domingo, 6 de mayo de 2012

Velandia y la Tigra - Superzencillo (2009) In memoriam!


¡Este sentido pero sencillo homenaje por la paz, Bolivia! 

Con esa inolvidable y sentida frase se despide uno de los mejores discos de la historia de la música colombiana, y (quizá) latinoamericana. Ahora que ésta también parece ser la reseña de la despedida para una de las bandas que a nuestro parecer dejó una marca imborrable en el cada vez más insipiente cancionero colombiano, ya sea comercial o independiente. Este es nuestro homenaje a los grandes de Velandia y la Tigra

El envoltorio del disco deja muy claro que esta placa está conformada por varias Rasqas, cuatro vainas y una pista. Empezaremos por definir cada una. La Rasqa es el género que Velandia y su combo se inventaron para definir la música que hacían, evitando así que los encasillaran en el endeble adjetivo de fusión, en su lugar nos enfrentamos a una tarea difícil, definir el eclecticismo de esta banda solo se puede hacer con una palabra: Rasqa. 

Cuatro vainas han de ser las intervenciones jocosas en tracks cortísimos que amenazan siempre con sacarnos carcajadas. La pista, al igual que la estrategia del comercio musical, es una de las canciones claves del disco en Karaoke. Tenga pa’ que lleve. Superzencillo no viene siendo otra cosa más que la consumación de un personaje creado por Velandia en su primera placa (Once Rasqas) Un hombre con cabeza de burro y un traje en harapos; lástima ver extinto este extraño personaje que sirve para ilustrar la idiosincrasia dicharachera de un país sumido en tantos males cómo Colombia. 

No vamos a ponernos en extremo políticos, eso sería inadecuado para un homenaje. Así que acá empezamos esta radiografía inmarcesible. El Elegido (una vaina) es la traducción escueta de una intervención del personaje principal del disco, alguien que ama la música sexy poética y que se encuentra encartado en Colombia. Inmediatamente arremete una narco canción que nos deja entrever los negocios turbios de Superzencillo. Chuvak es una de esas canciones que se ha adherido a la memoria colectiva del musicómano colombiano, ya sea por sus excelsos juegos con el idioma o por ser la pieza que mejor define el sonido Rasqa. 

Piezas como El maestro, Latas, The profesionales o el interludio Chicharren son esas cosas raras que dan una secuencia inusitada a la placa, al punto de que no logramos identificar donde termina la broma, el chiste, la experimentación y donde comienza la canción, al tiempo todo se mezcla en una suerte de bufete secuencial y humorístico para el oyente más atento y desprendido de prejuicios. Miles Broncas nos deja con sabor a aires andinos, antes de que la pista se convierta en esta masa sombría y experimental que destila acordes de guitarra y vientos por doquier. 

Antes de Velandia era Cabuya, y del único disco de la banda antes de su división, rescatamos El Billetico. Y ahí nos encontramos oyendo las peripecias de un niño violentado por su madre por haberle ocultado la existencia de un billete. El trabajo infantil es descrito de la forma más cruda y conmovedora posible. Tal vez mi único punto bajo (y a la vez de los más altos del disco) es Chalaca, una pieza de menos de dos minutos que termina donde debía extenderse, juegos de palabras coloquiales anteceden uno de los momentos más bailables del disco. Ruego por una versión extendida! 

Superzencillo vuelve a hacer su aparición estelar en la canción homónima, donde escuchamos al padre de Edson Velandia encarnando a un anti-héroe criollo que da consejos a sus coterráneos. Risas garantizadas. Guarapera, narra la nostalgia y la desazón de Superzencillo al ser abandonado por su conyugue. Varios guiños al diario vivir colombiano hacen de esta una pieza jocosa y que va creciendo en sentimiento hasta llegar a ese inolvidable: “Mamita yo con usted no vuelvo, ni porque fuera tan burro”. 

“Esta es la balada que le hacía falta al disco”. Balada es mi canción favorita de toda la discografía de Velandia, no soy muy amante de la baladas, pero esta COSA es más fuerte que yo. El paseo acústico es inmarcesible y esa letra sexy poética va enrollando cada hebra de sensibilidad que le queda a uno suelta por ahí. Las intervenciones vocales agregan el toque de buen humor, inherente a la Rasca y ese final des-envolvente y susurrante nos deja seducidos y embelesados. 

I am Burro es la manifestación más clara de egocentrismo del personaje del disco: “soy burro enrasao’ con tigre”. Apenas termina esta nueva intervención de rasqa auto-flagelada, comienza la muestra más clara de programación y euforia en el disco. Gloria del Monte es un homenaje a los misterios del campo, sin una gota de discurso ecológico o político, esta pieza suele transportarnos a valles regados de rocío en una noche clara mientras atravesamos sus confines corriendo a pie pelao’. 

Espero Que Todo Me Salga Muy Bien Por Dios!!! Curioso título para una canción de cierre de un disco como este, tan ecléctico y decisivo. Algo de reggaetón criollo con letra indescifrable (recuerdan Sócrates, del disco del mismo nombre?). En esta canción se apagan las intenciones del disco más eléctrico de Velandia; ahora que nos abandona este proyecto, no queda más que agradecer esas mezclas únicas e irrepetibles, esas letras justas, irónicas y descaradas, esa sutil mescolanza de poesía y voz popular, esa puesta en escena y esos ganchos teatrales, fuerza indescifrable que nos llevaba a creer que esta banda era la próxima leyenda del rock, o lo que sea, del país. Cómo buenos transmisores de sabiduría popular y tenedores de la herencia de Velandia, nos proponemos compartir con ustedes estos discos, que al final son el mejor homenaje que se puede hacer a un proyecto como este, que su voz pase de oído en oído a través de los años. Gracias maestros!


Descarga: Superzencillo
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