sábado, 17 de diciembre de 2016

Chica King Kong - Demos (2016)



En un descuido, las tres canciones presentes en la cuenta de Chica King Kong resultan simples maquetas cuyas bases parecieran estarse cocinando aún. Podría ser ese el primer engaño que el proyecto de Dadalú y Camila Falcucci –quien funge en la novel promesa Las Olas (Noispop) – levanta: un aparente experimento improvisado por las vías del pop (enfóquese en las tonalidades pastel de la portada). Error. Chica King Kong trae las bofetadas más directas –y menos improvisadas o raquíticas – bajo un manto naíf de empoderamiento femenino.

Primero lo obvio pero no menos considerable. King Kong, el gorila ficticio de quién más se ha hablado, y lucrado cinematográficamente en los últimos setenta años. El personaje -que carece de género- es encontrado en su hábitat virginal y salvaje; es engañado por los hombres que le entregan una dama en sacrificio para calmar su ira. Sin embargo, el plan falla. La mujer y el cuadrúpedo se adentran en una rebelión lejos de las órdenes de los hombres que han atacado la frondosa Isla Calavera. Para la dupla revolucionaria el plan fracasa de igual forma, Kong es ultrajado de su tierra y desenlaza sobre las calles de Nueva York asesinado. Su padecimiento: ser una "anomalía" (que servirá como espectáculo a los hombres). 

Desde la primicia de la historia del gorila gigante, las CKK erigen gran parte de sus referencias sobre los relatos autobiográficos de la escritora-activista-punk-feminista-francesa Virgine Despentes en su libro Teoría King Kong. La publicación desentraña entre sus páginas la ideología de su autora, partiendo desde episodios como su violación y la época cuando se prostituyó. 

Entonces, Chica King Kong. Para Despentes, King Kong demuestra en el mundo occidental una de las figuras más revolucionarias: con su naturaleza salvaje, sin género y libre de malicia. Para el proyecto chileno, el personaje anterior es un modelo sostenible de cambio (e inspiración) pero cuyo concepto se ameniza con la rabia del electro-punk más adorable. Las probabilidades de convertirse en un grupo trascendental son altas. 

Dada King y Cami Kong llegaron a propagar con su música una respuesta que justifica la actualidad del mundo, enfocándose en las vivencias y luchas de la <<mujer de hoy>> (principalmente en Latinoamérica). El empoderamiento se hace escuchar con una voz pueril e irreverente de la cual no nos cansamos. 

Con la corta publicación de Demos, presenciamos una muestra representativa de las preguntas y confesiones de muchas personas que se desarrollan en ambientes donde se puede escalar profesionalmente por el largo de una falda o por el éxito interpersonal que se puede “adquirir” al tener menos libras colgando. 

La euforia del escaso compendio de verdades de CKK inicia con el acercamiento a un posible diario juvenil en Complejos. La canción transcurre con una constante de bolillos retumbando, junto al estridente loop eléctrico. Los gritos de Cami Kong ocupan un gran espacio en los dos minutos del primer track que no pierde un segundo para levantar el manifiesto anti posesivo y manipulador. “Me dices que mi cuerpo tiene que ser perfecto (…) / Y mi corazón se oscurece cuando pienso en que comer (…) / La culpa la forma me aleja de mi misma (…) No dudaré en destruir este camino viejo (…)”.

Cada línea musical acá podría servirse como un grito o frase en pancartas dentro de una lucha usual. La lucha son los hogares, es una iglesia o la institución que subleva. El paso a la segunda pieza nos deja en un jubiloso bailoteo con varios “cha cha cha”. Para el turno de Amor Propio la dulzura entra en miscibilidad con las proclamas a là pop, en las cuales el templo de cada quien resulta vulnerable ante la inseguridad que se genera del odio físico, sexual, intelectual o social. Se entiende así que la protección y el momento de estabilidad surgen en cada persona, no de alguien más. El mundo exterior es una fábrica de moldes, es por eso que King Kong y su dama idealizaban el salvajismo como el acercamiento más puro a sus verdaderas personalidades. 

Como presagio, el material guarda para su conclusión un espacio donde las palabras detonan en cada articulación. Resuena al fondo una composición que destella entre liras y que deja entrar un espíritu de incertidumbre que nos hace preguntarnos ¿hacia dónde vamos si no se entiende que el feminismo es una lucha necesaria? La respuesta nos la entregan Dada y Cami, nos la han dado desde el primer segundo: 

“Para re inventarme otra vez
Ya no me tengo que esconder
Ahora me puedo proteger”

La potencia de este material nos hace caer una y otra vez en un ejercicio de reflexión, gracias a las incontables citas o pasajes que funcionan como mantra en esta realidad tan desboronada y saturada de prejuicios. El ideal que propone un mundo –o una Latinoamérica– exuberante de equidad y respeto no puede considerarse algo difícil de encontrar; en efecto la respuesta está dentro y cada quién sabe cómo puede emplearla para generar un verdadero cambio que nos dirija al salvajismo puro e incluyente.



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