miércoles, 14 de noviembre de 2012

Las Amigas de Nadie - Sincronía (2012)


Aunque no seas el seguidor más acérrimo de una banda que recién conoces y que en su haber tiene dos discos casi inexplorados, siempre será placentero percibir la madurez y la consecución de ese “algo” que de momento parece inagotable y nuevo. Así me siento con estas cuatro chicas que ahora conforman Las Amigas de Nadie; de sus anteriores placas extraemos imágenes de banda femenina con ánimos exploradores; a pesar de lo pegajoso que fuese su single Clones de Pan, hay que decir sin temor a equivocarnos que esta nueva placa es un punto de inflexión en la carrera de una de las bandas con mayor proyección en su natal Perú y fuera de él. 

Sincronía es un disco oscuro de corazón y experimental a pulso. Compuesto por ocho canciones que juntas no sobrepasan los 25 minutos de duración. Entrar a este disco, a la par de una experiencia enriquecedora, es sucumbir ante un estado de ánimo indiscutible. La melancolía reina en cada una de las 8 piezas, unidas la una a la otra por una coherencia sonora que no escapa de los senderos del rock psicodélico, pero que flirtea con el pop, la electrónica y la música andina. 

El primer single del disco y la canción de apertura, Espiral permite imaginarnos lo que el disco ofrece, en su mezcla resaltan los ecos en las voces y ese ambiente siniestro avivado por synthes y vientos, un impresionante arranque para un disco que en su vaivén se vislumbra igual de aventurero y experimental. Hablando de melancolía, Cronos, la canción más corta en Sincronía evoluciona desde una base de guitarra y voz hasta convertirse en una avalancha en la cual el trip hop y la melancolía convergen en un final teatral aunado a una frase contundente: “es bueno morir”. 

La cosa se va poniendo sexy con Tronador, un cover del músico Rafo Raez (dudo en llamarle mítico o leyenda urbana). La letra casi indescifrable es el espacio perfecto para que Gabriela Gastelumendi luzca sus dotes de conquistadora mientras sus amigas cocinan una de las pistas más pegajosas del conjunto. Un posible final es una de esas canciones que me dejan entre la indiferencia y la curiosidad, términos opuestos que se juntan cuando una canción presenta voces en off con instrumentación alternativa, una canción entre lo ambiental y lo industrial que sirve como puente para la seguidilla de canciones desoladoras que cierran este disco. 

Otoño y Algún día son capsulas de melancolía y cartas de ayuda para las despedidas. Vocecillas acompañan la instrumentación de Otoño de forma juguetona mientras la letra hace que la voz se desangre hasta el momento en que la guitarra irrumpe para dar paso al reclamo. La segunda, es el momento más pop del disco, apoyado en vientos y beats que sirven de espacio para otra letra de corazones rotos. El momento de psicodelia andina llega con El Niño, una rareza significativa dentro de un disco difícil de encasillar, a todas luces esta pista lo fi encaja perfectamente en el concepto del disco que ve su cierre en el momento más desolador. 

A veces las canciones que no destacan en un disco se vuelven piezas indispensables para otros. Este es el caso de Doce Pasos, también incluida en Capsula, el segundo disco de Las Amigas. En esta versión remasterizada se mantiene la estructura, técnicamente es la misma canción pero acá resalta cada uno de los momentos contenidos en la letra: ese coro en el que se asegura ser soberan@ y esclav@ de un imperio de desdicha, el mismo que se va perdiendo en los ecos al final de la pista, la soledad reina al finalizar estos momentos que recogen varios pasajes de miseria humana, momentos que llegan a conmover al punto de las lagrimas si nos sincronizamos con el fin mismo de la placa.



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