miércoles, 13 de enero de 2021

Poder Fantasma – Canciones para el Siglo XXI (2020)


La música pop, sea buscado o no, siempre será resultado de los contextos que acontecen alrededor de sus creadores, ya sea asuntos personales, acontecimientos globales recientes o inclusive el peso de la historia misma. Francisco Heredia, el chileno/peruano a la cabeza de Poder Fantasma, parece estar muy consciente de esto al brindarnos líricamente uno de los discos más difíciles de digerir pero al mismo tiempo fácil de aceptar como espejo de nuestro día a día. 

Aquí abundan referencias a lo asfixiante del capitalismo, nuestro mundo discretamente post-apocalíptico, lo complicado de las relaciones interpersonales y el frágil estado intrapersonal en ciudades donde los algoritmos parecieran tener un cuchillo sobre nuestro cuello. A diferencia de otros proyectos que tocan estos temas tomando la resistencia como un acto de heroísmo dramático, Poder Fantasma gana puntos extra al plasmar el desencanto con los pies puestos en tierra, tal como lo vive la clase trabajadora o los estudiantes en Latinoamérica. 

Canciones Para El Siglo XXI encuentra su mayor acierto en su carácter contestatario pese a la sensación de derrota que rodea buena parte del disco. Una canción con un título como Obedecer es seguida por Canción para el Siglo XXI cuya primera línea es “cuestionarse todo está bien/ cuando te dicen lo que hay que hacer” abre paso a tres minutos y medio de catarsis y rebeldía. Por otro lado canciones como Todos Me Caen Mal y Robemos el Supermercado parecen abrazar su niño interno al dar cierta dosis de actitud juguetona a temáticas anticapitalistas. Casos como Lo Que Esconde Tu Corazón, Nada Es Real o el single Juventud Millennial Z plasman el dolor de cabeza que es buscar humanidad en la vida contemporánea, haciendo referencia a los desgastes emocionales y mentales que afectan tanto a uno mismo o nuestras relaciones con los demás. 

En términos musicales la producción es una impulsiva mezcla de espíritu punk guitarrero con estribillos cute cargados de sintetizadores. Como si Miranda! fuera una banda de actitud inestable, o como si DEVO hubiera tenido un hijo con Los Prisioneros más jóvenes. El resultado de toda esta confusa mezcla de estilos y nombres terminan otorgando uno de los manifiestos más frescos y necesarios que el pop latinoamericano ha visto en los últimos años, un llamado al despertar en contra de la autocomplacencia o al temor a incomodar, solo un par de los mayores enemigos a los que se enfrenta la música contemporánea.


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