jueves, 11 de diciembre de 2014

Vídeo: Pedrina y Río - Enamorada

Del desmadre al convencionalismo, esta nueva entrega de canciones de amor la protagoniza el dúo colombiano conformado por Pedrina (Edna Arcila, Hotel Mama) y Río (Javier Cerón). La responsable del llamado de atención sobre este nuevo proyecto es quizá esta edulcorada y colorida declaración de amor adolescente, misma que se hace acompañar de un vídeo a la medida, con los preparativos de una fiesta de quinceañera efervescente (por no usar otro adjetivo). No hay mucho que definir o explicar aquí, mientras las coreografías, el colorido y las flores te mantienen al borde del empalague (intencional), la canción adorna cada cuadro con sus acertados y magistrales giros.



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Canción: Lìo Dominguez - Por Qué No Bailamos

Desde la localidad de Haedo en Argentina nos llega este curioso e invaluable aporte a la lista de canciones de amor no convencional. Lìo Dominguez es el autor de esta pieza de blues-folk alcoholizada, romántica e irreverente. Perteneciente a su disco debut, Cine Bar Club, Por Qué No Bailamos es una declaración de principios amorosos: "y si bailamos. Los dos borrachos. Hasta que, te caigas al suelo", lírica cantada con ese tono tan sombrío que ya hemos escuchado antes en artistas del under argentino como Prieto Viaja al Cosmos con Mariano. 

La espiralidad de la canción, su mensaje conciso y sincero, entre la complicidad de una propuesta a una desconocida, el paso al estado de embriaguez y la promesa de filmes imaginarios, hacen que resulte casi imposible no conmoverse con tanta garra punk. 

Con esta irresistible invitación sólo queda darle un chance al resto del disco que poco a poco va calando por su espíritu y buena producción. Lo escuchan y descargan al salto.


Descarga: Cine Bar Club
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miércoles, 10 de diciembre de 2014

Meridian Brothers - Salvadora Robot (2014)

Luego de haber sacado uno de los mejores discos del 2012: Desesperanza (para mi gusto); con temas como la Guaracha U.F.O y una salsa chueca y extraterrestre como lo es Salsa Caliente. Esta tropa, comandada por su líder con apariencia Bolívarezca, Eblis Álvarez y nombrada Los Meridian Brothers, lanzaron a mediados de este año su último y esperado álbum titulado Salvadora Robot. El álbum fue prensado por la disquera londinense Soundway especialista en temas del World Music.

“Incomprensible”, “extraño” podrían ser algunos adjetivos propios para describir y enmarcar la música de los Meridian Brothers, pero no por eso es interesante. Lo que impacta, lo que realmente sorprende de su música es la forma en que esta banda se apropia, transforma y transgrede ciertos patrones de lo tradicional, adicionándoles además esa patología psicodélica, medio torcida y bastante experimental propia del además integrante de Los Pirañas, Frente Cumbiero, entre otros. 

Eblis Álvarez es uno de esos referentes importantes dentro de la nueva generación de tropicalistas en Colombia. Pero lo interesante de este “científico loco” es la forma en que procesa el sonido; desdibuja por completo cualquier síntoma de lo clásico y los transforma en una versión moderna, espacial de lo que podría ser una salsa interpretada por una banda de alienígenas.

Salvadora Robot mantiene un poco esa genética U.F.O del Desesperanza, adicionándole, además, un juego de elementos como sonidos animales, capas de voces en el fondo, y un juego de teclados salseros al mejor estilo de Fruko y Sus Tesos. Además combina el vallenato, la cumbia y un sin fin de géneros hasta llegar al reggaetón. 

Temas como: El gran Pájaro de los Andes, con una variación de ritmos increíbles y un teclado tropical bien fino, el reggaetón de Un Príncipe Miserable y Malvado y el Vallenato del Festival Vallenato con cuña incluida para el Bar Bogotano Matik–Matik, son algunos de los temas más finos que podemos encontrar, sin que el resto se quede atrás.

Otro elemento que es clave dentro de la música de los Meridian es el tono de voz junto con la lírica (debo reconocer que no soy muy de analizar y desglosar las letras de las canciones. Más bien veo en la voz, un instrumento más); que por momentos es divertida, desalentadora. Temas que hablan sobre desamor y política son muy concurridos en ellas, como también los de viajeros, príncipes y reyes locos perpetuados en el poder. Además el tono en el que canta Álvarez es bastante particular, pregonero, por momentos, me llega a recordar a Edson Velandia de Velandia y La Tigra y a la vez lleno de extrañeza y humor. 

Salvadora Robot es la ratificación del buen momento que pasa esta banda a nivel global y del buen momento que pasa la escena musical independiente en el país. 



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martes, 2 de diciembre de 2014

Canción: Posavasos - Me llevó un incendio


Posavasos es una banda de pop argentina que nos deslumbró hace un par de años con el lanzamiento de su delicioso disco Demolición Inmediata, una colección de canciones pegajosas y juguetonas que nos dejó varios clásicos personales como ese dedicado al amor musical en Tus Discos o el torbellino revolucionario de Bien Peinado

Por estos días el grupo estrena su nuevo disco, el visionario Luces Con Delay, un álbum que se sirve de sonidos más actuales y de canciones de corta duración para continuar su incansable marcha por el mundillo del indie latinoamericano. Del recién estrenado recomendamos la canción encargada de abrir el disco, Me llevó un incendio, una pieza que cuenta con los coros de Diosque y que sirve a la perfección como introducción del mismo. Sintes y voces dan la bienvenida con una especie de eco angelical que pronto se convierte en esta pieza vertiginosa llena de proposiciones. Lo mejor de la entrega es que el disco lo pueden descubrir y descargar en su cuenta de bandacamp completamente gratis.


Descarga: Luces Con Delay
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jueves, 27 de noviembre de 2014

Descarga: Kali Uchis - All or Nothing

Como muestra de agradecimiento por llegar a los 100 mil vistas en Youtube de su vídeo Know What I Want, ayer Kali Uchis compartió con sus fans vía Billboard otra de las canciones de su repertorio, otro buzz single similar a Real, más antesalas a su debut en EP con el muy esperado Por Vida

En All or Nothing Uchis se pone nostálgica, haciendo uso de su interesante rango vocal lidera una pista a base de sampleos de la canción I Could Never Hurt You Baby de Ralfi Pagan (La Fania Records). Los vibráfonos y el du duá de la base sirven para lo que podría ser el mejor registro vocal de Kali hasta la fecha, una que le ha valido comparaciones con Billie Holiday y que a nosotros nos deja salivando por más música de quien se convirtió en nuestro artista revelación del 2014. 


Descarga: All or Nothing
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Vídeo: Prehistöricos - Presentimiento


Durante estos meses hemos reservado nuestros elogios y pensamientos sobre el más reciente disco del grupo chileno Prehistöricos, liderado por la dupla Tomás Preuss y Jeca (Jessica Romo). Nuestro Día Vendrá, cómo se titula el disco, sirvió de inspiración para el vol. 24 del amarillito y los trajo a Bogotá para dos presentaciones en el Festival Hermoso Ruido, las cuales disfrutamos como fans de hueso colorado. El pop de autor del grupo tiene ahora un nuevo tratamiento visual, para lo que podríamos llamar el tercer single del disco.

Alejado de sus antecesores juveniles, los vídeos de Con tu cuerpo el huracán y Que suba el momento, el de Presentimiento se ajusta más a la columna vertebral de Nuestro Día Vendrá, un torbellino de emociones que va subiendo en escalas a medida que evolucionan las notas de las canciones. Acá las líneas son de cuidado: "cuando supe que podrías ser, te asusté", un augurio de pérdida que explota en emociones cuando a la guitarra y la cama de sintes se unen los demás instrumentos. Así mismo vemos el clip de planos precisos y fotografía impecable, con Tomás y Jeca interpretando la canción a una anciana que se desenfrena en el momento justo; un llamado de atención sobre lo fuerte que pueden ser los recuerdos y como nos impulsan a romper con la quietud, quizá esta sea sólo una de las muchas interpretaciones que podemos dar a este vídeo que cumple su cometido de ambientar la canción con imágenes y de despertar emociones en el espectador.


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miércoles, 26 de noviembre de 2014

Javiera Mena - Otra Era (2014)

Reconociendo que el tercer disco de Javiera Mena no es la obra maestra que prometió, en el amarillo nos hemos tomado el tiempo suficiente para indagar esta nueva dirección en su carrera, celebramos sus aciertos y respiramos aliviados de que aun en su afán de masificarse, la placa conserve atisbos de autenticidad, el brillo que hemos conocido en Javiera y que solo puede surgir cuando brillar no es la intención primaria.

Fuerzas naturales, imperios extintos, criaturas mitológicas, guerreros ancestrales y tesoros perdidos forman el imaginario del nuevo álbum. Una serie de metáforas, algunas notables, otras facilistas, van hiladas a un sonido que incita al baile en todo momento y rinde tributo a distintas manifestaciones del pop, con referentes que a simple escucha parecieran inconexos pero poco a poco encuentran sentido y lugar en una artista influida por íconos tan distantes unos de otros: atravesamos la poesía de Gabriela Mistral, el legado de Mecano, la experimentación sonora de Grimes y la inspiración que en el último tiempo le ha significado vivir y viajar entre la península ibérica y el sur de los Andes.

Otra Era se presenta con un desnudo frontal en su portada, donde el único accesorio está en unos icónicos lentes que corresponden al diseño de André Courrèges en los años 60. Esta imagen, que en redacción prefereimos asociar a una Björk de Médulla u Homogenic, más que a una infame Lady Gaga; comparte créditos entre el reconocido Alejandro Ros (creador de las mejores portadas de discos latinos), Carlos Diez Diez (diseñador de modas) y Javier Bernal (fotógrafo), tres razones de peso para el descontento con el resultado. La única acepción posible es la novedad que una portada así podría despertar en la escena local, sin estar seguros nos atreveríamos a decir que es la primera artista latinoamericana en aparecer desnuda en la tapa de un álbum, y aplaudimos entonces la idea de liberación que promueve, acompañada de varias declaraciones en medios de prensa sobre su sexualidad, (hace poco mencionaría: “Siento que cargo dos pesos de discriminación: uno por ser mujer y otro por ser homosexual”) y muy acorde a la polémica actual por la censura del busto femenino en distintas páginas de Internet.

Ahora bien, contextualizados y ansiosos, llegamos al contenido del disco. Ya habíamos sido advertidos sobre un inminente vuelco a la pista de baile, relegando su esencia de baladista e intentando ahora la construcción de melodías pop, divertidas y directas, que apuntara a un público masivo, el mismo que basa sus preferencias en las listas de hits mundiales. Sin embargo, al enfrentarnos al álbum, percibimos que esta misión no parece haber sido del todo alcanzada, y no sabemos si a propósito, pero las canciones que integran Otra era se han quedado a medio camino entre la música de autor y la búsqueda del pop genérico: no son lo bastante arriesgadas para celebrar su experimentación, ni lo suficientemente obvias para asociarlas a la fórmula de éxito radial. 

Encontramos canciones cargadas de arreglos y efectos, tanto que en distintos momentos éstas pecan de parecer remixes, y la responsabilidad radica no solo en la producción de la misma Javiera y el genio de Cristián Heyne sino en la colaboración de terceros: nueve de las diez fueron finalmente masterizadas por "un equipo en Miami", quizá los mismos encargados de la muy tonta pero apropiada Agüita, canción que Javiera haría por primera vez para otro artista, la olvidable Danna Paola, con el auspicio de MTV.

La repetición se ha hecho fundamental en las letras de Otra Era, no hay una sola canción donde una palabra no quede en eco para la eternidad, "Dónde estará la joya-joya-joya”, “Pide, pide, pide que te lleven”, “Llévame a otra era-era-era-era-era-era”, este viejo truco funciona en algunas canciones pero al apoderarse de todo un disco nos hace preguntar si acaso Javiera se ha agotado como letrista, hecho que entristece a quienes le hemos querido por la riqueza de sus palabras, cotidianas y aun así cercanas a la abstracción, un ímpetu que ella misma ha olvidado sin necesidad pues querer hacer una canción bailable o un himno gay, no significa recurrir a la obviedad. Sufrir, de Mena (2010) es una de sus mejores canciones y contiene un mensaje de liberación gay, tan potente como sutil. 

Sin pena ni gloria pasa Los olores de tu alma, un desfile de cursilería donde brilla un corto fragmento hablado: “Vuelve a la tierra que fue tuya, del indio y del cielo”, he ahí un ápice de poesía. Esa fuerza conserva también un equilibrio aceptable pues dentro de su intención bailable encierra algún misterio, con líneas abiertas a variadas interpretaciones, “y el que tiene el poder, va a programarnos”.

En Otra Era hay cabida para la nostalgia. A manera de contradicción, la pieza que da nombre al álbum no representa precisamente una reinvención musical sino que se apega y perfecciona el sonido tan reconocible en la Javiera del 2010, dulce e inocente. En el amarillo, Otra era nos ha hecho exclamar: ¡Brillante!, ¡Ha vuelto Javiera Mena!, y por qué no: ¡Canción del año!, admitiremos también, que algún ojo se encharcó al escucharla por vez primera, quizá sí nos ha transportado a otra era: el pasado, y todas las memorias donde el disco Mena fue banda sonora. “Una visión pionera”, es esa la fe que hemos depositado en Javiera.

Esperanzados, escuchamos Sincronía, Pegaso y la emoción va en ascenso pues ya se perfila como la canción cumbre del disco. Fantástica y fantasiosa, con la metáfora del deseo y la libertad encapsuladas en la figura griega del caballo alado, y una mención a Los caballeros del zodíaco que no se nos escapa, aquel grito de batalla que en la serie anime precisaba “Dame tu fuerza, Pegaso”. Creemos que esta elegante base electrónica y la aguerrida voz de Javiera no podrían ser mejores, pero aparecen las voces de Andrés Nusser (Astro) y Daniel Riveros (Gepe) haciendo un coro a lo Miguel Bosé, tan contundente que ya nos imaginamos gritándolo a todo pulmón durante un concierto: “Dame una oportunidad, dime que sí, que sí”, el vuelo de Pegaso se materializa ante nosotros, y si prestamos atención, oiremos a Nusser en una adorable y hasta sensual recreación del relinche de un caballo, “¡Brrrrrr!”.

Continuando con la participación masculina, saltamos a La carretera, donde la casi irreconocible voz de El Guincho acompaña la melodía más extraña del disco, un ejercicio de pop chicloso que bien pudo haber sido la canción para el cabezote de una telenovela adolescente en los años 90. Una secuencia de clichés que disfrutamos y entendemos como un tributo de Javiera a los sonidos que ambientaron su adolescencia y ahora revive para hacernos ansiar un viaje en auto, con el sol en el rostro y música a todo volumen, “al ritmo de mi amor, al ritmo de mi amor”.

Por su parte, Quédate un ratito más es técnicamente el Un audífono tú, un audífono yo del nuevo disco, la única balada que tampoco se escapa al refuerzo bailable. 

También nos enfrentamos a canciones menores: Pide y la insufrible Que me tome la noche son la cuota de decepción, sin otra descripción más que la de temas de relleno.

La Joya, que en su momento sería un sencillo bastante discutible, parece encajar perfectamente en las intenciones de Otra Era, cuyo eje argumental según la propia Javiera, es el deseo. Probablemente, allí radica la gran diferencia entre lo que acabamos de oír y las canciones de años atrás, que siguen fijas en la memoria, allí prevalecía el amor en su ingenuidad y ahora entendemos que sin prescindir de él, Javiera ha dado cabida a otros motores: la liberación, por ejemplo, entendida aquí como grito final, pues la tan popular Espada no es otra cosa que una declaración sexual, homosexual, la Javiera que hace años diría que aun segura de su sexualidad no se sentía una abanderada de la comunidad gay, se ha retractado y habla todo el tiempo del tema, consciente del poder y la responsabilidad que tiene de visibilizar esta condición en un país y el sur de un continente donde la inquisición todavía se encarga de quemar libros sobre un niño con dos padres.

Comprendemos entonces que para Javiera Mena, la pista de baile y el pop directo son la manifestación de una nueva búsqueda: el deseo y la libertad, en vez del amor y la espera. Es esa su nueva era, ¿y quizá la nuestra? ¿qué ha pasado con nuestros ideales en cuatro años? ¿será nuestro turno de decir “me entrego a la ley de existir”?


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lunes, 24 de noviembre de 2014

Ases Falsos - Conducción (2014)

Cuando rompí definitivamente mi larga relación de amor y odio con Calle 13, después de diseccionar una de las canciones de su último disco (Multiviral), creo haber comprendido definitivamente porque las canciones populistas y arribistas no saltan a mi vagón musical. Hablaba de El Aguante, una canción que entre rimas flojas sobre lo mal que la pasamos termina suavizando las tragedias con una invitación a brindar en lo que podría ser un predecible coro de estadio, como esos que están acostumbrados a llenar los puertorriqueños. Por suerte no tuvo que pasar mucho tiempo para encontrar una canción que reafirmara mi posición, y para sorpresa de muchos proviene de una banda que también es tachada de apoyar causas revolucionarias. 

Se trata de Búscate un Lugar Para Ensayar, una de las destacadas del segundo disco de la banda chilena Ases Falsos. En ella, encontramos una línea en particular que apoya mi tesis sobre el acto contradictorio de mezclar rebeldía con oportunismo embriagante: “después de unas cervezas nadie sabe dónde quedó la rabia”. Escrita como una serie de consejos para militantes de causas sociales y marchas, la canción expone varios ejemplos y en suma es una invitación a pensar mejor las causas para armarse de fundamentos antes de palos y piedras. A todas luces el título es un gran detonante para el acto de cualquier músico o activista: el ensayo y el recogimiento son el arma primogénita de una buena revolución. 

Estas posturas toman desprevenidos a varios que veían a esta banda cerrar su anterior disco con una oda a la protesta en La Sinceridad del Cosmos, además de retratar las peripecias de un agente de las Fuerzas Especiales, con mucho tacto y ritmo, pero con una mordacidad admirable (Fuerza Especial), o, ridiculizar la crisis europea en Europa. Todos estos motores temáticos hicieron que Juventud Americana consolidara a Cristóbal Briceño como el nuevo vocero de las luchas juveniles (un personaje prolífico al cual es casi imposible seguirle la marcha entre tanto lanzamiento que ha hecho en estos últimos 10 años). Todo esto para asegurar que las composiciones que dan la fuerza a Ases Falsos son un fiel reflejo de la realidad que vivimos en Latinoamérica. Así, en el 2012 hervía el clima de las protestas estudiantiles en Chile y se recrudecía la crisis económica europea, tumbando la venda que Briceño se encargó de mantener abajo con una fuerza lírica admirable. 

En Conducción las cosas se tornan menos contestatarias en cuanto a temáticas y más rítmicas con respecto a la música. En el track de apertura, Mantén la Conducción, Briceño comienza a destapar su arsenal para mantener el ritmo narrativo de este proyecto: “¿Qué debo buscar? Amor por el deber” - una posición un poco alejada del imaginario rebelde, con un leve dejo a discurso parental, curiosamente aderezado con referencias románticas hacía el cierre de la canción. En esa tónica rolas como Niña Por Favor y las enamoradizas Mi Ejército y Simetría refuerzan esta nueva postura de sosiego, de reconocimiento del deber como una fuerza vital, del papel del hombre dentro de la masa, del romanticismo ideológico, pero sobre todo, de mantener la llama de la revolución siempre viva. 

Otra de las cosas que sorprende en Conducción es su fuerza rítmica. Canciones como Al Borde del Cañón, Nada y Plácidamente acercan los sonidos de Ases Falsos a los terrenos en donde artistas de pop chileno como Alex Anwandter y Gepe se desenvuelven como peces en el agua. Del mismo modo el envidiable manejo vocal de Briceño funciona como un abanico de posibilidades en el nuevo repertorio de la banda. Siempre cerca del ya referenciado Juan Gabriel o cualquier gran vocalista del pop iberoamericano, Briceño no le teme a las notas, a sonar desgarrador, sexy y agresivo en una misma canción. Tomo La Gran Curva (favorita personal) para ilustrar este dominio vocal: otra canción sobre viajes en carretera que ilustra una búsqueda personal, en la que nuestro héroe conduce la rítmica con soltura y con un registro épico hacia el final que siempre es bienvenido con cada nueva escucha. 

Con toda esta suma de bondades, desde la poderosa lírica, el deslumbrante desempeño vocal y el riesgo rítmico, Conducción peca un poco por su duración, personalmente, pienso que el nivel de involucramiento que requieren estas canciones merecen su tiempo y su atención, mismo para los tiempos en los que vivimos que no nos dan para degustar un disco en su integridad si este se acerca a la hora de duración, o a ver los machitos que nos digan que escuchan completitos los últimos de Arcade Fire o Daft Punk

Para concluir, estos meses de escucha constante nos han hecho recibir este disco con mucha familiaridad, aceptando sus posturas neo-revolucionarias, el tinte político, el romanticismo surrealista, al punto de volver a las canciones para corearlar como si formaran parte de nuestro cancionero universal, y eso no se logra con frases hechas ni discursos populistas sino con inteligencia.


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jueves, 20 de noviembre de 2014

Canción: Primo - Masla

Ayer en la tarde me dejé llevar por la recomendación de la cantante colombiana Elsa Y Elmar, quien en su Facebook compartía lo que para ella era su grupo de la temporada novembrina. Al salto del link me encontré con el EP del novel dúo Primo, formado por Mateo Lewis y Julio Gudiño (I Can Chase Dragons!) . De Lewis teníamos leves referencias, que si James Blake, que si Bon Iver, pero no fue hasta descubrir estas canciones que surgieron en cuatro reuniones de juegos con aparatos, que su papel en el panorama se vislumbró con claridad. 

Masla como se titula la canción que me cautivó es una construcción electrónica caprichosa en crescendo. Un derroche de distorsión que se agiganta hacía el final, ya cuando las frases no se pueden estirar más y las construcciones sonoras se confunden entre lo estridente de una melodía simple. Vaya forma de culminar una sesión con intensidad, y de paso que buena recomendación Elsa!


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Vídeo: Salt Cathedral - Holy Soul

Salt Cathedral (Antes Il Abanico) es el proyecto de la dupla colombiana formada por Juliana Ronderos, Nicolas Losada, y el baterista Tommy Hartman. Radicados en Nueva York, la banda ha venido colándose en el difícil mercado independiente estadounidense a base de música con tintes universales, entre la electrónica de ambiente, el pop y el controvertido (termino) alternative R&B, que curiosamente sirve de columna vertebral para la hipnótica Holy Soul, segundo single de su más reciente EP Oom Velt, 

Bajo la dirección de Matthew Beck Brad Tangonan, lo que verán al salto es una poderosa pieza visual que acompaña magistralmente el enmarañado emocional de esta canción, una sincronía perfecta de emociones y circunstancias simples pero duras.



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miércoles, 19 de noviembre de 2014

Vídeo: Diosque - Broncedado

Broncedado es mi canción favorita del nuevo disco de Diosque, el celebrado Constante, un disco que se ha quedado en el gusto de la crítica y firme candidato a disco del año de la blogosfera latinoamericana. Esta canción fue escogida como segundo single promocional, aunque esta estrategia de entregas de un disco es cada vez más debatible, lo cierto es que la canción ha recibido un tratamiento audiovisual digno del imaginario que siempre ha mantenido Juan Román Diosque, un lowcost con pretensiones mayores de himno tropical. 

Bajo la dirección de Guillermo Coppini, el clip pone al autor en primer plano entre movimientos de baile un poco toscos y el necesario playback sobre una pantalla verde. La primera parte resulta un poco hilarante, sobrecargada, pero hacía el final cuando arremete la parte rítmica el viaje está garantizado, los sintes y los colores como de verano fulminante encajan a la perfección en la visión que me había hecho de esta canción que pueden disfrutar al salto. 


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sábado, 15 de noviembre de 2014

Entre Ríos - Saga Instalación (2014)

Una obra de arte se puede re-significar con leves variaciones: una raja voluntaria en un lienzo terminado es otorgar nuevas lecturas al concepto de la obra, o unas cuantas palabras pueden dar nuevo sentido a una pieza escrita. Ese concepto de abstracción sobre un acto igualmente abstracto como lo es la creación musical lo viene aplicando Sebastián Carreras a su proyecto de fragmentación de imagen y sonido Saga de Entre Ríos desde el 2012, mismo que se materializó el año pasado con el disco Saga Catálogo Intervenciones, un eléctrico cancionero de nuevas composiciones que recapturaba varios estadios creativos de Entre Ríos, a nuestro parecer uno de los mejor logrados en su abundante discografía. 

Este año Carreras decidió darle continuidad al proyecto que sigue su senda de ambiciones a través de la reconstrucción o re-significación del desgastado modelo de la canción popular. Las instalaciones sonoras siguen en museos y galerías de Buenos Aires y las nuevas canciones se hacen acompañar de 4 versiones del repertorio de ER. El sonido lo define la etapa Saga. Marcado por la sobriedad, el uso de programaciones y secuencias que simulan la circularidad del formato físico, una característica que sigue siendo la mayor fuerza de atracción a la hora de disfrutar del sonido pop. 

Carreras ha vuelto a hacer equipo con las cantantes Loló Gaspirani y Julieta Brotsky, siendo esta última la encargada de revivir la inolvidable Paraná (Era 2011) y la hipnótica Antena (Apenas EP 2009, Era 2011). Gaspirani por su parte aporta su etérea y andrógina voz en las piezas nuevas, a un Quiero que da luces de continuidad en el sonido presentado en el Catálogo Intervenciones, a Uno Sueña (un tema con pinta de clásico), una pieza que ampara el ego en el juego de “uno y otro”, temática que se repite en el tema Y Ahora

Al cierre del disco llega la curiosidad más destacable de este ejercicio, darle un clásico como lo es Tuve a la voz de Gaspirani y la producción de Paula García (Sobrenadar). El resultado no desentona para nada, aporta el hecho del conocimiento previo de la letra y que la nueva versión mantiene la estructura original, agregando y reemplazando elementos que terminan por obviar el decorado despampanante de su versión original. 

Al final de este nuevo encuentro con las aventuras de Entre Ríos varias cosas se pueden concluir: podríamos debatir el hecho del estancamiento en estructuras y temáticas, o la elección de las canciones versionadas, pero nunca podríamos pasar por alto el acertado manejo del idioma y la ejecución del formato de canción que lidera Carreras, siempre como una búsqueda que resinifica un hecho tan natural como la canción popular, a todas luces un trabajo de arte al que hay que acercarse con oídos y ojos curiosos, para despertar la duda, el raciocinio y las emociones.


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