su banda de los noventas, Los Ex. 

En Cuidado que grita se encuentran la vieja y la nueva Colombina, o ¿la Colombina de siempre? 

La continua escucha del disco me seguía proponiendo incógnitas, y esta es quizá una de las cualidades ocultas tras este lanzamiento. Seis canciones que retratan el presente de una artista que rehúye del canon del pop chileno y que sirve además como catalizador de ideas que han flotado en su cabeza por mucho tiempo. 

Ya lo veíamos venir desde el lanzamiento de Qué me importa a mí, aquel sencillo irreverente que se quedó por fuera del tracklist, pero que auguraba un acercamiento más directo a la canción popular, una declaración de principios que se ratifica con algunas piezas del nuevo repertorio. 

En esta onda aparecen canciones como La Hoguera, donde leemos claramente el espectro político de Parra: "Siento que en mi país todo se define de una misma manera: comunista o facho... Si tuviera que elegir, no elegiría a ninguno, por lo tanto me prepararía para la hoguera". Un texto visceral que revela además de una militancia anarquista, un estado latente de las cosas, un eterno latinoamericano que aturde a nuestra autora y del cual poco a poco se va liberando. 


En Guachiplop los ataques son más directos y las guitarras eléctricas más punzantes, mientras que en Dame un beso la verborrea es innecesaria para lograr un acercamiento más carnal a sus notas desjuiciadas, aunque no hay que dejarse llevar por la inocente invitación de Colombina, sus palabras son afiladas y cuando menos lo esperas se te clavan como dagas: "Difícil acercar con una palabra, porque las palabras no son suficientes, ni sufrir es suficiente, ni el amor es suficiente".

La nostalgia es otro ingrediente de este cóctel rockero. Los Cuadros Hablan y Niña de Suburbio juegan con la idea del ser que fuimos y en el que nos convertimos, ambas preciosas composiciones desde la lírica evocadora hasta sus arreglos lúdicos. 

Pero si de nostalgia hablamos, con La Flor, el track de cierre, caemos de cabeza en un pozo oscuro. El equivalente a esas Hechicera de Diosque o Cálculos y Oráculos de Juana Molina, una canción desnuda de ligeros toques electrónicos y distorsiones, una pieza inquietante que si nos descuidamos nos arrastra hasta el fondo. Cual espejo de un sentimiento reconocible del cual hemos escapado incontables veces, Colombina intenta devolvernos a la vida con su guitarra y unos "tuturutus", pero el daño ya está hecho: "¿A quién le importa que la flor que estaba ayer, hoy día ya no esté?... Él único alivio que me queda es pensar que a la flor tampoco le importó". Una pregunta capital que escapa al entendimiento de nuestra autora, que nos escapa a todos quizá debido a nuestra ignorancia consentida, pero que no deja de ser sobrecogedora y aleccionadora. 

Cuidado que grita es en resumidas cuentas el disco en solitario más crudo que hayamos escuchado de Colombina Parra, 6 pistas en las que se mantiene su intención poética, su tacto particular para acercarse a la nostalgia y una voz de denuncia que apela a la individualidad como bandera, un guiño al rock noventero que esgrime su juventud y vigencia en el presente. No será el respiro necesario para superar momentos turbios sino para mirar adentro, poner el dedo en la llaga y ver que resulta, un ejercicio honesto y necesario.

 

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martes, 3 de julio de 2018

Canción de la semana: Lidia Damunt - El túnel



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La española Lidia Damunt (a quien apenas conocíamos por la simpática Bolleras como tú, una canción en clave lo-fi) transita ahora hacia la electrónica enrarecida, de la mano de los grandes Hidrogenesse.

El túnel no es una canción sino varias al mismo tiempo, en su melodía descompuesta acontecen abruptos cambios de ritmo, todo un reto al querer bailarla, como si realmente atravesáramos un portal. Una primera escucha no ha dejado incómodos, la segunda: obsesionados. Esperamos que Lidia sepa capitalizar este estilo que nos parece muy vanguardista (con todo y el recuerdo que nos trae de Rock Remix, la canción de Hidrogenesse que mezcla varios de sus títulos). Nuestro momento favorito arranca en el minuto 1:45, cuando aparece un bello coro femenino de porte muy griego, y se nos invita a bailar al estilo que más nos gusta: como nos venga en gana.

El videoclip dirigido por Stanley Sunday resulta igual de aleatorio y ensoñador, vemos a Lidia probándose vendas, parches y maquillaje; y junto a un carrito de juguete el bonito cameo a los Hidrogenesse, muy guapos en atuendos de pop medieval. También hay una imperdible carrera en costales.

Tenemos pues nuestra canción de la semana, y desde ya una de nuestras favoritas en 2018. Quedamos a la espera de nuevas noticias de Lidia y su enrevesada aventura.


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miércoles, 27 de junio de 2018

MARICAS: nuestros quince himnos


Ilustración @dibujosdecamilo

MARICAS

Una caprichosa lista de El amarillo con canciones del indie latinoamericano, posibles himnos para celebrar la diferencia.

Curaduría y textos: Camilo Castaño.



1. Manifiesto, Alex Anwandter (2016)

“Hoy soy mujer, el maricón del pueblo, aunque me prendan fuego”.

Escépticos aún sobre la intención política de Alex Anwandter abrazamos esta canción como la introducción perfecta, sobre todo por la evidente inspiración en el bellísimo Manifiesto (Hablo por mi diferencia) escrito y leído por Pedro Lemebel en 1986 y, también, por la magistral interpretación de Alex en el Grammy Latino, una institución rancía que en 2017 supo sacudir con esta versión a capela.


2. Sin disfraz, Virus (1985)

“Por un minuto abandono el frac, y me desnudo en lo espiritual, para amar”

Una reivindicación a la inclinación sexual de Federico Moura, desaparecido líder de la banda. El mito es que en 1985, la casa discográfica pidió ocultar su homosexualidad para mantener la popularidad entre las mujeres, exigencia que Federico contrarió con las metáforas de esta canción. Superficies de placer, álbum posterior (cuya portada inspiró el dibujo de nuestra lista) fue el último junto a Federico. Era 1987, y aunque su salud se deterioraba a causa del SIDA, tuvo la fuerza para concluir un disco poblado de metáforas.



3. Antonio, Bruno Toro (2016)

“Antonio, Antonio, ¡Ah!, agarra la mañana, que mi boca besa lo que quiere/ pinto niño bello, tus labios, acciones, olas en rocas de mar / un tigre que me ama”

Un himno gay en toda regla: el colombiano Bruno Toro canta al amor de otro hombre, un Antonio que es dios, tigre y macho. Seguimos su romance a través de la selva, que no es otra sino una pista de baile, y entre el sudor celebramos el sexo, la sexualidad y la música desprejuiciada.



4. La Yuta, Dani Umpi (2017)

“Viendo lo enorme que es el mundo, siento lo eterno en un segundo, no hay cuello que no mordería, invitaré al más lindo a salir a gatear / Y encuentro mil colmillos que me iluminan, me miro en el espejo y me siento MÍA, ahora elijo bien a quien quiero besar”.

Como la renovación de “A quién le importa” de Alaska y Dinarama, o “I will survive” de Gloria Gaynor, nuestro gran artista queer Dani Umpi alcanzó aquí la pieza pop perfecta, superando también otros himnos de su discografía que hemos bailado durante años. En su electrónica descarada y moderna hallamos una letra poderosa y empoderadora, que debería sonar a todo volumen en nuestras fiestas, hasta que la yuta (o sea la policía) nos venga a buscar.



5. Lyberty, Chico y Chica (2007)

“Que sepas bien que antes no pero ahora sí, me siento únicamente Lyberty / No te metas con mi Lyberty”

En 2018 sí que hemos visto cómo la bandera gay se ha hecho también bandera del capitalismo: grandes marcas (desde Mcdonald’s a Spotify) se han vestido con ella, y bien sabemos que cada año a la diva pop de turno le fabrican un buen himno que la comunidad gay hace suyo. En una audaz crítica a estos intereses disfrazados de empatía, los españoles Chico y Chica inventaron en 2007 un efectivo himno gay que interpretaría su banda ficticia “4 en alicante”. Una canción que, como lo que es bueno, divierte y reflexiona por igual.



6. Entender, Sofía Oportot (2010)

¿Quién puede entender a una mujer mejor que otra mujer?”

Cada canción de Sofía Oportot, reina del pop chileno, tiene madera de himno. Desde su participación en Lulu Jam! hasta la gran banda QuieroStar se ha dedicado a escribir e interpretar letras de amor, vida nocturna, lujuria y también dulzura. De su proyecto solista hemos elegido una canción de culto sobre el amor entre mujeres, de mejores amigas a amantes. Y es que sigue siendo difícil encontrar canciones abiertamente lésbicas, por ello celebramos la incesante inquietud de Sofía, y recomendamos también su tierno videoclip dirigido por Roberto Doveris.



7. No tomarán acción, DJs Pareja (2004)

“Cerrá la puerta y abracémonos, que no mire nadie y besémonos”

Del buen tiempo en que los Djs Pareja escribían e interpretaban canciones, extraemos este emocionante romance secreto, que puede intuirse como un idilio entre gays de clóset: saludos sin expresión, un frío actuar frente a la gente y un desborde pasional en la intimidad. En esta canción nos preguntamos si acaso algo ha cambiado, ¿qué tan común es ahora la vida de clóset?. Tampoco podríamos pasar en alto el buen nombre de este disco editado en 2004: VERSÁTIL?.



8. Morrissey, Leo García (2001)

“¿Sabrá tu novia que escuchamos Morrissey?”

Tan breve como certera, esta canción llegó a oídos del mismo Morrissey. Y es que su figura sumida en el homoerotismo es la excusa de Leo García para narrar una historia de amor gay a espaldas de una novia, que termina en alianza entre los engañados. Un triángulo que a lo largo de los años hemos encontrado en el cine y la literatura, aquí se hace poema, himno, para gritar a todo pulmón: “Los dos nos cansamos del amor, y vos no sabés lo que es cansarse”.



9. Él me da vida, Namuel (2013)

“Más me conformo al poder su mano tomar / Dice no hay problema, es solo signo de amistad / Y yo, y yo, trato de no pedir más / Él me da vida al final”.

El chileno Namuel supo convertir una canción de Sally Shapiro ("He keeps me alive") en un himno gay latino, por su impecable traducción, la sentida interpretación y el cambio de voz que le llevan a otro lugar. Aquello de enamorarse del mejor amigo, cuántos suspiros adolescentes en una canción.


10. Aplastado por el gogó, Algora (2013)

“Cigarrillo en plan Steve McQueen, el gimnasio de seis meses, creo que llevo en los genes mi mala suerte con los hombres.”

Algora contiene en sus canciones toda la iconografía gay: “muerdealmohadas”, hombres velludos, dioses griegos, trozos de carne en Grindr, Monty Clift y hasta un cover a "Amor de hombre", de Mocedades. Para nuestra orgullosa lista hemos elegido una corta y festiva odisea, otra noche en un antro gay que termina en desastre.



11. Lo que enferma, Ciudadano Toto (2003)

“No tengo miedo a morirme, más miedo tengo a enfermar / Y yo no quiero dejar de disfrutar lo que enferma”

Un retrato oscuro en medio de la fiesta. Ciudadano Toto fue el proyecto en solitario de Adrián Nievas, vocalista de la banda argentina Adicta. Si allí nos entregó hermosas y dolorosas canciones, como Ciudadano Toto se nos mostró aún más expuesto y testimonial. Lo que enferma es una dura declaración de una vida en caída libre, que no teme a ninguno de los peligros que suele entrañar el placer: el abuso, la violencia, o siendo claros: el virus del VIH. Un Estremecedor pero valioso anti-himno.


12. Los bikers, Dënver (2010)

“En un momento creo fui feliz, cerré los ojos, pensé en morir, muy lentamente lo vi venir, su cuerpo era gigante sobre mí”.

En este gesto ambiguo, intuimos la historia de un muchacho que tiene un encuentro sexual con un biker, y lo que empieza siendo contra su voluntad termina siendo un buen argumento para una película porno. Imperdible también su videoclip, dirigido por Bernardo Quesney en el Palacio de Bellas Artes de Santiago de Chile, con esculturales hombres entre esculturas.


13. Maricón Zara, Planeta No (2015)

“Hoy declaro que puedes hacer lo que haces siempre pero esta vez no tienes que esconderte de mí”

Aunque el mismísimo Alex Anwandter acusara a esta banda de una falsa simpatía gay, es para nosotros su mejor canción, desde la expresión que la titula (un mal chiste entre gays sobre quien es afeminado y à la mode), el fragmento de Ranma ½ que aparece al comienzo, y por supuesto la letra, un jóven amor que florece.


14. Tuya, Ibiza Pareo (2018)

“Creo, no sé, que me volví un poco loca, anoche, mientras me besas contra la pared, y te quiero decir algo”.

En un escenario más justo, en el que miráramos hacia dentro, esta canción vendría siendo el himno gay del 2018 pues tiene todo lo que pediríamos a un hit en inglés: una letra provocadora, lujuriosa, una melodía rompepistas y un acento tropical. Por ahora invitamos a disfrutar no solo de "Tuya" sino de Bailemos Juntas, el discazo que este año se han anotado las argentinas Ibiza Pareo.



15. Zeuz, Zemmoa (2013)

“Ámame / solo te pido que me mires bien / pues Afrodita me dió al nacer / en mi cuerpo alma de mujer”

La despedida a nuestra lista de canciones es esta petición de la mexicana Zemmoa a su amante, una invitación al reconocimiento más allá de los cuerpos, a la comunicación en un lenguaje universal, que si no es el amor ha de ser la música.


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miércoles, 20 de junio de 2018

Vídeo: Algora - Dioses y Hombres



¡Hola!”, las palabras que se pronuncian como un conjuro, el comienzo de nuestra odisea. La belleza de las metáforas con las que Algora viste la sexualidad, el sexo, la soledad, el apego y la ansiedad tan de nuestra época, le convierten en uno de nuestros artistas gay favoritos, sin forzar la etiqueta pues la condición sexual orgullosamente atraviesa su obra.

En Dioses y hombres hallamos una sutil versión de un cuento antiguo: los encuentros casuales, casi clandestinos, la emoción de una noche que se desvanece con los rayos de sol. Y no hace falta que Algora mencione Grindr para entender dulcemente su reflexión, o más bien testimonio, del uso de aplicaciones donde figuramos como trozos de carne en un catálogo, los vínculos desechables que establecemos y en los que aún así hemos creído encontrar dioses, pues al final sí es una forma de amor lo que incesantemente buscamos.


Las imágenes que vienen a representar esta buena canción son, por supuesto, hordas de hombres guapos y semidesnudos que entrelazan sus cuerpos, y una bellísima batalla cuerpo a cuerpo en la que los puños están cubiertos de flores, y la sangre de las heridas es purpurina. Algora, impecable, yace en un suelo de hojas secas, mientras otros caminan a su alrededor amenazando con pisotearlo. “Me acosté con dioses y amanecieron hombres, eres solo un charco de lo que lloviste anoche”, una línea memorable. Finalmente, el plano se aleja en un mar de hombres uniformes, y nuestro valiente guerrero se desdibuja, se pierde.

El videoclip ha sido estupendamente dirigido por Horacio Alcalá y hace parte de Folclore del rascacielos (2017), el último álbum que Algora editó y que vale la pena revisitar por estas fechas.


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viernes, 15 de junio de 2018

Canción de la semana: Mr. Bleat - Búho


Han pasado tres años desde el lanzamiento de aquel enigmático Los Lobos, el disco que consolidó el sonido de los colombianos Mr. Bleat. Varios pasos hacia el futuro en formato electrónico los tienen hoy estrenando un sencillo que se expande en nuestros oídos gracias a su exquisita secuencia de sintetizadores y un aura de ensueño.

Búho reluce por su sofisticación y cuidado, aquí todos los elementos han sido milimétricamente instalados para lograr el efecto deseado. La voz fantasmal de Sara Rodas, y los conjuros programados de Alejandro Bernal y Pablo Ángel vuelven esta pieza una adicción instantánea, un verdadero conjuro de magia negra.  

Aquí relucen los ánimos narcóticos, el estado de sueño es sugerido y con él coqueteamos durante estos cinco minutos, como quien danza en un abismo reconocible y confortable, el sueño no nos es permitido cuando hay tantos pasos de baile que liberar y cuando el amor nos desvela: "Cuando la noche se apaga no puedo dejar de pensar en ti, pienso en tus ojos y no quiero ver el fin, no quiero ver el fin".

La visión de Búho sin embargo fue más allá de lo sonoro, por un lado se nos presenta con esta hermosa portada diseñada por nuestro querido Camilo Castaño, y por el otro obtiene un tratamiento visual interactivo producido por Monociclo Cine, colaboradores habituales desde los primeros pasos de la banda. 

Vayamos pasando las escenas del clip que pueden ver también en su sitio web, completemos el ciclo sonoro y repitamos hasta la saciedad estas notas embrujadas, nuestra canción obsesión de la semana. 


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jueves, 14 de junio de 2018

Vídeo: Fakuta en Sesiones Desconcertadas - Abrazándote y Dancing on my own (Cover de Robyn)



Nuestra querida Fakuta estrena la nueva temporada de Sesiones Desconcertadas con una versión desnuda de Abrazándote, su maxisingle estrenado en diciembre del año pasado, y como bonus nos regala el cover en español del clásico del electropop Dancing on my own, de la imprescindible Robyn

Ambas en relucientes versiones acústicas que resaltan su voz y nos recuerdan su papel en la escena del pop chileno. Aquí la faku saca a relucir una de las mejores letras de su carrera, de esas que exponen sin tapujos los sentimientos negativos de las relaciones amorosas, alejándonos cada vez más del cliché romántico. Y para coronar la entrega, este cover que resulta fiel al original y nos devuelve el mismo feeling de desencanto y empoderamiento emocional de hace 8 años, resulta curioso leer esa traducción escueta: "Zapatos con vidrios rotos, bailando mi vida en círculos" y sentir que ahora la canción nos pertenece en una dimensión diferente. Nos urge una versión de estudio.



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martes, 12 de junio de 2018

Canción: Chini and the Technicians - Siempreviva


Uno de los regresos más llamativos en la escena musical chilena es el del dúo-convertido-en-quinteto Chini and the Technicians, quienes esta vez traen una versión más refinada y potente de su sonido previamente conocido por mezclar pop, punk y folk, todo ello siempre bajo una cubierta lúdica que pocas veces brinda pistas sobre hacia donde terminará disparando la canción. 

A puertas de lanzar su primera producción de larga duración, bajo el título Arriba es Abajo, la agrupación estrenó un segundo single promocional con alto valor de repetición gracias al carácter caótico y trepador que no baja la guardia ni llegando al final. Es Siempreviva, canción que explota de modo muy distinto a El Otro, anterior single presentado, las posibilidades de Chini and the Technicians como quinteto. A primera escucha la canción es como una ansiosa carrera donde cada uno de sus cinco participantes hacen el mejor intento para no quedar detrás, y pese a ser una descripción que hace pensar en caos es la limpia producción la que logra que ningún instrumento pierda protagonismo.

Líricamente la canción presenta la unión de imágenes cotidianas y crípticas a las que Chini nos tenía ya acostumbrados desde el EP En el fondo todo va bien (2015), haciendo eco esta vez a aquel desorden tan natural a veces entre los que buscan la independencia, todo bajo una capa de humor (por ejemplo aquel “Cómo voy a tener un hijo / Yo que maté a la siempreviva” o Por qué me juzga tanto ese velador / Porque soñé con mi madre hace un mes).

Las pistas hacen pensar que Arriba Es Abajo será un trabajo de carácter heterogéneo que expandirá el universo lúdico que Chini and the Technicians ya asomaba en los últimos años. Solo toca esperar.


⚙⚙⚙

jueves, 7 de junio de 2018

Kali Uchis - Isolation (2018)


Kali Uchis siempre ha generado suspicacias en nuestra redacción. Mientras unos nos declaramos fans de hueso colorado desde sus primeros atrevimientos, otros simplemente pasan de ella, ya sea como icono popular que bebe de múltiples fuentes o por la plasticidad de sus canciones por las que irónicamente también nos hemos decantado en más de una ocasión. 

Cuando la descubrimos a finales del 2013 con su mixtape autoproducido Drunken Babble, sabíamos que la chica se traía algo entre manos. En ese entonces el sampleo era su recurso estrella, un collage de influencias que ella sabía coronar con frases precisas. El tiempo y las buenas relaciones la llevó después a producir su EP debut. Tyler, The Creator, Diplo, Bunx, fueron algunos de los nombres que co-firmaron el atractivo Por Vida EP, un disco del cual terminamos enamorados a la mitad, sabiendo aún del potencial de la colombiana, confiando en que sus letras encontrarían mejores camas y que su visión hallaría la tan esquiva cohesión que le hacía falta. 

El mérito de Uchis en Isolation fue lograr que tantos colaboradores (Damon Albarn, Kevin Parker, Bootsy Colins, The Rude Boys, Tyler) armaran un set cohesivo y disfrutable, algo que como mencionábamos antes, era lo que le hacía falta para despejar todas las dudas que se ceñían sobre ella. Bossa nova, blues, dancehall, soul, reggaeton, los géneros de moda configurados desde una óptica ligeramente independiente, una producción impecable que incluso reluce desde el tratamiento lírico por las variadas lecturas que se hacen de él. 


Desde acá lo vemos como un tratado sobre la soledad y el tan elusivo sueño americano, con puntos altos en canciones como Tyrant, Dead to me, o esa Miami que se lee cristalina como una declaración de principios, y de esa frialdad explicita en la misión de Uchis: “They said he want me in his video, like ground one. But why would I be Kim, I could be Kanye”. 

La primera parte del disco aunque interesante se siente dispersa en comparación al cierre, justo cuando interviene Damon Albarn en la encantadora In My Dreams, una ola de tweepop al mejor estilo de Gorillaz sobre la fantasía del mundo ideal, una especie de sueño narcótico del cual se despierta con mucha resaca y ciertos guiños a la depresión en el aplomado interludio Gotta Get Up. Como si la medición del tiempo fuera el hilo conductor de estas últimas piezas, pasamos por números tan interesantes y ensoñadores como Tomorrow y el hit After the Storm. 


Quizá el descaro más grande del disco y a la vez la suerte del mismo es esa Feel Like a Fool en la que Uchis se rinde a las bondades soul de Amy Winehouse. Evidentemente Uchis no alcanza su registro y su voz en el resto del disco no es que resalte, pero acá estamos por otras razones. Kali ha manejado muy bien los hilos de este debut en larga duración, dejándonos de frente a una producción impecable que bebe de todos sus referentes, que la deja muy bien parada como compositora y ratifica el personaje que ha venido creando durante años, y lo mejor es que lo logra sin exceso de drama, como una buena hija de su tiempo.


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