martes, 4 de octubre de 2016

El pop maldito: una entrevista a Planeta No



Cinco años desde que el diario español El País bautizara a Chile como el paraíso del pop, en este reino que renueva a sus monarcas, Planeta no es una banda de príncipes malditos. Música pop desde los márgenes, aislada no solo en el sesgo de la música independiente o la cordillera de Los Andes sino en sus himnos a una juventud marginada, que hace de la incesante búsqueda y el no pertenecer, una condición política.

Su presentación en Yavería, el festival de apoyo mutuo celebrado en Bogotá, nos ha permitido conversar con Gonzalo García (voz) y Juan Pablo Garín (batería), y retratarles dentro y fuera del escenario.

¿Planeta no? Estaría bien comenzar descifrando su nombre.

Gonzalo: Es una especie de homenaje a la primera película de James Bond y su villano, el Doctor No, un tipo que vivía en Jamaica y era ucraniano, creo, representando el tercer y el segundo mundo, cualquier cosa menos Estados Unidos, y era malo por ser malo no má’, representaba la otredad. Nosotros nos sentimos como esa otredad, tercermundistas tomando herramientas que nos impuso el primer mundo, el pop, los instrumentos occidentales para hacer música.

Desde aquí, Chile se adivina como una importante fuente de música independiente, palpable en generaciones artistas y discos. Ustedes podrían pertenecer a una nueva alineación cercana a bandas como Marineros o Playa Gótica. ¿Perciben así su escena musical? ¿Hay ya un camino labrado que hace posible vivir de la música?

Gonzalo: Hay cosas fáciles y buenas: un público receptivo que va a las tocatas, con fe en las bandas nuevas gracias al trabajo que han hecho otras antes, Dënver hacia atrás, como para hacer una línea divisoria. Sin embargo sería agrandar o tomarse muy en serio un fenómeno tan reciente y desconocer que nos enfrentamos a problemas más profundos: la sociedad no consume música y no educa artistas. Eso no sanará con una, dos o diez Javieras Menas, sino con un cambio social.

Juan Pablo: No deja de ser interesante que sean países fuera de Chile los que han puesto nombre a cierto movimiento, porque estando cerca del fenómeno no nos consideramos una escena de nuevo pop chileno. Cada vez que viajamos nos refieren en una generación de artistas como Javiera Mena o Gepe que llevan años luz, bueno, diez más que nosotros. Ahora mismo en Chile se está armando una escena musical en la periferia de Santiago, a eso le llamaría algo nuevo, distinto, las tocatas son en otros lugares.

Hablando de su preocupación por un cambio social, en las letras de Planeta No se adivina la angustia por el futuro, la narración del paso a la adultez y también un pozo político, por así decirlo. ¿Hasta qué punto quisieran contener este mensaje?


Juan Pablo: Las letras del disco fueron hechas durante años por Gonzalo, contando vivencias y preguntas que uno tenía a los veinte, y aunque yo ya tenga veinticinco, esas letras aún me representan, me molestan las mismas cosas que cuando tenía quince, quizá aún más, y ahora tengo herramientas para decirlo. No sé si quisiera tomar una posición política en la banda pero si se puede decir algo que no sea solo cantarle al amor, pucha, bienvenido sea.

Gonzalo: La banda ni las canciones tienen una vocación política proselitista, no tienen proyecto, no tienen ideología pero tienen vida y la vida tiene posición política, entonces si hay algo político-social o político-personal en las letras es porque se fue tornando así nuestra vida y aunque no queramos, la banda tendrá otras posiciones, porque la vida cambia y se hace espontáneo. 

Dicen que toda canción es política.

Gonzalo: Cualquier producción cultural tiene un resultado político, las mismas escenas de las que renegamos, son manifestaciones sociales que hacen pequeñas victorias políticas, dentro del ámbito del ocio, de lo personal.

El festival Yavería lleva varias ediciones y existe gracias al apoyo mutuo. ¿Cómo se tejió la participación de Planeta No?

Juan Pablo: Nosotros estuvimos presentándonos en el Primavera Sound, España, y teníamos un show aparte en Barcelona y Santiago, el organizador de Yavería, andaba entre el público, se acercó y nos dijo que le gustó la banda. Es como esa historia de película que uno cree que nunca pasa, pero aquí pasó.

El cazatalentos.

Juan Pablo: (Risas) Sí, un productor de un festival que nos habló de venir a Colombia, a un festival distinto, nos dijo que no tenía mucho dinero para traernos, que era de apoyo mutuo, y eso nos convenció.

Gonzalo: Porque decir Planeta no es un sinónimo de apoyo mutuo, nosotros vivimos en esas.

Juan Pablo: Entonces partiendo de esta oportunidad en Colombia, postulamos a un fondo en Chile, nos lo ganamos e hicimos este viaje más ambicioso, pasando por México y Costa Rica.

Qué bueno, porque supimos que su gira en España finalmente no tuvo apoyo gubernamental, ¿Cómo fue la experiencia de valerse por cuenta propia?

Juan Pablo: Fue bacán porque cuando dijimos que no teníamos plata y no podríamos ir, mucha gente nos apoyó, amigos músicos, productores, nos ayudaron a hacer dos conciertos para juntar plata y viajar. Aprendimos de un país muy distinto, del otro que es distinto: el hombre blanco europeo y había cosas buenas y malas según nuestro prisma latinoamericano. Además estar en el Primavera Sound que es gigante, seguro servirá para nuestro currículo, más que nada.


Hace unos meses, Gonzalo manifestó en Facebook su incomodidad frente a la actitud de algunos fans en sus presentaciones, con acercamientos que rozaban el acoso, como robar la flor que usa en la oreja. ¿Qué ha sucedido tras el comentario?

Gonzalo: En Chile han sido más respetuosos, nosotros no vamos con la idolatría en la música, y los que van a nuestras tocatas saben que estamos en las de otros músicos, ahí mismo, así que no tiene mucho sentido acercarse a nosotros con esa idea corporativa tipo Rolling Stones de ver estrellas del rock, eso aquí nunca fue, no tiene relación con nuestra sociedad.

Juan Pablo: Al final, uno tiene que educar a su público de alguna manera.

Gonzalo: Es una relación, con una persona que escucha tu música se establece un lazo que hay que cuidar para que no se transforme en una reproducción de sistemas antiguos, casas discográficas y dioses capitalistas. 

Juan Pablo: Yo soy el que más manejo las redes, intentamos bajar todo a la realidad de una banda, que sí, tocamos en el Lollapalooza, pero en el día a día no tenemos plata, buscamos trabajo.

Gonzalo: Por suerte no tenemos que fingir humildad porque no es que tengamos mucho más allá de tocar.


Una pregunta un tanto caprichosa: nuestra canción favorita es Maricón Zara, ¿existe una anécdota alrededor de su nombre? ¿Por qué el intro anime?

Gonzalo: Es un fragmento del primer capitulo de Ranma 1/2 , ya desde la canción Señorita quise poner anime, algo de Sailor Moon, pero no resultó. Esta vez sí, quizá porque fue la única canción del disco en que nos sentimos libres, la producción no corría por cuenta nuestra sino de Lego Mustache, de Astro, y yo pude hacer cosas más creativas porque otro loco se estaba encargando de ellas.

Se llama así por un amigo homosexual que decía a cada rato “Uy, maricón Zara”, eso me causaba mucha risa y lo ocupé para retratar a mi manera una historia que me pegó, como a todo el mundo en Chile, el crimen de Daniel Zamudio, la canción es un intento, y un atrevimiento, de hablar de él en primera persona. 


Y una pregunta un tanto obvia: ¿Qué disco que ha influenciado a cada uno, no solo en la obra de Planeta no sino en la decisión de hacer música?

Juan Pablo: El disco que a los tres nos ha influido mucho y al que recurrimos para copiar ciertas cosas es el segundo álbum de Dënver, Música, Gramática, Gimnasia.

Gonzalo: ¡Yo iba a decir el mismo!

¡También es uno de los más adorados en el amarillo!

Juan Pablo: (risas) Ha sido un disco esencial, llegamos a él cuando ni siquiera hacíamos la transición de banda de garaje a este paso pop, medio bailable, conociendo los sintetizadores. Un disco muy querido y una banda muy cercana.


XXXXX

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