Al momento de descubrir las canciones de
Soledad Vélez lo único que pude sentir fue un enamoramiento inmediato, más que eso, sentí que mi amor por la música florecía a la par de las melodías de sus cortísimas piezas musicales y de esa forma tan personal que tiene de interpretar sus letras y de llevarnos por los senderos que ella misma va dibujando. En una entrevista para
Balencia, la cara B de la ciudad, asegura que no sabe qué destino tomará su sonido, pero que ahora se siente cómoda con la forma cómo evoluciona su proyecto; a primera leída hemos de creer en sus palabras pues estamos a portas de una novedad deslumbrante, pero al escuchar las 4 piezas de su EP entendemos que sus palabras no solo son ciertas sino que auguran un gran futuro para esta interprete.
Four reasons to Sing está disponible en su cuenta de
Bandcamp desde el año pasado, y es acá donde nos preguntamos ¿Por qué no la conocíamos? Sin importarnos mucho la respuesta nos consolamos con el placer de hacer nuestros cada uno de los instantes de su EP. Éste abre con la canción mas contundente de su repertorio:
Animals, cantada en valenciano y según lo explica Soledad, es una comparación directa de su personalidad con la de los animales. Comienza como un vals a guitarra y a medida que gana forma parece que nos enfrentáramos a la voz de un cantante de tango. Y no es la única similitud. La vos de Sole me trae a la mente a la gran
Billie Holiday, o a una desgarrada
Édith Piaf, y sin tanto trauma encima, a la inigualable
Fiona Apple, seguramente todas fueron influencias tempranas para lo que la oímos interpretar, pero ninguna sobrepasa a su ídolo de adolescencia,
Bob Dylan. Por eso el segundo track viene cargado de un dejo folk indiscutible que Soledad descubre con su voz acompañada solamente de la guitarra.
Otro momento memorable llega con Josephine y acá comienzan mis comparaciones, esta vez con actos más recientes, como el peruano Francois Peglau, los españoles Wild Honey o la misma Russian Red. Oh, Josephine!, se adhiere a la melodía y a la vez la hace un corito inolvidable que siempre nos place repetir. El ukulele y el xilófono nos regalan la magia del lo fi en un acompañamiento luminoso que nos deja con buenos bríos.
El momento de la despedida es tan corto que no dura dos minutos, como si esta fuera la despedida adecuada de lo que parece ser solo una probadita de lo que esta mujer puede hacer. Sin embargo estos momentos se agradecen de igual forma que los cortes de mayor duración: Ninguno se extiende más allá de sus límites y confluyen en un punto donde no hay vuelta atrás. Lonely days también es un track donde solo reluce la voz y la guitarra acústica. La voz de Soledad nos mese como en una hamaca, como queriéndonos dejar en reposo y con los minutos contados para rendirnos al sueño, cosa que en mi caso produjo un efecto contrario ya que preferí darle repetición a sus canciones una y otra vez para convencerme de su efecto en mi. Esta reseña es parte del resultado.
El Tracklist:
1. Animals
2. I've been gone so long
3.Josephine
4.Lonely Days
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