lunes, 15 de octubre de 2018

Alex Anwandter - Latinoamericana (2018)




Alex Anwandter, estampa de un pop perfecto y santo de nuestra devoción, diría alguna vez en una entrevista, que participando con sus canciones en algunas protestas juveniles se encontró incoherente al interpretar letras de amor cuando la realidad inmediata parecía exigir su comentario.

Nacieron así las canciones de Amiga (2016), tan bailables como insidiosas, que aún valiéndose de la balada de amor, cuestionan las relaciones otras que orbitan nuestros afectos: el eco de las decisiones políticas, económicas, y el lastre de anticuadas normas sociales.

Ya en esa transición se fraguaba una ambición más honda. Desde su título, Latinoamericana (2018) anuncia grandilocuente ser la expresión no del yo sino de un rostro variopinto y mudable, el rostro latino. La esperanza entonces será vernos reflejados en el espejo de agua que promete ser Alex entre la flora de su portada, aves del paraíso y monsteras, mirándonos de frente. ¿Lo habrá conseguido?

“Niño, eres la peor”, el juego de palabras en su primera canción nos regala una referencia histórica: Malinche, aquella mujer indígena que se hace intérprete y amante de Hernán Cortés en el tiempo de la conquista española al imperio mexica, encarnando así la imagen de la traición, pero también del mestizaje. Alex pronuncia el nombre como agravio y acusa a un hombre contemporáneo de ser “Serpiente, Malinche y seductor / te das vuelta y de repente ya te crees nuestro señor”, mientras en la fría estructura electrónica se filtra algún detalle tropical.

Locura estalla a continuación, oda al sinsentido y el espanto ante un rumbo político que nos arrastra a los valores rancios que tanto hemos querido dejar atrás. Y ante la preocupación, una respuesta estoica: “Nada puedes tú hacer, solo puedes entenderte a ti”. Pronto aceptamos, con asombro dolido, que esta es la única canción de bailable vocación en el álbum, el resto de pistas se han vestido de sobriedad y alcanzan apenas destellos de ese ímpetu.


Dulce en su letra y metálica en su melodía se extiende Latinoamericana con su intención política a media tinta pero que nos enternece con el “Yo soy negro de amor”, y hasta imaginamos una novela histórica de amor homosexual e interracial en tiempos de Conquista, “Perfecto, entero, para mí eres como una flor / el hombre blanco es un diablo y tú eres amor”.



Y en una canción sobre las canciones, Vanidad hace un reclamo a los viejos ídolos musicales que ocultaron secretos (¿Acaso su sexualidad?¿Acaso Miguel Bosé o Camilo Sesto?) y a los que presas de su propia ambición sucumbieron a tratos sucios, o simplemente miraron con indiferencia a un mundo que pedía su compromiso.

Dos canciones en portugués que jurábamos refrescarían el disco, cayeron como agua demasiado helada, Um girassol da cor do seu cabelo y Olha Maria, covers correctamente interpretados que lucen como meros interludios en el avance de Latinoamericana, una oportunidad desaprovechada, creemos, para dotar de épica y riqueza instrumental a este retrato de lo latino.

Axis Mundo, en su gran parecido a la gran Rebeldes (2011), se hace himno desenfadado a la libertad y a la urgencia del amor, aun en tiempos hostiles. Aquí una bella imagen: “Me enamoré, Cristina, de tu voz de hombre”, y en su contagiosa simpleza pronto estamos coreando: “¿Por qué el mundo siempre mira mal / a quien no evita ser distinto?”.

Y la favorita: Canción del muro, un llamado. Sin consideración, sin piedad, grandes y altos muros construyen ante nosotros, y será labor diaria echarlos abajo, pues hay tanto qué hacer allí fuera, “y empezamos a pensar cosas nuevas, en vez de obedecer”. Una dura melodía que crece y arde en el pecho, la canción protesta más sofisticada, ¡Qué acierto! Y otra simple pero afilada sentencia: “La vida se va, hagamos que valga la pena”.



El disco nos precipita a su final y a todas luces no parece habernos conmovido lo suficiente, le disfrutamos sin la fiebre de sus antecesores, y mucho menos hemos recibido el iridiscente mosaico sobre la identidad latinoamericana que imaginamos, apenas si unas piezas irregulares, algunos cristales y piedras. Pero, ¿no sentimos acaso, que lentamente van brotando en nosotros mismos las palabras y las inquietudes? que estas canciones son verdaderos “growers”, semillas aquí plantadas que en el tiempo atesoraremos y hoy lentamente nos invitan a reconocernos desde nuestras orillas, a saber ser, al fin, hijos de nuestro tiempo. “Ya no tengo miedo, vamos a la marcha”.


🌱🌱🌱

sábado, 13 de octubre de 2018

Canción: La Lá - Morir Soñando


Un año después de aquel suceso llamado “Zamba Puta”, una de las pocas producciones de estudio que explora con gracia los altibajos propios de una mujer expuesta a una sociedad machista, podemos disfrutar del retorno de La Lá (de nacimiento Giovanna Núñez). Su más reciente single, Morir Soñando, es el primer adelanto que antecede a su tercer disco de estudio el cual se espera llegue en el 2019 y desde su título otorga pistas de su contenido lírico: el lamento de una otrora mujer libre, atrapada en esa jaula disfrazada de tradición generacional que a veces termina siendo la labor doméstica.

Como es común en la música de la compositora peruana, el carácter crítico de la lírica no afecta la delicadeza de sus composiciones acústicas, siendo el resultado una samba suave con chispazos de jazz y salsa. Como si se tratara de una exploración académica por los sonidos de Latinoamérica, La Lá encuentra goce en los detalles propios del trabajo meticuloso antes que en la euforia inmediata, brindando algunos inesperados cambios en la personalidad y ritmo del tema capaces de desencajar al oyente casual.  

En el apartado lírico, uno de los puntos favoritos de los seguidores de La Lá, hallamos una colección de frases dignas de enmarcar. En el centro de la canción una duda existencial se camufla entre inocencia y poesía  (“¿Por qué me siento vacía en mi nido? / ¿Por qué me siento vagabunda en mi cocina / haciendo guiso de mi propio sabor a hembra?”), aquella misma duda presente en toda aquella relación donde la desilusión muta en violencia y desigualdad de género.

En la suma de partes, Morir Soñando es antes una confirmación de estilo que un single continuista. Para aquellos que conocieron a la compositora tras “Zamba Puta” bien les servirá como una ratificación de las curiosidades musicales y causas a las que La Lá se mantiene fiel.


🐦🐦🐦

miércoles, 10 de octubre de 2018

Canción: Salt Cathedral - Rude Boy




Ya nos estábamos preguntando que había sido del esperado álbum debut del dúo colombiano Salt Cathedral. Nos bastó una rápida búsqueda para encontrarnos con un nuevo adelanto del mismo, al parecer este sí, el definitivo.

El afrobeat parece ser el recurso estrella de la nueva etapa de Juliana Ronderos y Nicolás Losada, quienes siguen cocinando canciones infecciosas con los recursos de moda. Dándole un giro hacía el dreampop que los acompaña desde el principio, recordemos sus ensoñaciones musicales cuando aún eran Il Abanico o sus primeros sencillos como Salt Cathedral, esa apabullante y emotiva Holy Soul, más cercana al R&B, y en consecuencia, una pista del espíritu inquieto de la banda. 

Rude Boy tiene como objetivo levantarte el ánimo. Aquí los beats y los sintes están a la orden del día para que el mensaje de Ronderos fluya a lo largo de estos cuatro minutos en los que te dejas infectar por la cadencia tropical y el golpe de la percusión. Un producto sofisticado del Feel good inc. que atesoramos por su acercamiento directo al oyente y su compromiso imperativo con el baile. 


💛🧡💛🧡

martes, 9 de octubre de 2018

Canción: Entre Ríos - Temprana


No hay texto alternativo automático disponible. 
Luminosa y cristalina, la canción Temprana de Entre Ríos es agua para la sed, llega cumpliendo esa cita anual a la que Sebastián Carreras ha venido acostumbrándonos. Es el anuncio de un nuevo disco/intervención llamado Material.

Como un río que cambia de nombre según la tierra que atraviesa, pero siempre es agua, los nombres y arreglos musicales lucen diferentes. Tenemos la voz de Sol Fernandez, dulce como el canto de sirena que imagina, o la canción de cuna que siempre persigue Carreras. Su construcción musical se aleja esta vez de la electrónica y el pop matemático, para abrazar instrumentos más académicos.

En un dulce desasosiego, su letra visita la antigua metáfora que compara el avance del día y las caras del amor: “En la tarde cambias de forma / y la noche hace cicatrices / la mañana predestinada a verte tal como sos”. Y en su invitación a atravesar ese paisaje incierto y abrazar con ansia lo que sabemos ha de irse pronto, recordamos las palabras de otro sabio poeta: “Todos los días del mundo, algo hermoso termina”.


ER

lunes, 8 de octubre de 2018

Canción: Luciana Tagliapietra - Perro


Sin la inmediatez de sus sencillos previos pero con la misma seguridad, Luciana Tagliapietra nos sorprende gratamente con su giro electrónico en Perro, una canción que ahonda en las inquietudes trazadas por el super pop Kawaii, uno de nuestros discos favoritos del 2017

La densidad digital se apodera de las notas que acompañan los relatos de Tagliapietra, esta vez más cercana a los sonidos de Faithless o de los colombianos Mr Bleat, que a la música orgánica o los sintes de su último disco. 

Siguiendo su línea narrativa, Luciana vuelve a transformarse en un animal que desaparece por la reacción a su amor no correspondido (vale destacar El Bicho de Diagrama de Ben, 2011, o Mariposa al lado de Las Chicas Nieve ), en consecuencia, el espíritu del amor deambula por la estación, consolidando el imaginario fantasmagórico de esta pista plagada de sintetizadores que cumplen a cabalidad la tarea de crear el ambiente propicio para darle más peso a la historia.

"Te busqué en los vagones de ese tren abandonado 
Como un perro enamorado te mordía por equivocación 
Y un bocado envenenado me mató."


🐶🐶🐶

sábado, 6 de octubre de 2018

Gepe - Folclor imaginario (2018)


La imagen puede contener: 1 persona, sonriendo, texto
No creímos volver a escribir sobre Gepe, en los últimos años su imagen se ha hecho tan distante a nuestros afectos y sus discos más queridos parecían quedarse huérfanos ante la nueva figura de galán y el pop tan radial como edulcorado que ha fabricado en los últimos años. Alegremente, hoy volvemos a ser conmovidos con su cancionero, al menos la mitad de él.

Folclor imaginario viene a nombrar un bello ejercicio de aproximación a la obra de Margot Loyola, gran folclorista chilena, que como Violeta Parra, encontró una voz propia en la recuperación de los cantos populares. En una fácil comparación a los últimos discos de Natalia Lafourcade (uno en que versionó a Agustín Lara y otro, más ambicioso, tributo a sus musas) parte de nuestra redacción veía con sospecha esta nueva intención de Gepe, acusando una falta de inspiración.

Y sí, el álbum parece representar un alto en el camino, un llamado al conocimiento de la raíz más profunda para florecer después vestido de colores propios. En su traje de ingenuo folclorista, Gepe ha sabido elaborar preciosas canciones que trenzan la dulzura de lo orgánico y la imponencia del pop. Sabemos que llegó a tientas y sin academia a la elaboración de sus canciones tempranas, inocencia que iría transformándose, y que hoy en el cumplimiento de esta tarea pendiente, nos confirma que su búsqueda personal en esta década, puede desembocar en las mismas aguas y elevar su nombre al de Margot y Violeta.

Pronto entendemos que este Folclor imaginario no es una colección de covers sino un alegre experimento de descomposición, sampleo y superposición en torno a la obra de Loyola. Gepe se atreve a zurcir sus propias letras y su experiencia a una bella colcha de retazos. 

Así, ¿Qué sacarán con quererme? es hábil respuesta al clásico canto ¿Qué he sacado con quererte?, dulce introducción que en su simpleza rústica sorprende con un arpa que nos acompañará a lo largo del disco, y sin tregua nos ofrece oraciones como “Hoy nace la fortuna / Mi vida, y mañana muere / Así se va olvidando / Mi vida, lo que se quiere”.

Cacharpaya ruge por ser la nueva adoración en el repertorio de Gepe, erigida en una delicadeza instrumental que remite al norte chileno, nos habla de felicidad e infelicidad a un mismo tiempo, y las aceptamos, abrazamos este paisaje en el que conviven montañas y llanuras, rocas y hierbas.



De La vertiente en cambio, mana el dolor sin contención, cada línea compone un bellísimo poema, o una fábula, que desde el inicio sentencia “Alguien ha herido al monte con un puñal”. Conmovidos nos entregamos a tanta elegancia, casi olemos la tierra húmeda, casi nos baña un helado manantial.



Esperanzados recibimos un Canto de amanecida, y tenemos ahora pensamientos de consolación y de cura, vendas blancas, ungüentos de milagro, almohadas tibias. Una canción que en su dulzura crece y crece, se adorna de un coro inmenso que nos eleva y repara. Caprichosamente pensamos en la canción que hace años realizaría Gepe para el programa Tikitiklip, esa tierna Colibrí y la lluvia.


En un pop más directo, Gepe nos regala la bella Joane, inspirada y dedicada a Joane Florvil, inmigrante haitiana que murió en Chile, crudísima historia de la que Gepe extrae este luminoso himno, aquí pasa de la poesía y en prosa nos exige reflexionar sobre la xenofobia y la indiferencia, un gesto que sacude y remata un disco conmovedor.


Hay en el disco otro grupo de canciones que emocionan menos, y preferimos esta vez no mencionarlas, en un afán de conservar únicamente los pasajes que nos han hecho sentir estas cosas tan graves y tan dulces, y nos reconcilian con la imagen de un prolífico artista, a quien ya anhelamos ver de nuevo en vivo, y de quien ahora desempolvamos vinilos y cds para volver alegremente a revivir parte de nuestra historia.


:) :) :)